jueves, 22 de septiembre de 2016

Ultraje


 
Sucedió lo previsible. Las rectoras del CNE, leales a la dictadura por su calidad de militantes del PSUV disfrazadas de independientes, anunciaron la recolección del 20% de firmas necesarias para la activación del referéndum revocatorio en contra del dictadorzuelo guapetón Nicolás Maduro. Y lo hicieron atendiendo exclusivamente a los intereses del chavismo, con total desprecio por los deseos del pueblo de Venezuela.

Hay lugar para un “¡se los dije!” pues en mis escritos había denunciado hasta el hartazgo el desacierto de asumir de forma exclusiva el camino del referéndum revocatorio soslayando totalmente el asunto de la doble nacionalidad contemplado en el llamado Decreto Gramcko. La vía del revocatorio era la más conveniente a la dictadura, puesto que es dueña  y señora del árbitro electoral.

Es premisa básica y principio jurídico universal, además, consagrado en la Constitución, que la función del árbitro electoral es facilitar el ejercicio de los derechos políticos de los ciudadanos. Jamás entorpecerlo o dificultarlo. Parte de esa obligación de la autoridad electoral es garantizar que el pueblo pueda expresar su voluntad de manera oportuna. La violación de los derechos políticos constituyen una forma de fraude y en consecuencia, es violación de Derechos Humanos.

Entre las condiciones que el CNE pretende imponerles a los venezolanos está la postergación del referéndum para después del 8 de enero de 2017, fijando las fechas para la recolección de las firmas para finales de octubre. De esta manera satisface las intenciones del chavismo, que lograría aferrarse al poder aunque Nicolás Maduro fuera revocado. Pues como dijo el propio Diosdado Cabello burlándose de la voluntad de 30 millones de ciudadanos, casi la población entera, que repudian a la cúpula chavista que detenta el poder y desea sacarla junto con Maduro lo más pronto posible y a como dé lugar, “el referéndum se hará en 2017, nombraremos un Vicepresidente que asumirá la Presidencia al salir Maduro, y después, volveremos a meter a Maduro nombrándolo Vicepresidente”. Apartando la impudicia al confesar sus desviados propósitos antidemocráticos anunciando una estratagema para burlar la monolítica voluntad popular, es imposible expresar mayor desprecio hacia el pueblo. Es imposible ultrajarlo más.

Otras decisiones del CNE para limitar el ejercicio de los derechos electorales de la población que exige referéndum revocatorio en 2016 son: limitar el horario para firmar y reducirlo a sólo 3 jornadas, limitar el número de máquinas de las 20.000 requeridas a menos de 5.000, y exigir que el 20% necesario se compute por cada estado y no en base a una totalización nacional, contrariando tanto la Constitución como la costumbre y los precedentes, pues todas las elecciones presidenciales han considerado el total nacional y no regional, incluyendo la del propio Maduro. Más aún, los referendos contra Hugo el galáctico jamás consideraron los totales divididos por estado. Es obvio y patente que las caprichosas medidas del CNE tienen como único objetivo obstaculizar el ejercicio de los derechos políticos del pueblo de forma masiva.

Es importante anotar que es más preciso decir que el CNE sirve exclusivamente a los intereses de la jerarquía del PSUV y a la cúpula militar más corrupta, no a la totalidad del partido ni del estamento militar, pues son muchos los que no han cometido delitos de la magnitud de los de la dirigencia y no necesitan librarse de la justicia nacional e internacional, y que más importante aún, tienen mucho que ganar entregando a los capos y sus testaferros, o mucho que perder si no negocian y enfrentan a una población de 30 millones dominada por el hambre y la ira. Es decir, es poco probable que una mayoría quiera verse implicada en delitos más graves por salvarles el pellejo a unos pocos criminales de lesa humanidad, cuando pueden negociar hasta con ventajas económicas, la entrega de esas cúpulas delincuentes a cambio de inmunidad y participación en la conducción del país en una nueva etapa.

Ante esta agresión de la dictadura, la dirigencia de la MUD deberá decidir su muerte o supervivencia política, si enfrenta con contundencia o si acepta las inaceptables condiciones del CNE chavista. O rechaza esas reglas y llama a la protesta, denuncia en los foros internacionales, incluyendo la CPI por violación de DDHH,  moviliza a ese enorme capital que son los 30 millones de venezolanos hambreados y ultrajados que unánimemente aborrecen la dictadura castrochavista y desean su inmediata salida, o está liquidada.

Es dudoso que los sectores más importantes de la MUD desperdicien esta oportunidad dorada que le brinda la historia con un pueblo que en su totalidad la apoya para que deponer al chavismo y asuma la conducción del país. Es posible que UNT y los Timoteos sucumban lambuciamente ante mendrugos de recompensa. Pero sería insensato, extremadamente imbécil, trocar la posibilidad muy real de tener la torta entera aceptando sólo una rebanada por la traición. O sea, haciendo a un lado el talante democrático de la gente de la MUD, analizando el problema desde el punto de vista de la conveniencia y los intereses, sería una locura aceptar las condiciones de la dictadura-CNE.

Algo muy importante a considerar es que con este ultraje inconstitucional, todo ciudadano, incluyendo a los militares que también son dolientes, está en su derecho y obligación de invocar el artículo 350 de la Carta Magna, de desconocer al régimen y de hacer todo lo posible para deponerlo y restaurar el orden constitucional, el estado de derecho y la democracia.

Pero es posible que este sea justamente el objetivo del chavismo, crear el caos que justificaría el uso de la fuerza e intentar imponerse por la vía de las armas. Como delincuentes violentos que son los chavistas, ven como una posibilidad real de salvación la conflagración, la destrucción y la muerte. Pero la historia enseña que este tipo de salidas podrían funcionar sólo en el cortísimo plazo, porque más temprano que tarde encontrarán el mismo final que todos los que han intentado el mismo crimen anteriormente.

Ningún gobernante puede oprimir, burlar y ultrajar indefinidamente a un pueblo sin esperar  terribles y trágicas consecuencias y un más terrible y trágico final.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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