lunes, 12 de septiembre de 2016

Los No Alineados




El Movimiento de Países No Alineados (MPNA) surgió a partir de la iniciativa planteada en la Conferencia de Bandung en 1955 por Jawarhalal Nehru, Primer Ministro Hindú, Gamal Adbel Nasser, dictador de Egipto, y Sukarno, dictador de Indonesia con el objetivo de formar una organización de naciones para asumir una posición neutral frente a las dos superpotencias que se confrontaban en la llamada Guerra Fría, EEUU y la fenecida URSS. Esta suerte de “Tercera Vía” representaría independencia ideológica, política y económica ante el capitalismo y el socialismo marxista.

Aunque el movimiento pretendía proyectar el móvil de la neutralidad, la verdad es que desde sus inicios tuvo un sesgo “hacia la izquierda”. Tanto Nehru, como Nasser y Sukarno tenían pensamiento inscrito en el socialismo, en los casos de estos dos últimos, dentro del socialismo marxista; mientras el de Nehru correspondía más al socialismo democrático.

Nasser fue un militar que ostentó poderes dictatoriales bajo una ficción de democracia que promovió el socialismo árabe de corte populista con hegemonía militar (por cierto, una fuente de inspiración para el chavismo), cuyo partido fue aliado del Partido Socialista Árabe “Baath”. Sukarno también intentaba presentar su dictadura como democracia, sin embargo, apoyó al Partido Comunista de Indonesia.

La primera conferencia del MPNA tuvo lugar en la ciudad de Belgrado, capital de la antigua Yugoslavia, un país del extinto bloque soviético. El único país latinoamericano de los 25 países miembros y 2 observadores que participaron  en esa primera reunión fue Cuba.

Los hechos anteriores tomados en su conjunto deberían ser indicio vehemente de que el MPNA no era tan neutral y de que tenía una poderosa influencia del marxismo. No puede ser casualidad que sus promotores fueron socialistas, que se inauguró dentro de la URSS y que el único representante de América Latina fue una dictadura emblemática del expansionismo comunista y satélite soviético en las Américas.

En 1970 el dictador comunista yugoslavo y héroe de la resistencia contra los nazis, Josip Droz “Tito”, propulsó la profundización de la no alineación en lo que parecía la asunción de una posición más democrática en lo relativo a las relaciones internacionales y el desarrollo económico. No hay que perder de vista que siendo cabeza de un país dominado por una férrea dictadura comunista servil a los soviéticos, era paradójico que Tito propusiera la idea de democracia en el contexto internacional.

La realidad es que alejándolo mucho de la idea de neutralidad, el comunismo soviético y en buena medida su protegido Fidel Castro, utilizaron al MPNA al servicio del comunismo marxista no solamente para promoverlo, sino para socavar los intereses del capitalismo en el llamado Tercer Mundo. La posición antiimperialista del movimiento parecía ignorar la condición de imperio de la Unión Soviética y solamente contempló al capitalismo como tal fomentando sentimientos antinorteamericanos.

El MPNA es más una organización de facto que un organismo con personalidad jurídica con estatutos, directiva y cuerpo administrativo, de los cuales carece. Únicamente tiene una Presidencia que la ejerce el país en el cual se realizó la última conferencia.

Es llamativo que de las últimas 4 conferencias (incluyendo la próxima de Margarita), 3 se han realizado en países con regímenes vinculados al pensamiento socialista marxista o antinorteamericano: Cuba, en 2006; Irán, en 2012; y ahora, Venezuela.

Como se dijo, MPNA nació como consecuencia de la Guerra Fría y en ese sentido, es accesorio a la existencia de la misma. Sin Guerra Fría pierde mucho -si no toda- de su razón de ser. Pero con la caída del Muro de Berlín y de la URSS, en vez de desaparecer, supuestamente asumió nuevos objetivos adaptados a la nueva realidad mundial. La verdad es que el marxismo internacional lo mantuvo vivo con el único objeto de extender sus tentáculos a lo largo del mundo en vías de desarrollo. De esta manera, ha sido explotado por Cuba para satisfacer entre otras cosas, el expansionismo castrista disfrazándolo de antiimperialismo capitalista norteamericano; "disfrazándolo" pues con su próxima entrada en el sistema capitalista queda demostrado que nada es más capitalista que la familia Castro. Es decir, los no alineados no son del todo no alineados.

Nuevamente el castrismo utilizará la plataforma del MPNA con la XVII Conferencia que se realizará en Margarita, Venezuela, este mes de septiembre. Esta vez, la organización que hoy promueve un “mundo multicéntrico, pluralista y respetuoso del Principio de Autodeterminación de los Pueblos” tendrá como presidente a Nicolás Maduro, un dictador enemigo del pueblo venezolano al cual oprime, defensor del pensamiento único chavocastrista, proponente de un “pluralismo” que excluye socialmente por razones ideológicas a la disidencia y que se pliega exclusivamente a su metrópolis cubana. Un tirano que mantiene presos políticos, que desaparece opositores, que persigue periodistas y que preside un gobierno genocida por incapacidad de garantizar el derecho a la salud, a la alimentación y a la vida.

Cuba y el chavismo utilizarán esta conferencia del movimiento en un intento fútil de fortalecer la imagen del gobierno del títere cubano Maduro con el objeto de preservar su control sobre los recursos de Venezuela mientras los Castro terminan de negociar su entrada en el capitalismo en la nueva alianza con su antiguo enemigo, los EEUU. Pero el esfuerzo que incluye la erogación de cientos de millones de dólares muy necesitados para comida y medicinas para un pueblo que muere de mengua, será totalmente inútil. El descrédito del régimen chavista dentro y fuera de Venezuela como corrupto, forajido, delincuente de lesa humanidad,  responsable de un narcoestado con miembros de la familia presidencial enjuiciados por narcotráfico en cortes extranjeras, promotor del terrorismo internacional y responsable del saqueo más formidable y criminal en la historia de país alguno ya es imposible de revertir e incluso de maquillar.

Y aun logrando lo imposible, la recuperación del prestigio de la farsa conocida como revolución bolivariana ante las naciones del mundo, el pueblo de Venezuela en su totalidad continuará repudiando a Maduro, a los cubanos y a la banda de agavillados culpables de la miseria que hoy vive y de la ruina del país.

La XVII Conferencia de los Países No Alineados no detendrá la cuenta regresiva para la caída definitiva del chavismo y su carrera hacia la cloaca de la historia.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe



1 comentario:

  1. Muy bueno. Pero creo que nuestra catástrofe militar comunista tiene aun cómo ralentizar la cuenta regresiva porque, a mi manera de ver, nuestra dirigencia opositora ha tenido dificultades para aprender cómo combatir a una dictadura totalitaria que nunca conoció en sus años de formación y tampoco hizo caso a las advertencias.

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