miércoles, 5 de octubre de 2016

El sacrifico del patriota




Trascendió a la prensa mundial una noticia difundida por el Wall Street Journal a través de una entrevista a un señor que es generalmente calificado como “empresario” cuando se refieren a él. En esa entrevista, este buen señor, famoso por su colaboración “desinteresada” con la dictadura chavista en el Paro Petrolero de 2002-03 que lo catapultó de modesto hijo de exitoso pulpero a supermagnate boliburgués; colaboración que justificó en aquel entonces con su leit motif “lo hice por patriotismo”; informó que financiaba altruistamente en EEUU la defensa penal de los #narcosobrinos de la pareja presidencial por su deber de preservar la tranquilidad del Presidente constitucional de Venezuela para que nada afecte su desempeño en tan delicado cargo. O sea, “lo hice por patriotismo”.

El benefactor se dio a conocer como esquirol que quebró la Huelga Petrolera, misma que permitió la subsiguiente purga dentro de PDVSA y su politización, hecho que finalmente tuvo dos efectos: el ingreso del “salvador” patriota en el exclusivo club de los milbillonarios del planeta y la debacle de la estatal petrolera que hoy ya no es más que ruina y chatarra agobiada por las deudas, incapaz de producir suficiente petróleo para alimentar al país. Este sacrificio del patriota permitió la supervivencia de una dictadura que supo pagarle con creces tan desinteresados servicios.

Así, las contrataciones con el Estado chavista a lo largo de 15 años consolidaron y acrecieron su ya inmensa fortuna originada rompiendo el Paro. Y hubo otros favores, como la concesión del llamado Canal i de televisión, desde el cual se dirigió al país la noche de la elección a la Presidencia de Nicolás Maduro como dueño, visiblemente beodo, en una alocución contra Henrique Capriles en la que confesó conocer el resultado electoral antes de que el CNE diera los primeros escrutinios, y en la que también confesó que había fraude: “ya las cosas están hechas, ya todo está decidido y ellos lo saben […] porque los que tenemos la habilidad o de alguna forma los recursos para poder saber cómo van las elecciones…”

La emboscada que le montó al diputado Juan Carlos Caldera, quien con una ingenuidad rayana en lo criminal se dejó sobornar con Bs 18 millones delante unas cámaras de video ocultas en el apartamento del bolimagnate, es otro de los servicios a la patria del buen señor que causó gran indignación en los venezolanos. Por partida doble, pues aunque poco importó, tanto sobornado como sobornador cometieron delito.

La estela de excremento y dólares a lo largo de la carrera del sacrificado patriota es conocida para todos los venezolanos. Y ahora nos señala esta nueva maniobra en bien de la patria ante la Justicia Estadounidense.

Pero esta vez a este prócer de la patria –junto a sus patrocinadores- se le enredaron los testículos en las piernas, y la operación de salvamento de los #narcosobrinos pareciera haberse convertido en un bumerán para todos los protagonistas, especialmente, para los supuestos beneficiados.

Tanto la Fiscalía como el juez de la causa están en conocimiento de las vinculaciones políticas y económicas del altruista benefactor con el Estado chavista. Más grave aún, conocen con precisión el otorgamiento de la semana anterior a su decisión de financiar el pago de los abogados de un “contratico” con PDVSA por $ 138 millones. El asunto disparó todas las alarmas y la Fiscalía se movió ante el juez Crotty para proponer un cuestionario para los #narcosobrinos que deje constancia de que tienen absoluta consciencia de las consecuencias de aceptar esa ayuda y de que luego no podrán alegarla como vicio en caso de sentencia condenatoria. La Fiscalía y el juez Crotty tienen importantes reservas debido al conflicto de intereses planteado con la intervención de nuestro patriota benefactor.

La entrada del patriota boliburgés en el juego ha tomado las características de un caso de “¡no me ayude tanto, compadre!” para los #narcosobrinos, pues ha disparado toda clase de alertas de las autoridades estadounidenses y de la prensa. Su comentario al WSJ: “esos muchachos son víctimas de una gran conspiración de la oposición”, cuando la DEA ha presentado todo tipo de evidencia contundente, incluso videos muy incrimnatorios que no dejan duda acerca de las actividades de “esos pobres muchachos”, se traduce en una mentira comprometedora. Y por las mismas razones, el perjucio de la maniobra de Miraflores con el altruista benefactor también agrava los señalamientos al régimen por vinculaciones con el narcotráfico.

No es descartable que la pestilencia de todo el affair traiga graves consecuencias hasta para el propio bolimagnate benefactor, pues sus argumentos vehementes en favor de la inocencia de “los muchachos” comprometidos con evidencias lapidariamente contundentes y sus vinculaciones de toda índole con el que hoy la humanidad reconoce como el peor narco régimen del orbe, puede originar investigaciones internacionales en su contra, lo que sin duda constituiría un verdadero “sacrificio del patriota”.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe  

Nota: Ruego al lector me disculpe la licencia de omitir el nombre del benefactor boliburgés (Wilmer Ruperti) en el texto, pero hay palabras que producen asco al escribirlas y degradan la belleza de un escrito.

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