lunes, 3 de octubre de 2016

La lección de Colombia




Es cierto que Colombia ha dado una lección al mundo rechazando el exagerado precio que el expansionismo castrocomunista pretendía cobrar por abandonar el camino de la guerra, los crímenes y la violencia en contra del pueblo colombiano. Era difícil justificar para los defensores del “No” su negativa de aceptar la propuesta de paz del dúo Santos-FARC, después de todo, negarse a pactar la paz lucía criminal ante la civilización. Pero la propuesta era equivalente a una extorsión: “olviden todos nuestros crímenes, otórguennos inmunidad, permítannos penetrar el mundo político, cédannos espacios que no hemos ganado con el favor del pueblo, entréguennos el país, y les prometemos que no los seguimos masacrando inhumanamente”. Así que los colombianos tuvieron la sensatez de rechazar la extorsión de los socios del chavismo con un “No”.

Pero esa no fue la verdadera lección para Venezuela y sus socios del chavismo. Como tantas veces he dicho, el comunismo únicamente cree en procesos electorales si los va a ganar o legítima o fraudulentamente. Los aliados Castro, Santos y FARC, comprendiendo el fracaso de la vía armada y el éxito de Cuba al conquistar a Venezuela sin echar un solo tiro utilizando la propia democracia y sus mecanismos electorales para acceder al poder por medio de sus agentes del chavismo, decidieron adoptar un camino similar al probado en nuestro país para hacerse del poder político y dominar a Colombia. Expertos y legos predecían el triunfo del “sí”, la aceptación del pacto de paz con las FARC bajo las condiciones impuestas por estas; juzgaban que tanto era el deseo de paz de los colombianos azotados por 52 años de muerte y destrucción. Así que bajo las expectativas de una victoria segura, el castrocomunismo –cuya rama en Venezuela se llama chavismo- por intermedio del brazo ejecutor de Juan Manuel Santos, montó en menos de un mes la elección para el plebiscito y en poco más de una hora, una vez culminada la votación, el resultado fue emitido.
Notable contraste con la forma en que Cuba está operando en Venezuela para la realización del referéndum revocatorio. A diferencia de Colombia, en donde los Castro esperaban ganar, razón por la que se aceleró el proceso, en nuestro país prevén una aplastante derrota. De manera que las jineteras a su servicio que manejan el CNE –ya “entradas en gastos” como delincuentes de lesa humanidad por violar derechos políticos- están interponiendo toda clase de obstáculos para bloquear o al menos postergar y entorpecer la realización de ese referéndum revocatorio.

Con una población 40% menor que la colombiana y con “el mejor sistema electoral del mundo”, Tibisay Lucena y su banda de delincuentes es incapaz de activar un referéndum ¡en menos de 6 meses! ¡Los colombianos lo tenían montado en 3 semanas! La verdad, en vista de que hemos visto al CNE chavista actuar con celeridad y eficiencia cuando el régimen tiene el viento en popa, no podemos atribuirle a la ineptitud el enorme retraso para la realización del revocatorio contra Nicolás. La única explicación posible es que la dictadura está impidiendo la manifestación de voluntad del pueblo por intermedio de su oficina de asuntos electorales disfrazada de árbitro electoral que con estas maniobras se quitó la careta. Es decir, cometiendo delito y violando Derechos Humanos.

Dicho de otra forma, con el referéndum colombiano el castrocomunismo confesó que en Venezuela pretende represar los deseos de un pueblo desesperado por el hambre, la miseria, la inseguridad y la ruina infligidas adrede por sus agentes del chavismo desde Miraflores en estos 17 años, pues quedó demostrado sin espacio para la duda que es posible activar la votación en cuestión de semanas, máxime, con “el mejor sistema electoral del mundo”. Pero es que ni con la madre de todos los fraudes los Castro podrían escaparse de una arrolladora derrota.

Ahora sólo resta ver cómo la MUD capitalizará esta confesión del castrocomunismo para que el referéndum revocatorio se realice en 2016, un evento de vida o muerte para el pueblo de Venezuela.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

No hay comentarios:

Publicar un comentario