viernes, 15 de julio de 2016

Zamuro cuidando tripa




“Si controlas la comida del pueblo,
 controlarás al pueblo,
y estará agradecido de lo poco que le des”
Joseph Stalin


El general Vladimir Padrino López, el mismo autor de la Resolución 8610 que autorizaba a los efectivos de las fuerzas de seguridad a disparar sus fusiles contra manifestantes en ciertas condiciones “justificables”, o sea, el mismo que se siente con suficiente autoridad como para violar Derechos Humanos; el mismo que hemos visto arrodillado ante Fidel Castro pidiendo su bendición y jurándole lealtad; el mismo que a estas alturas del juego, cuando el chavismo ha quedado desnudo ante el mundo como fraude, fracaso, crimen, dictadura, enemigo de la humanidad, asesino, corrupto, ladrón, narcotraficante, expoliador y gobernante inepto, se declara “chavista  y revolucionario” (no nos engañemos, hay que estar muy trastornado, ser muy sinvergüenza o estar chupando demasiado en el poder para declararse todavía, después de haber destruido a Venezuela, chavista); ha sido designado como la autoridad máxima que se encargará con la FANB del manejo de todo lo relacionado con la producción, distribución y suministro de alimentos en el país. Jefe de la Gran Misión Abastecimiento Soberano y Seguro.

Dieciocho años de fracasos y corrupción del gobierno militarista chavista han sido insuficientes para acabar con el mito de la superioridad militar en la conducción del Estado. Ni las muertes de niños y adultos por escasez de comida y medicamentos, ni los alijos multimillonarios de drogas que sargentos, cabos y soldados rasos (jamás se ha visto implicado un Coronel y mucho menos a un General) han traficado por líneas aéreas a países europeos y americanos, han podido hacerlo. Ese mismo sentimiento popular rayano en lo erótico que llevó al encachuchado Hugo Chávez al poder es responsable de la idea de que hace falta una cachucha –la de Padrino- para poner orden en el caos que el sistema socialista de nacionalizaciones, controles y regulaciones ha generado en el sector alimentario y que ningún militar, ni Napoleón Bonaparte, podrá resolver. El mismo Padrino declara: “no se trata de militarizar, sino de poner orden” (de repartir planazos, pues).

Por una parte, cualquier sistema de producción, distribución y suministro de productos de carácter socialista populista está destinado al fracaso debido a los vicios intrínsecos del socialismo, a su inviabilidad. Por otra, no existe empresa o misión (como les gusta decir a  los chavistas) que pueda tener éxito en razón de la deshonestidad congénita del chavista. Sencillamente, la corrupción del chavista es atávica, genética, su mente delincuente lo llevará al fracaso. Sea vendiendo verduras o administrando una petrolera o un banco, el chavista siempre tomará la vía del delito para satisfacer su insaciable apetito capitalista de riquezas y llenar sus arcas en Andorra. En consecuencia, al igual que todos los planes económicos anteriores, llámese Bolívar 2000 o como sea,  que los Mercal y Pdval, que los CLAP que acaban de morir al nacer, la corrupción chavista, unida a su ineptitud, conducirá la misión de Padrino al rotundo fracaso.

Sobre cada kilo de arroz, sobre cada papa, habrá una comisión que cobrará la cadena de militares encargada de llevar alimentos al pueblo. Y finalmente, ese pueblo que se verá engañado y esquilmado aún una vez más; ese pueblo que sabe ya perfectamente quiénes son los responsables de su miseria, quiénes se robaron su dinero y quiénes encarecen su comida; ese pueblo que sabe quiénes están detrás del bachaqueo que se chupó hasta los CLAP también, dominado por la ira cobrará a los responsables el terrible crimen cometido por quienes se le presentaron como salvadores para finalmente aniquilarlo y aniquilar el futro de sus hijos.

Y es que en la corrupción moral del chavista siempre se podrá contar. Los múltiples casos de corrupción denunciados en Fiscalía, la prensa nacional y la internacional, así como en Internet, así lo prueban. Todo indica que ante cualquier negocio, si al chavista se le presenta una vía lícita y una delictual, escogerá la delictual, quizás, por ser la única que su cerebro es capaz de comprender. Y esto, unido a la ineptitud derivada de la ignorancia y a su insaciable ambición de riqueza muy capitalista, ha sido la perdición del chavismo y de la pseudo revolución bolivariana de pacotilla, que terminó haciendo de “bolivariana” sinónimo de corrupción, narcotráfico, saqueo y violación de DDHH.

Algunos afirman que el nombramiento de Padrino López en la Gran Misión Abastecimiento Soberano y Seguro (todos los fracasos chavistas llevan el título de “Gran Misión” con apelativos rimbombantes) señala la inminencia de la transición. Padrino es la cabeza visible de una de las instituciones más rechazadas por el pueblo, con cerca de 70% de rechazo. De hecho, es discutible si luego del sistemático proceso de corrupción implementado por el Galáctico, las FANB siguen siendo institución. Sin duda Padrino tiene el control de la cúpula militar que supuestamente a su vez controla las armas de la patria. Pero también es discutible si esa cúpula militar podrida y desprestigiada nacional e internacionalmente, señalada hasta por narcotráfico, en realidad tiene capacidad de mando sobre el resto de la oficialidad y, en consecuencia, control sobre el poder de fuego de la FANB. Por lo tanto, es posible concluir que el poder de Padrino y su peso específico en una posible (inexorable en realidad, pues la dictadura chavista es insostenible) transición está sobrevaluado por quienes lo ven como una de las cabezas de la misma. Dicho de otra forma, Padrino parece deber mucho al mundo civilizado por los mismos señalamientos de que es objeto la cúpula militar putrefacta que lidera como para lograr negociar con éxito su evasión definitiva de la Justicia Internacional Penal.

El chavismo, la dictadura, está hasta el cuello en sus propias heces. Paradójicamente, ese  Referéndum Revocatorio que tanto teme es la única posible salvación para el chavismo de lo que le es salvable material y políticamente. Ofrece la única posibilidad de futuro a aquellos ajenos a la nomenklatura que no están profundamente comprometidos en delitos de lesa humanidad, peculado, terrorismo y narcotráfico. Lamentablemente, parece ignorar que agoniza y ha optado por obstaculizar la voluntad popular por todos los medios posibles, hasta con imbecilidades como el condicionamiento del Revocatorio a un diálogo que ni el pueblo ni la Constitución mandan y al que Nicolás invita con una enorme yuca en la mano con la que amenaza violar a opositores.

El chavismo –de líderes regordetes y multibillonarios que diariamente bañan sus excesos sodomitas en escocés de 18 años- perdió consciencia de que ese pueblo que decía amarlo –a cambio de muchos dólares, claro está- hoy lo odia sin límites y lo culpa del hambre que mantiene el estómago de la gente estragado, y de la desesperanza que lo agobia, causada por una situación económica que luce catastrófica e insalvable, cuyo síntoma principal es la hambreadora hiperinflación. El chavismo olvida o ignora que en la historia todo gobernante que ha pretendido someter a un pueblo, hambrearlo y cometer los mismos crímenes que hoy él comete han terminado  en paredones, guillotinas, horcas y postes guindado por los pies; y los que han gozado de suerte, en algún tribunal internacional y la cárcel.

En el mejor escenario y con el mismo espíritu de los CLAP (y en cierta forma del bachaqueo) esta Gran Misión Abastecimiento Soberano y Seguro es un intento estalinista del Estado comunista de dominar a un pueblo por medio de la comida. Está destinada al fracaso, tanto por las razones ya expuestas como por el simple hecho de que un pueblo arrecho con el estómago vacío es incontrolable e indomable.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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