jueves, 15 de septiembre de 2016

¿Diálogo o emboscada?




Difícil no espetar un “¡se los dije!” Casi tan difícil como resulta recuperar en las relaciones humanas de cualquier índole la confianza perdida. Pero tal como he insistido en artículos anteriores hasta el cansancio, es imposible, inconveniente y extremadamente peligroso dialogar con malandros sin esperar letales consecuencias. Y la confirmación de que esas advertencias eran ciertas es la delación con nombres y apellidos de los participantes de la MUD, por parte de voceros del régimen, en el diálogo que supuestamente no existía según esa coalición de partidos opositores.

Los ingenuos –prefiero pensar que hay ingenuidad y no dolo- interlocutores de oposición, después de haber sido invitados a dialogar por el agente mercenario Chavista Rodríguez Zapatero y bajo condición de secretismo absoluto exigido por el chavismo con respecto a la realización de las reuniones, caminaron ingenua y mansamente en la emboscada preparada por la dictadura y sus operadores disfrazados de mediadores neutrales de buena fe.

Después de que se dio la primera reunión en República Dominicana, la cual se filtró a la prensa, se dieron varias en Venezuela. Luego de la última y ya con pruebas suficientes, una vez logrado uno de los objetivos principales -además de dividir- del llamado a diálogo por parte del régimen que fue retardar el Referéndum Revocatorio, Diosdado Cabello anunció que tales reuniones tuvieron lugar y que la MUD estaba dialogando con el gobierno. Incluso, amenazó con suministrar la lista con los nombres de los participantes de la oposición, misma que presentó Nicolás Maduro. Es decir, los invitaron a un diálogo –por cierto, bajo la amenaza de violación con una yuca-, les exigieron secreto total, los bobos (o vivos) aceptaron, se reunieron, nunca informaron e incluso negaban tales encuentros y al día siguiente los sapearon para despertar la desconfianza del pueblo y dividir. Dictadura 1, MUD 0.

Únicamente caben dos posibilidades: O se trata de imbecilidad rayana en la oligofrenia y lo criminal, o estamos ante actos maliciosos con fines impronunciables. Y más imbéciles, irresponsables y criminales fueron las explicaciones que dio la MUD para remendar el capote. Porque la conducta de la dirigencia opositora, ocultando primero las reuniones y explicando el porqué de tal ocultamiento, aumentó la suspicacia de la ciudadanía disidente e hicieron nacer la desconfianza en esa dirigencia, que es el peor daño que se le puede infligir a la Unidad y a la causa democrática.

“No hubo diálogo sino prediálogo”, explicó Chúo Torrealba a Fernando del Rincón de CNN. ¡¿”Prediálogo"?! ¡¿Qué es eso?! Conozco la palabra diálogo pero no prediálogo; ¡ni en el diccionario aparece! ¿Será que se sentaron a verse las caras, hacerse ojitos, tirarse besitos, regalarse sonrisas y sacarse la lengua sin hablar? Digo, porque una vez que una de las partes habla y la otra responde ya hay diálogo. A la pregunta de si hubo reuniones secretas siguió otra respuesta de Torrealba: “hubo reuniones privadas, no secretas”. ¡Falso! Hubo reuniones privadas y secretas. Primero, convinieron y cumplieron que fueran secretas. Segundo, no solamente no informaron acerca de ellas, sino que ¡hasta las negaron durante meses! Dictadura 2, MUD 0.

Es imposible que exista juego político sin negociación ni diálogo. Hasta para pedir la rendición de un ejército enemigo es indispensable dialogar y negociar. De manera que para exigir la renuncia de un presidente o la salida del poder de una dictadura, es también necesario el diálogo. Así que no son cuestionables el diálogo y la negociación. Pero es de mínima sensatez –de nuevo, presumiendo la honestidad de la gente de la MUD- desconfiar de personas que han demostrado no tener ninguna clase de escrúpulos y son parte de una dictadura que se ha especializado en el delito y el saqueo. También es de sentido común exigir un cronograma de término breve para alcanzar el acuerdo de manera de no poder en peligro el referéndum por dilación. No solamente no sospecharon ni desconfiaron, sino que como niños aceptaron las condiciones del régimen, incluyendo el secreto y la agenda, perdiendo meses preciosos para la realización del revocatorio en 2016. Dictadura 3, MUD 0.

Para defenderse de la reacción de gran cantidad de opositores ante la delación por parte del chavismo, incluyendo la de miembros de la propia coalición de oposición que no fueron informados (o sea, de unos cuantos que no pertenecen a los cuatro partidos que hegemonizan esa coalición) acerca de las conversaciones y convenios;  la MUD argumentó que las críticas y reclamos en su contra tenían una intención divisionista producto de laboratorios. ¡¿Acaso existe algo más divisionista que maniobrar de manera que los 30 millones de venezolanos que han confiado en ella y hasta han arriesgado la vida en sus convocatorias pierdan esa confianza en la dirigencia opositora?! La MUD sembró la desconfianza del pueblo caminando en la previsible emboscada montada por el PSUV. Si hay división como consecuencia de esta pifia, es incontestable que la MUD dividió aceptando el juego del régimen. Dictadura 4, MUD 0.

No todo está perdido. Estos graves errores (si descartamos dolo e intereses particulares) de la MUD sin duda han causado mucho daño a sí misma y a la causa restauradora democrática cuya magnitud todavía no es posible mensurar. Por ejemplo, es muy posible que hayan debilitado su poder de convocatoria, vital para las protestas de calle indispensables para exigir los derechos del pueblo en tan cruciales momentos. Pero si el pueblo le retirare el apoyo a la MUD, bien por sospechar malas intenciones o por considerarlos idiotas irresponsables a quienes no se les puede confiar el futuro del país, habrá otros actores capaces no solamente de aglutinar el apoyo de 30 millones de venezolanos desesperados por el hambre y la miseria creadas por el chavismo, sino de conducir la lucha por la restauración de la democracia y la libertad (si admitimos que no es la repartición de la torta el móvil de la MUD) de forma sensata, honesta, responsable e inteligente, requisitos esenciales para el éxito, especialmente cuando el adversario es un hamponato de la más baja naturaleza. Porque lo inprescindible no son los líderes, sino la voluntad indoblegable de un pueblo desesperado.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe


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