lunes, 1 de agosto de 2016

El verdadero objetivo





El 6 de diciembre de 2015 el pueblo envió un mensaje claro y contundente al régimen, pero sobre todo, a la MUD: “Nicolás Maduro y el chavismo deben salir del poder. La nueva AN tiene esa misión y la de restaurar la democracia, las libertades y el Estado de Derecho”. Esa orden del pueblo fue respaldada por el grueso de la FANB, que obligó a la cúpula militar corrupta y a la dictadura a aceptar su aplastante derrota y el apabullante triunfo de las fuerzas democráticas ese glorioso día.

Pero aun gozando de ese inmenso poder que significa contar con el formidable y casi monolítico respaldo popular, la nueva AN permitió que el gobierno tomara control de la situación. Aceptó que un TSJ designado por Diosdado Cabello  en modo “rápido que viene la policía” durante los últimos días de diciembre, se le impusiera. Mansamente aceptó que un Poder Público nombrado a dedo en elección indirecta, además, pisoteara y sometiera a otro Poder Público elegido por el pueblo masivamente en comicios libres. Permitió que le arrebataran diputados, que les impidieran incorporarse a los famosos 3 representantes de Amazonas, que anularan leyes y pronunciamientos a la AN. Permitió que la bota militar la dominara y vejara.

Para engolosinar al pueblo propuso la vía más escabrosa, dilatada, peligrosa y conveniente al chavismo para producir la ilusión de que cumpliría con el mandato popular del 6D: el Referéndum Revocatorio. Mismo que –como era previsible- sería retardado por la dictadura para, o impedirlo o realizarlo en 2017, cosa que garantizaría que, aun saliendo Nicolás, el chavismo quedara en Miraflores.

La representación de la MUD despreció total y absolutamente una vía que aseguraría no solamente la inmediata salida de Nicolás, sino la caída del chavismo y su reducción a la mínima y justa dimensión política que le corresponde: la destitución del usurpador de la Presidencia en razón de su doble nacionalidad. Una vía que proponen mentes jurídicas y políticas de solvencia intelectual y ética como la de Enrique Aristeguieta Gramcko, ex miembro de la Junta Patriótica en la lucha contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

A este último respecto hemos escuchado toda clase de excusas por parte de la dirigencia opositora “MUDera” para evadir ese camino expedito, seguro e incontestable de la doble nacionalidad con el objeto de exigir la destitución inmediata del cucuteño agente del G-2. “Es que no tenemos pruebas de la nacionalidad colombiana de Maduro”, se han atrevido a afirmar, soslayando el hecho de que es Nicolás y nadie más quien tiene la carga de la prueba con respecto a su nacionalidad. Es él quien debe presentar su Partida de Nacimiento venezolana, cosa que no sólo no ha hecho, sino que junto con sus secuaces del oficialismo, ha arrojado serias dudas al citar al menos 4 distintos lugares en los que supuestamente nació: La Candelaria, Caracas (testimonió Tibisay Lucena con un papel en la mano que en realidad no era tal Acta de Nacimiento como ella declaraba –cometiendo delito-); en Palotal, Táchira (aseguró Vielma Mora, con documentos en su pooder); en Los Chaguaramos, Caracas (según el mismo Nicolás, contradiciendo a sus cómplices) y en El Valle, Caracas (como lo sostiene Elías Jaua). ¡Ni siquiera tuvieron la delicadeza de ponerse de acuerdo antes de mentirle al país! Estos testimonios encontrados indican sin discusión que al menos alguien está mintiendo, que el asunto de la nacionalidad del dictador debe investigarse oficial y exhaustivamente, y que este último debe dejarse ya de pendejadas y presentar al público y a la AN su Partida de Nacimiento, la forma más sencilla, por cierto, de acabar con la discusión. ¿Por qué no lo hace? ¿Por qué los diputados de la MUD no lo exigen en un pronunciamiento de la AN?

La MUD es un ente etéreo y amorfo sin personalidad jurídica. Una alianza circunstancial de partidos políticos con fines electorales. Su objetivo es ganar elecciones, capturar parcelas de poder, no restaurar la democracia,  meta primaria que exigen el pueblo y la historia. Fiel a estos fines, la MUD y sus diputados no se han enfrentado al régimen para rescatar a Venezuela del inminente cataclismo que la amenaza, para deponer la dictadura y restaurar la democracia. Muy lejos de esto, todo señala que prefirió negociar (léase colaborar) y elegir de forma exclusiva un camino que le permita compartir el poder con el chavismo (y el chavismo más delincuente, criminal y corrupto, de paso), que, aunque salga Nicolás con un eventual Revocatorio en 2017, permanecerá al timón.

Quede muy claro que no son excluyentes el camino del referéndum y el de la doble nacionalidad. Uno puede marchar paralela y simuntáneamente al otro. Así que es inexcusable que se utilice la defensa del Revocatorio para evitar abordar la cuestión de la nacionalidad.

A la luz del análisis más benévolo, dando por nula la hipótesis del colaboracionismo de la dirigencia de la MUD (escenario muy improbable si no imposible), se podría argumentar que los políticos opositores de la alianza, dada su vocación y formación democráticas, intentan interactuar con el chavismo –que no está conformado por políticos sino por militares y malandros- como si este estuviera constituido por políticos; y como si además, se tratara de políticos honestos y de vocación democrática. No es ese el caso, así que al no hacer verdadera empatía con sus contrapartes, al tratarlos como profesionales de la política y demócratas y no como los delincuentes déspotas totalitaristas que son, la MUD se condena al fracaso y condena a Venezuela a prolongar la era de saqueo, delito, retraso, tinieblas y muerte que ha significado el régimen chavista y su pseudo revolución dizque bolivariana, mero pretexto para enriquecer vulgar y súbitamente a unos pocos.

Es claro que la dictadura –es decir, los hermanos Castro- desea a cualquier precio evitar o disminuir el daño político que le causaría un Revocatorio. La previsible aplastante derrota en 2016 significaría su casi exterminio político. Muchos ya dan por sentado que no habrá revocatorio en 2016 y que probablemente se negocie una salida (transición) que lo evite en 2017. En todo caso, un Revocatorio en 2017 le daría vida política al chavismo, lo salvaría. (Valdrá la pena ver cuántos venezolanos convalidarían esa sinvergüenzura colaboracionista de la MUD votando en un hipotético Referéndum Revocatorio en 2017).

Esta parece ser la decisión y orden de Cuba que necesita desesperadamente los ingresos provenientes de su colonia venezolana mientras negocia su adhesión al sistema capitalista con EEUU y la UE. A tales efectos, se especula, fue designado el general Padrino López, agente cubano declarado, en esa suerte de superministerio plenipotenciario que asume funciones del Ejecutivo llamado Gran Misión Abastecimiento Seguro y Soberano. Padrino está comisionado por sus superiores en La Habana para evitarle a Cuba un nuevo “período especial” (hambruna) y garantizarle la defensa de sus intereses, así como la permanencia en el poder al militarismo chavista del ala más corrupta.

En conclusión, hay señales inequívocas y muy preocupantes de que el liderazgo opositor (MUD) está negociando con el oficialismo (es decir, colaborando) una transición que excluya a Nicolás y a su clan (como chivos expiatorios), pero que le garantice al chavismo su permanencia en el poder y que permita a la MUD compartir ese poder, por lo menos, hasta 2019.

Por alguna razón los señores de la MUD ingenuamente piensan que pueden negociar (colaborar) con  maleantes y salir airosos. No entienden que con delincuencia comunista no tienen la más mínima probabilidad de sobrevivir en el largo plazo. Y de que se está condenando al mismo paredón que un día compartirá con muchos venezolanos si por medio de este subterfugio se consolida la dictadura castrocomunista en el país.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

Nota: Aclaro que aunque no creo en la vía del Referéndum Revocatorio y tengo sospechas de que es convenida con la dictadura, firmé apoyándolo, luego, aquejado por gravísimos problemas de salud, acudí en silla de ruedas a confirmar mi firma. Jamás será posible que me acusen de no apoyar este Revocatorio. Cumpliré con mi deber como espero que la MUD cumpla con el suyo (a pesar de que ha ya incumplido entregando por lo menos dos victorias electorales presidenciales). No obstante, solamente votaré si este se realiza en el año 2016. De lo contrario, no me prestaré al esfuerzo colaboracionista que se transparenta en la conducta de la MUD.

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