jueves, 15 de septiembre de 2016

¿Se puede ser tan malvado?




Como tantos venezolanos, muchas veces me he preguntado, así como lo hice con el choro supremo de Sabaneta, si Nicolás es bruto o maligno. ¿Pero tiene sentido esa dicotomía? La verdad es que se puede ser bruto y buena gente o bruto y mala gente. Y Nicolás cae en lo peor del espectro de la última categoría. Ya no cabe duda de que es un tirano de infinitas crueldad y brutalidad.

Había decidido no escribir acerca del infeliz chiste que pronunció con motivo de la tristemente célebre Dieta de Maduro, pues consideraba que nada era más condenatorio y degradante para él mismo que su propia voz profiriéndolo. Pero ante la indignación que sus continuas agresiones al pueblo me han causado, he cambiado de idea.

Los venezolanos y buena parte del orbe se sintieron ultrajados con su infame, cruel y depravado chiste de La Dieta de Maduro: “La Dieta de Maduro te pone duro y sin necesidad de Viagra”, se mofó. Para el lector no residente en Venezuela aclararé que La Dieta de Maduro es la expresión que manifiestamos millones de venezolanos en respuesta jocosa –el venezolano es alegre hasta en la tragedia- al comentario “te ves o estás flaco, fulano”, haciendo referencia a la escasa y hambreadora dieta obligada por causa del desabastecimiento y la hiperinflación.

En un país en el que la mayor parte de la población declara comer sólo 2 veces diarias, en el que un altísimo porcentaje de los ciudadanos afirma tener que acostarse sin comer, en el que cientos de miles escarban en la basura en busca de alimento, en el que bebés, niños y ancianos mueren de inanición, en el que los niños no toman leche, en el que casi todos los individuos han perdido peso, en fin, en el que hay verdadero sufrimiento humano por hambre, un colombiano agente cubano del G2 que usurpa la Presidencia de la República se burla de la tragedia de ese pueblo al que somete con fusiles calados con bayonetas serviles pagadas. Se burla -porque hacer chiste de una tragedia humana es burla- del genocidio en curso que él mismo causó. Y su burla es de la más baja vileza.

Para “remediar” el daño infligido por el chiste a su ya irrecuperable y muy repudiada imagen Nicolás ha empeorado las cosas pontificando en sus asquerosas e insípidas alocuciones de iletrado en cadena que los venezolanos somos muy consumistas y comemos mucho, lo que causa escasez e inflación, que debemos comer menos porque es más sano para el cuerpo y la economía. No es necesario comentar la inmensa brutalidad y la maldad implícitas en tan depravadas palabras.

Con su inconmensurable crueldad, manifiesta tanto en sus palabras y como en sus actos, Nicolás ha mostrado barbarie y torpeza tales que arrojan dudas acerca de su propio instinto de supervivencia, pues se ha expuesto a la ira y desprecio del pueblo, al que si sigue ofendiendo tan grosera y vilmente de tal forma que le garantiza un –esperemos esté equivocado- triste, trágico y violento final a manos de la gente enardecida por sus bajas ofensas y burlas. Barbarie en una magnitud solamente comparable a la de un Nerón o un Calígula, ya que ni Hitler llegó a semejante salvajismo y torpeza. No es un final que le deseemos, ni a él ni a nadie,  pues los venezolanos no deseamos más violencia ni muertes y más bien preferimos verlo ante tribunales de jueces imparciales (algo de lo que los disidentes no gozamos en su régimen) que linchado por una turba a lo Khadafy ni ajusticiado a lo Mussolini o Ceaucescu

Pero cualquiera que sea su destino, en una cárcel después de un juicio justo o linchado por un pueblo encorelizado, lo que es absolutamente seguro es que su recuerdo vivirá en la infamia y su alma deberá entenderse con el Juez Supremo cuando llegue el día del Juicio Final.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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