sábado, 10 de septiembre de 2016

Diálogo a la chavista


¿Cuántas veces hemos sido testigos de algo que llaman “diálogo” entre el gobierno y la oposición en los últimos 15 años? Yo perdí la cuenta. Cada vez que el dictador tiembla comienza a pedir diálogo. Desde los tiempos de la Coordinadora Democrática, el 11A, el paro petrolero, el chavismo clama “¡diálogo!” cuando el tirano teme su final. Y mansitos, los demócratas ingenuos (o colaboradores) acuden a su mortal telaraña para quedar exangües e insuflarle vida y renovada fuerza a la revolución con la sangre del pueblo.

Siempre ha llamado la atención la falta de suspicacia y mansedumbre opositora (si aceptamos que no hay colaboracionismo). Si alguna constante se puede observar de todas, absolutamente todas las invitaciones o propuestas de diálogo oficialistas es la violencia. En los tiempos del choro supremo de Sabaneta sus convites a diálogo eran acompañados con palabras y adjetivos amables como “¡los pulverizaré, los convertiré en polvo cósmico, plastas de mierda!” Pero en la era Cabellomadurista la violencia verbal ya no es suficiente. Los herederos, quizá ante la falta de autoridad por ausencia de carisma, inteligencia y popularidad, han recurrido a métodos más gráficos, aunque de estilos diferentes, y no se han quedado en la mera palabra.

Posiblemente debido a las enseñanzas de Sai Baba y a su mística y muy espiritual visión de la vida propia de la influencia de religiones orientales, Nicolás ha tomado la ruta del amor y la armonía. No es extraño en el hombre que ha confundido panes y peces con penes, después de todo, un instrumento de amor. Así, sus amables invitaciones a diálogo dirigidas a Henry Ramos Allup -y quizás revelando sus preferencias en cuánto a su objeto de amor- generalmente están acompañadas con enormes yucas que aumentan de tamaño con cada nueva invitación; yucas que el amoroso cucuteño cariñosamente blande con el considerado ofrecimiento sodomita de violarlo durante el fraternal diálogo.

El bárbaro teniente Cabello definitivamente no tiene ese estilo amoroso de Nicolás. Militar al fin, tiene un enfoque mucho más violento y armado. No recurre ni a la seducción ni a la sensualidad, como el místico Nicolás. Diosdado -cuya carrera “política”, en especial al frente de la anterior AN, probó sus dotes propias de macho alfa al frente de una manada de primates homínidos nómadas precursores de la raza humana en las planicies del África del Pleistoceno Inferior- usa un mazo o garrote (no entiendo por qué no optó por un fémur de mamut) con el que invita al diálogo amenazando con masacrar al interlocutor si se equivoca (“¡no se equivoquen, eh, eh!”) y que recuerda mucho a un Guardia Nacional con el fusil en la mano que amablemente le pide el celular a un opositor que filma sus atropellos: “¡dame ese teléfono maldito, o te quiebro!” (Aunque hay que convenir en que con el fusil el cortés guardia luce mucho más civilizado que el Teniente).

Honestamente, si Nicolás y Diosdado en verdad quieren diálogo con sinceras intenciones de negociación y avenimiento, el inmaculado gestor que no tiene ningún interés pecuniario en el asunto y es mediador neutral de muy buena fe, Rodríguez Zapatero, debería sugerirles que tengan el gesto considerado de cambiar la yuca y el garrote por un consolador de silicona lubricado y una peinilla reluciente, respectivamente.

Pero no todo es barbarie en el chavismo. Ha habido solicitudes de diálogo muy civilizadas. Ahí está la de Elías Jaua quien plantea que el diálogo es necesario como requisito previo a la realización del Referéndum Revocatorio; requisito que aunque suena muy racional, no está contemplado en el Ordenamiento Jurídico Venezolano, menos en la Constitución. El civilizado Jaua soslaya que basta que el pueblo pida Referéndum con arreglo a lo dispuesto en el texto constitucional para que los órganos competentes del Poder Político estén obligados a activarse para su realización en el plazo más breve y así garantizar el ejercicio de los Derechos Políticos del pueblo oportunamente, un Derecho Humano inalienable no negociable que no se puede condicionar. Jaua pareciera ignorar que está confesando que el chavismo controla el Poder Electoral ya que tiene la potestad de decidir si se hace o no el Revocatorio sujeto a la realización del tal diálogo. Y por supuesto, al confesar ese control también confiesa la inexistencia del Estado de Derecho y el ejercicio de una dictadura.

Aún más civilizado que Jaua es Roy Chaderton, Embajador de Venezuela ante la OEA. Se trata del mismo Roy que hace poco más de un año se reía a carcajadas en televisión pública comentando el “sonido hueco que hace una bala de fusil cuando atraviesa el cráneo vacío de un escuálido”, justamente en los días en que decenas de escuálidos (opositores) jóvenes, casi niños, aparecían muertos o morían en protestas víctimas de gatillos accionados por la GNB, PNB y colectivos chavistas "que no tuvieron más remedio"  que disparar a inocentes por causa del “llamado a la violencia” de Leopoldo López. No fueron los asesinos esos chavistas, soldados y policías que dispararon contra los muchachos, el asesino fue Leopoldo que llamó a protestar en ejercicio de un derecho constitucional (ni a los ingleses se les ocurrió aplicarle esa a Ghandi); a la manera en que no es el violador el culpable, sino la mujer violada que vistió una falda provocadora. Roy dice algo que parece indiscutible: “El diálogo es imprescindible para superar la crisis”. Bueno, esperemos no escuchar “el sonido hueco de balas de fusiles atravesando el cráneo vacío de los escuálidos” como música de fondo del fulano diálogo.

Lo cierto es que el chavismo cada vez que ha sentido el peligro inminente de sucumbir a manos del pueblo iracundo, a la manera en que el violador pedófilo a punto de ser linchado por una turba enardecida ruega “¡un momento, vamos a conversar!”, implora por diálogo. Como sucedió en 2014 con ocasión de “La Salida”. En aquella oportunidad, alcaldes y gobernadores fueron citados y dócilmente acudieron a Miraflores para terminar siendo humillados y tan solo logrando el fortalecimiento de la dictadura, legitimándola con ese gesto.

Y vamos a estar claros. Con todo lo iletrado y bruto que suele ser el liderazgo chavista, el llamado a diálogo es una jugada maestra (aunque lo más probable es que el verdadero autor sea Fidel Castro cuando todavía su mente maligna funcionaba). No existe nada más civilizado y saludable que dialogar. Por argumento en contrario, no existe nada más salvaje y criminal que negarse al diálogo. El hombre ha evolucionado gracias a la habilidad de hablar justamente para dirimir diferencias, acordar y progresar. Lo opuesto al diálogo es el conflicto, en este caso, sería bélico, si nos basamos en las continuas amenazas de guerra provenientes de los revolucionarios durante estos últimos 17 años (“¡si la oposición gana tomaremos los fusiles rodilla en tierra! ¡Soy yo o la guerra!”), lo que por cierto, dentro del contexto de una supuesta solicitud de diálogo, es inequívocamente extorsión.

Así que argumentar en contra del diálogo en las presentes circunstancias en que el chavismo está al borde de la extinción y buscando una segunda oportunidad para revivir y aferrarse aún con más ferocidad a la garganta del pueblo de Venezuela para continuar saqueándola, será visto como un acto criminal por ojos cándidos, tal como son los ojos del resto de la humanidad, que aun reconociendo la naturaleza forajida de la dictadura chavista secunda la propuesta, lo que se evidencia en las declaraciones de presidentes y  políticos extranjeros, y dirigentes de organismos internacionales como la ONU y la OEA. Y en la misma forma en que Leopoldo es culpado por los disparos asesinos hechos por los esbirros de la dictadura y la mujer coqueta por ser violada, quienes se nieguen al diálogo serán culpados de la sangre que la tiranía comunista está dispuesta a derramar para evitar su salida del poder y la muerte del pretexto para expoliar conocido como revolución bolivariana.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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