viernes, 2 de septiembre de 2016

La falacia de la polarización




La principal estrategia del nefasto y diabólico psicópata Hugo Chávez fue dividir a los venezolanos. Escindir profundamente la sociedad para que “los buenos” (chavistas) exterminaran a “los malos” (los diferentes, los no chavistas). Esa división la logró temporalmente recurriendo a un discurso de odio en el que no escatimó ni insultos ni amenazas de guerra, destrucción y muerte (“plastas de mierda {…} freiré sus cabezas {…} los volveré polvo cósmico {…} soy yo o la guerra”).

Con un lenguaje casi copiado al calco de los de Hitler, Mao y Stalin, consiguió desgarrar a la sociedad en dos grandes bloques, con una mayoría de su lado, y estableció una dictadura de la mayoría con semblanza de democracia. Atropelló a la minoría (minoría de al menos 44% del país) amparado en supuestos logros de su revolución que en realidad eran una ilusión financiada por la petrochequera. Ese atropello –realmente un exterminio sistemático- de la clase media y de todo ser pensante que lo adversara, como en todo populismo era legitimado por esa mayoría comprada con los recursos del estado y un discurso incendiario cargado de mentiras.

La polarización alcanzada por esos medios era vital al proyecto chavista y su pseudorevolución. Duró lo que duraron los altos ingresos petroleros, casi 3 lustros. Y no podía durar más, por la sencilla razón de que esos ingentes ingresos fueron desperdiciados en gasto social, gasto público, corrupción y regalos. No hubo inversión –y menos ahorros- que permitiera un retorno de lo invertido para financiar el populismo chavista en tiempos de “vacas flacas”. Al caer los precios del petróleo durante el gobierno del cucuteño Nicolás, renacieron la pobreza y la miseria que el chavismo alegaba haber erradicado. Y renacieron con creces, en mayor magnitud que la que había encontrado el chavismo en 1999.

El hambre y la depauperación causadas por hiperinflación, escasez y ruina económica –todas resultado de cuanto ensayo comunista ha habido en la historia-, producto de las medidas socialistas típicas, tales como controles de precios, incluyendo cambiario; expropiaciones; intervencionismo estatal; violación del derecho a la propiedad; inseguridad jurídica; estatizaciones y nacionalizaciones; erosionaron la base popular del chavismo, con más precisión, de su clientela populista. Se acabaron los subsidios, transferencias, limosnas, regalos y el falso bienestar financiados con los recursos del Estado petrolero.

La progresiva pérdida de popularidad de la dictadura obligó a dos estrategias principales: a cualquier costo mantener vivo al comandante eterno y alimentar la idea de que existía la polarización en Venezuela; de que el bloque mayoritario de “los buenos” continuaba amenazado por el minoritario de “los malos”, compuesto por la oligarquía, la burguesía y los políticos corruptos del pasado que los excluyeron en la llamada y envilecida IV República.

Hoy, con 95 % de rechazo y menos de un 10 % de aprobación de acuerdo a todos los sondeos de opinión, tanto oficialistas como disidentes, el chavismo continúa promoviendo vehementemente esta idea de la polarización y utilizando un lenguaje que la refuerza. Ha tenido un nada despreciable éxito con esta estrategia, pues todavía se observan analistas internacionales y nacionales y aun políticos de oposición que continúan hablando de esa tal división en nuestra sociedad.

Hoy no existe ni polarización ni mucho menos división. Si algo está claro en las encuestas de todos los signos, incluso las oficialistas, y de la histórica Toma de Caracas el 1S en la que las avenidas de la ciudad se desbordaron con más de un millón de manifestantes provenientes de todo el país, es que en Venezuela floreció una gran unión de todos los venezolanos catalizada por la tragedia y el hambre. Toda la sociedad Venezolana conforma una unidad indivisible cohesionada por los abusos de un régimen hambreador, corrupto y criminal, y por la profunda miseria y crisis humanitaria en la que la hundió la más depravada gavilla de psicópatas que conforman el gobierno más corrupto y expoliador que ha tenido el país en su historia.

El chavismo sembró división, pero cosechó UNIÓN.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

1 comentario:

  1. Adoro eA calificación " el cucuteño Nicolás...." además de todo lo analizado y expresado



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