domingo, 24 de julio de 2016

La yuca





En la campaña electoral de 2013 amenazaba a su adversario, Henrique Capriles, con meterle contra natura “un plátano doblado”. Tiempo después, al regresar con las manos vacías de un viaje en busca de recursos, ofreció “darle leche” al mismo Capriles, de nuevo, con un tono vulgar que no dejó dudas a los venezolanos (que entienden bien el significado de “dar leche”) acerca de las connotaciones sexuales del ofrecimiento. Ahora, al tiempo que agentes nacionales e internacionales del régimen (como el ex presidente español Rodríguez Zapatero) y el propio régimen proponen un diálogo con la oposición, el cucuteño que usurpa la Presidencia de la República invita al diálogo a Henry Ramos Allup, Presidente de la AN, con la grotesca amenaza de meterle una enorme yuca por donde todos sabemos. La evidencia de que el hombre del G-2 que detenta ilegítimamente la Presidencia de Venezuela, ese que hablaba de la multiplicación de los “penes” citando el Evangelio, tiene una preocupante fijación por imágenes fálicas y la penetración de individuos de su mismo sexo es incontestable y vehemente.

Dejando a un lado las obvias conclusiones acerca de la sexualidad de Nicolás (no hace falta ser Sigmund Freud para concluir que le atrae y fantasea con sodomizar varones, lo que unido a su conocida homofobia no deja espacio para la duda), cabe preguntarse qué puede pensar el mundo político internacional acerca de esa convocatoria al diálogo que, por lo demás, es vital a los intereses del chavismo hoy que tiene su propio excremento hasta el cuello.

Por una parte, la dictadura, que inveteradamente en sus 18 años ha convocado al diálogo un sinnúmero de veces -las veces que ha atravesado serias dificultades- con el único objeto de preservar el poder, no ha escatimado esfuerzos y recursos para convocar a ese diálogo que hoy le es vital como táctica dilatoria para retrasar el Referéndum Revocatorio hasta 2017 o para impedirlo. Ha contratado los servicios de los ex presidentes vinculados al chavismo (entiéndase asalariados de Miraflores) Torrijos de Panamá, Fernández de República Dominicana y Rodríguez Zapatero de España; ha movido sus piezas diplomáticas, desde sus chulos del continente americano representados en la OEA, hasta UNASUR y el narcopresidente Samper para promover el tal diálogo.

Pero por otra, aparece el más interesado en ese diálogo que le prolongaría la vida, el chofer de autobús reposero que detenta la Silla Presidencial invitando a dialogar, mientras ofrece –ya en varias oportunidades- penetrar con enormes yucas al líder de la oposición, Henry Ramos Allup, Presidente del Parlamento. ¿Quién puede creer en la sinceridad y seriedad de una convocatoria hecha bajo la amenaza de violación con un tubérculo?

Independientemente de lo que tan grotesco gesto implica para la majestad de su alta investidura, es indiscutible que la amenaza de penetración con falos tiene efectos disuasivos en la contraparte y constituye una confesión al mundo de que el que invita de esta manera no cree en ese diálogo, no tiene intención de dialogar y no respetará de manera alguna la posición de su interlocutor. En pocas palabras, que la invitación a dialogar es falsa.

Nadie en la civilización puede tomar en serio la invitación de Nicolás yuca en mano. Ni en lo más recóndito y primitivo del continente africano una invitación de esta naturaleza puede ser interpretada como de buena fe. No importa cuántos Rodríguez Zapatero ni Samper ni países caribeños compre. El chavismo no está invitando a conversar ni menos negociar. Está invitando a someterse a actos violentos, a ser violado, a ser agredido, a sufrir abusos. No cabe otra interpretación.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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