jueves, 28 de julio de 2016

Promesas




Si algo ha caracterizado a la dictadura chavista aun desde su etapa embrionaria, han sido las promesas. El Comandante Galáctico, desde su campaña electoral de 1998, prometía hacer de Venezuela un país próspero. “Alcanzaremos Independencia económica, independencia alimentaria, independencia energética, seremos una potencia mundial”, decía. Los aplausos de sus secuaces y sus robots animatrónicos presentes en sus Aló Presidente y cadenas celebraban esas promesas. Promesas no faltaban.

Algunos años después, en sus frecuentes alocuciones anunció que gracias a su revolución bolivariana y a su socialismo del siglo XXI el país por fin había alcanzado independencia económica, alimentaria y energética. Los aplausos de los autómatas y acólitos –hoy lo sabemos, cómplices en realidad- así testimoniaban la ruptura de las “cadenas de la dependencia” en la que la democracia había sumido al país. El chavismo rescató a Venezuela de las garras del imperialismo.

El Galáctico enfermó mortalmente y gastó en su última campaña electoral de 2012 todos los recursos que le quedaban al Estado, y comprometió la economía nacional y el Erario Público apelando hasta a lo que no tenía para financiar la campaña más difícil de su vida. Ganó en extrañas circunstancias para morir unos meses más tarde, no sin antes designar al agente cubano nacido en Cúcuta (o en 5 lugares distintos de Venezuela a la vez, de acuerdo a las declaraciones del oficialismo) como su sucesor en la Presidencia de la República.

El chofer y agente del  G-2 cubano ungido por el Centauro de Sabaneta ganó fraudulentamente las elecciones de 2013. Heredó así, también, una economía herida mortalmente en virtud de las políticas de su predecesor y de la raspada de olla de su último esfuerzo electoral. Pero debido a su incapacidad, a su deplorable preparación e intelecto y sobre todo, a su formación ideológica dogmática socialista del jurásico y a la galopante corrupción chavista, el nuevo Presidente, lejos de rescatar la economía, terminó de hundirla con políticas comunistas agravadas con la profunda corrupción que caracteriza a la era bolivariana.

“Cívico-militar, el pueblo con la Fuerza Armada hombro con hombro haciendo patria”. El Plan Bolívar 2000 comenzó a definir la realidad de esa alianza. Soldados rasos vendiendo papas y yuca a los civiles y haciendo sancochos populares, mientras los oficiales se enriquecían con un alto porcentaje de los recursos.

“¡Exprópiese! Esto es socialismoooooo” eran palabras que salían de los labios del resentido muchachote ignorante de Barinas a medida que desmontaba la estructura económica de lo que una vez fue un gran país. De 18 centrales azucareras que encontró en 1999, expropió 14 que hoy no producen sino dolor. Miles de empresas fueron expropiadas para terminar paralizadas. 7 millones de hectáreas en las que hoy solamente reina la maleza fueron expropiadas en el sector agrícola para quedar improductivas.

Ese arrase del aparato productivo, unido a la destrucción de PDVSA y demás empresas del Estado y a la más formidable corrupción y saqueo sistemático y exhaustivo del país, condujo al actual cataclismo económico signado por escasez, desabastecimiento y colas enormes para adquirir los escasos productos disponibles.

En ese escenario de ruina económica, con un “Presidente” que tiene 90% de rechazo popular precariamente asido al poder, Cuba designa a su otro agente en una suerte de Gobernador Militar utilizando un parapeto llamado Gran Misión Abastecimiento Seguro y Soberano, otorgándole poderes que lo colocan por encima de la Presidencia de la República.

El general Vladimir Padrino López es el Gobernador Militar designado por La Habana al frente de ese parapeto para salvaguardar sus intereses y mantener su dominio sobre los recursos de la colonia. Un hombre que ha manifestado públicamente su compromiso con el castrismo, su condición de socialista y de chavista (justamente cuando el chavismo ha alcanzado máximo desprestigio mundial).

Padrino anunció un nuevo sistema distributivo (socialista) cívico militar que tendrá a la FANB a la cabeza (tan nuevo y cívico-militar como lo fue el Plan Bolívar 2000 o como lo ha sido la administración de prácticamente todas las empresas estatales fracasadas y organismos del Ejecutivo). Además, prometió “romper las cadenas de la dependencia”, es decir, independencia económica y alimentaria. Hay que admitir que no dijo nada de hacer de Venezuela una Potencia Mundial.

Independientemente de que la conducción de una economía y su sistema de distribución es una materia compleja que requiere de científicos de alto nivel especializados en el tema y no militares formados para algo muy distinto como lo es la defensa armada de la soberanía, no existe país exitoso en el orbe cuya economía haya prosperado con uniformados de verde oliva fusil en mano repartiendo comida y planazos.

Pero lo más risible de los anuncios del General representante de Cuba son las promesas. Aunque el chavismo es un viaje al pasado, sus líderes siempre hablan en futuro: haremos, tendremos, implementaremos, lograremos, construiremos. Y no son promesas tontas. Generalmente son promesas de factura formidable: ferrocarriles transcontinentales, bases espaciales, salvación del planeta, equilibrio universal…

Padrino prometió, como ya se dijo, romper las cadenas de la dependencia. La verdad, sorprende, pues ya el Comandante Supremo nos había anunciado años atrás que alcanzamos independencia económica, energética y alimentaria. Durante una década el chavismo nos anunciaba en su propaganda que nos había dado patria e independencia en todas esas áreas,  ¡y ahora viene este General a decirnos que nos estaban mintiendo y que es él el que nos va a independizar! Además, si lo hace admitiendo que su amado líder fracasó en la consecución de esa independencia, hay que concluir que se siente en capacidad de tener éxito en donde el genio supuestamente infalible de Sabaneta fracasó.

También declaró acerca de las ventajas del socialismo sobre el capitalismo, soslayando, claro está, que jamás país alguno que haya adoptado el socialismo ha prosperado, que todos los ensayos socialistas de la historia han fracasado. Cuando China y hasta Cuba abandonan el socialismo, el general Padrino lo descubre y con carácter de panacea.

Lo cierto es que el General nos hace nuevas promesas que no son tan nuevas. En realidad, viejas promesas de nuevo, renovadas. Las mismas promesas que hacía el Héroe del Museo Histórico Militar y que luego repitiera su “hijo” Nicolás, las hace ahora Padrino López. ¿Será que nos va a pedir una segunda oportunidad, 18 años más para por fin cumplirlas?

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

domingo, 24 de julio de 2016

La yuca





En la campaña electoral de 2013 amenazaba a su adversario, Henrique Capriles, con meterle contra natura “un plátano doblado”. Tiempo después, al regresar con las manos vacías de un viaje en busca de recursos, ofreció “darle leche” al mismo Capriles, de nuevo, con un tono vulgar que no dejó dudas a los venezolanos (que entienden bien el significado de “dar leche”) acerca de las connotaciones sexuales del ofrecimiento. Ahora, al tiempo que agentes nacionales e internacionales del régimen (como el ex presidente español Rodríguez Zapatero) y el propio régimen proponen un diálogo con la oposición, el cucuteño que usurpa la Presidencia de la República invita al diálogo a Henry Ramos Allup, Presidente de la AN, con la grotesca amenaza de meterle una enorme yuca por donde todos sabemos. La evidencia de que el hombre del G-2 que detenta ilegítimamente la Presidencia de Venezuela, ese que hablaba de la multiplicación de los “penes” citando el Evangelio, tiene una preocupante fijación por imágenes fálicas y la penetración de individuos de su mismo sexo es incontestable y vehemente.

Dejando a un lado las obvias conclusiones acerca de la sexualidad de Nicolás (no hace falta ser Sigmund Freud para concluir que le atrae y fantasea con sodomizar varones, lo que unido a su conocida homofobia no deja espacio para la duda), cabe preguntarse qué puede pensar el mundo político internacional acerca de esa convocatoria al diálogo que, por lo demás, es vital a los intereses del chavismo hoy que tiene su propio excremento hasta el cuello.

Por una parte, la dictadura, que inveteradamente en sus 18 años ha convocado al diálogo un sinnúmero de veces -las veces que ha atravesado serias dificultades- con el único objeto de preservar el poder, no ha escatimado esfuerzos y recursos para convocar a ese diálogo que hoy le es vital como táctica dilatoria para retrasar el Referéndum Revocatorio hasta 2017 o para impedirlo. Ha contratado los servicios de los ex presidentes vinculados al chavismo (entiéndase asalariados de Miraflores) Torrijos de Panamá, Fernández de República Dominicana y Rodríguez Zapatero de España; ha movido sus piezas diplomáticas, desde sus chulos del continente americano representados en la OEA, hasta UNASUR y el narcopresidente Samper para promover el tal diálogo.

Pero por otra, aparece el más interesado en ese diálogo que le prolongaría la vida, el chofer de autobús reposero que detenta la Silla Presidencial invitando a dialogar, mientras ofrece –ya en varias oportunidades- penetrar con enormes yucas al líder de la oposición, Henry Ramos Allup, Presidente del Parlamento. ¿Quién puede creer en la sinceridad y seriedad de una convocatoria hecha bajo la amenaza de violación con un tubérculo?

Independientemente de lo que tan grotesco gesto implica para la majestad de su alta investidura, es indiscutible que la amenaza de penetración con falos tiene efectos disuasivos en la contraparte y constituye una confesión al mundo de que el que invita de esta manera no cree en ese diálogo, no tiene intención de dialogar y no respetará de manera alguna la posición de su interlocutor. En pocas palabras, que la invitación a dialogar es falsa.

Nadie en la civilización puede tomar en serio la invitación de Nicolás yuca en mano. Ni en lo más recóndito y primitivo del continente africano una invitación de esta naturaleza puede ser interpretada como de buena fe. No importa cuántos Rodríguez Zapatero ni Samper ni países caribeños compre. El chavismo no está invitando a conversar ni menos negociar. Está invitando a someterse a actos violentos, a ser violado, a ser agredido, a sufrir abusos. No cabe otra interpretación.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

viernes, 22 de julio de 2016

El hombre de La Habana





El nombramiento del general Vladimir Padrino López al frente de la Gran Misión Abastecimiento Seguro y Soberano; intento -que previsiblemente resultará fallido- de resolver la crisis económica y la escasez de alimentos (sin eufemismos, la hambruna que se cierne sobre Venezuela); lo erige como el hombre de mayor autoridad y poder en el país, solamente comparable al del Presidente de la República.

Es una imposibilidad absoluta que tal Misión tenga éxito mientras la economía se rija con políticas socialistas marxistas. Esta es una verdad de la que hasta los mismos comunistas están plenamente conscientes, incluso, los hermanos Castro de Cuba lo saben. El socialismo es totalmente inviable, aun el propio Fidel Castro lo ha confesado expresamente.

Si La Habana –verdadero lugar en donde se decidió el nombramiento de Padrino- sabe que la Misión fracasará en sus objetivos económicos, no resta más que concluir que la motivación del mismo es política. Ante un tambaleante y muy debilitado Nicolás Maduro, los Castro decidieron entregarle a Padrino el poder necesario para mantener la garra dominante asiendo la garganta de Venezuela, país del que es huésped parasitario y sin cuya sangre negra del subsuelo esa paupérrima  isla –asquerosa garrapata, en realidad-  y la revolución morirían de inanición.

Es a Maduro, el cucuteño agente del G-2 , mayordomo y muchacho de compañía de Raúl Castro, a quién se le conoce como hombre de La Habana. Pero este títere bigotudo de escasa cultura, sin formación académica alguna y de precaria inteligencia, un minusválido intelectual, no puede ser cargado con la responsabilidad de salvar la vida de Cuba mientras finiquita su alianza con el capitalismo. Definitivamente no en este momento de tan grave crisis para el régimen chavista (léase “castrista”). Y es por ello que los Castro designan a Padrino, hombre de superior formación e intelecto (por lo menos se graduó de la Academia Militar que sin ser gran mérito, implica que sabe leer, escribir y operar una calculadora), y de mayor estima profesional dentro de la FANB y ante la opinión pública que Maduro.

Este General jamás ha ocultado su filiación con el castrismo. No ha escatimado oportunidad para declararse socialista, revolucionario y chavista (hay que ser atrevido, inconsciente o desubicado para declararse chavista a estas altura en que “chavista” es sinónimo de corrupto, narcotraficante, lavador de capitales, violador de DDHH, patrocinador del terrorismo y mal gobernante). Sus fotos genuflexo, rindiéndose sumisamente a Fidel Castro han circulado por toda Internet. Padrino se jacta con su conducta de ser agente cubano, no cabe duda.

De manera que cuando todos pensábamos que el Hombre de La Habana era Nicolás maduro, el verdadero titular de tan cuestionable distinción era Vladimir Padrino López.

El nombramiento ocurre en un momento en el que el chavismo se esfuerza en presentarse (falsamente) escindido. Factores desesperados por sobrevivir políticamente pretenden hacer creer el cuento –fundamentados en el profundo desprecio que siempre han tenido por la inteligencia del pueblo- de que existe un chavismo bueno, eficiente, exitoso y honesto que ellos, que fueron parte del equipo de Supremo Galático, representan, y un chavismo malo, incapaz, fracasado y corrupto que está representado por Nicolás Maduro y su equipo de gobierno.

Nada más falso. Hombres como Jorge Giordani, Héctor Navarro, Rodríguez Torres, Clíver Alcalá no podrán jamás desvincularse de la responsabilidad directa que tienen en la tragedia que aqueja al país. Como parte del equipo de Hugo Chávez, durante 14 años se dedicaron a socavar, destruir, desarticular el aparato productivo, la planta industrial y la estructura económica de Venezuela. Las políticas y medidas, unidas a la profunda corrupción e incapacidad de ese equipo que gobernó durante 14 años, sentaron las bases de la debacle que heredó el incapaz oligofrénico de Nicolás Maduro (por cierto, hombre impuesto por el infalible Comandante “mesmo”). Contrariamente a lo que afirman esos chavistas execrados del gobierno de Nicolás, son precisamente ellos, como colaboradores de su Comandante Galáctico, los verdaderos responsables de la ruina social y económica que vive el país. Nicolás, sólo la heredó y como mucho, la agravó con su imbecilidad, aunque hay que reconocer que la única ruta que le habría permitido evitar la caída en el abismo era abandonar el socialismo marxista.

No luce coherente que Padrino, declarado castrista y chavista fanático, pueda encabezar en un acuerdo nacional transición alguna hacia la democracia por parte del oficialismo, esto es, a menos que en realidad la oposición no esté interesada en restaurar la democracia sino en preservar parcelas de poder compartidas con el chavismo-castrismo. Si la oposición, lejos de la restauración del sistema democrático y la vuelta a las libertades y el Estado de Derecho, tiene la intención de colaborar con la dictadura para que esta se aferre al poder, por lo menos, hasta 2019, aun con la eventual salida de Nicolás vía Revocatorio en 2017, entonces tiene sentido la figura de Padrino como protagonista de una transición ficticia.

Por otro lado, hay que considerar la verdadera ascendencia de Padrino sobre la FANB (llamada a sofocar un eventual brote de violencia social), pretendido asiento de su poder. Lo sucedido el 6 de diciembre es una buena referencia en este sentido. Ese día, Padrino, representante de la dictadura que pretendía arrebatarle la victoria electoral parlamentaria al pueblo y la oposición como Ministro de la Defensa,  fue enfrentado por la oficialidad y presionado para aceptar la derrota electoral, la que finalmente aceptó. Así, Padrino, luego fue conminado a transmitir los deseos del sector castrense ajeno a la cúpula corrupta y a exigir al régimen respeto a los resultados comiciales. Solamente este hecho sugiere que aunque Padrino puede tener el control de parte de la cúpula corrupta no relacionada con Diosdado Cabello, no lo tiene sobre el grueso de la FANB, que al fin y al cabo, está conformada por hombres que ven, oyen y sienten, que tienen familia y amigos, y que están plenamente conscientes del sentir del pueblo del que finalmente, son parte.

Sin embargo, es inoportuno negociar o colaborar con el chavismo en momentos en que su desprestigio en todos los ámbitos es total. El chavismo se ha convertido en una piedra en el zapato para el capitalismo, para la política regional, para el sistema financiero, hasta para China que debe estar clamando por nueva gerencia para Venezuela. Colaborar con una gavilla de malhechores que la comunidad internacional está señalando por delitos de lesa humanidad, narcotráfico y terrorismo, sería un error histórico imperdonable para la oposición y el desperdicio de una oportunidad dorada para extirpar este cáncer que carcome el país.

En resumen, Padrino ha sido nombrado por Cuba para salvaguardar sus intereses que están gravemente amenazados en la aguda crisis que vive Venezuela y por la fragilidad de su otro agente, Nicolás Maduro. Pero los esfuerzos de este General para revertir el grave problema económico, la escasez y el desabastecimiento inexorablemente están condenados al fracaso mientras se inscriban en políticas socialistas. La explosiva situación -entiéndase un pueblo azotado por el hambre, la hiperinflación y la escasez, y rabiosamente iracundo contra sus gobernantes- hace inminente un cataclismo social de formidable magnitud que abortaría la misión de Padrino.

Es mal negocio para la dictadura y peor negocio para la oposición actuar de espaldas a la voluntad popular que clama por la salida inmediata del ruinoso y hambreador chavismo –no solamente de Nicolás- del poder.  Esta conducta únicamente lograría hacer mucho más traumática la salida, especialmente para la jerarquía política. El pueblo es fatalmente inmisericorde e implacable con gobernantes que cometen este tipo de crímenes, la historia así lo enseña.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

viernes, 15 de julio de 2016

Zamuro cuidando tripa




“Si controlas la comida del pueblo,
 controlarás al pueblo,
y estará agradecido de lo poco que le des”
Joseph Stalin


El general Vladimir Padrino López, el mismo autor de la Resolución 8610 que autorizaba a los efectivos de las fuerzas de seguridad a disparar sus fusiles contra manifestantes en ciertas condiciones “justificables”, o sea, el mismo que se siente con suficiente autoridad como para violar Derechos Humanos; el mismo que hemos visto arrodillado ante Fidel Castro pidiendo su bendición y jurándole lealtad; el mismo que a estas alturas del juego, cuando el chavismo ha quedado desnudo ante el mundo como fraude, fracaso, crimen, dictadura, enemigo de la humanidad, asesino, corrupto, ladrón, narcotraficante, expoliador y gobernante inepto, se declara “chavista  y revolucionario” (no nos engañemos, hay que estar muy trastornado, ser muy sinvergüenza o estar chupando demasiado en el poder para declararse todavía, después de haber destruido a Venezuela, chavista); ha sido designado como la autoridad máxima que se encargará con la FANB del manejo de todo lo relacionado con la producción, distribución y suministro de alimentos en el país. Jefe de la Gran Misión Abastecimiento Soberano y Seguro.

Dieciocho años de fracasos y corrupción del gobierno militarista chavista han sido insuficientes para acabar con el mito de la superioridad militar en la conducción del Estado. Ni las muertes de niños y adultos por escasez de comida y medicamentos, ni los alijos multimillonarios de drogas que sargentos, cabos y soldados rasos (jamás se ha visto implicado un Coronel y mucho menos a un General) han traficado por líneas aéreas a países europeos y americanos, han podido hacerlo. Ese mismo sentimiento popular rayano en lo erótico que llevó al encachuchado Hugo Chávez al poder es responsable de la idea de que hace falta una cachucha –la de Padrino- para poner orden en el caos que el sistema socialista de nacionalizaciones, controles y regulaciones ha generado en el sector alimentario y que ningún militar, ni Napoleón Bonaparte, podrá resolver. El mismo Padrino declara: “no se trata de militarizar, sino de poner orden” (de repartir planazos, pues).

Por una parte, cualquier sistema de producción, distribución y suministro de productos de carácter socialista populista está destinado al fracaso debido a los vicios intrínsecos del socialismo, a su inviabilidad. Por otra, no existe empresa o misión (como les gusta decir a  los chavistas) que pueda tener éxito en razón de la deshonestidad congénita del chavista. Sencillamente, la corrupción del chavista es atávica, genética, su mente delincuente lo llevará al fracaso. Sea vendiendo verduras o administrando una petrolera o un banco, el chavista siempre tomará la vía del delito para satisfacer su insaciable apetito capitalista de riquezas y llenar sus arcas en Andorra. En consecuencia, al igual que todos los planes económicos anteriores, llámese Bolívar 2000 o como sea,  que los Mercal y Pdval, que los CLAP que acaban de morir al nacer, la corrupción chavista, unida a su ineptitud, conducirá la misión de Padrino al rotundo fracaso.

Sobre cada kilo de arroz, sobre cada papa, habrá una comisión que cobrará la cadena de militares encargada de llevar alimentos al pueblo. Y finalmente, ese pueblo que se verá engañado y esquilmado aún una vez más; ese pueblo que sabe ya perfectamente quiénes son los responsables de su miseria, quiénes se robaron su dinero y quiénes encarecen su comida; ese pueblo que sabe quiénes están detrás del bachaqueo que se chupó hasta los CLAP también, dominado por la ira cobrará a los responsables el terrible crimen cometido por quienes se le presentaron como salvadores para finalmente aniquilarlo y aniquilar el futro de sus hijos.

Y es que en la corrupción moral del chavista siempre se podrá contar. Los múltiples casos de corrupción denunciados en Fiscalía, la prensa nacional y la internacional, así como en Internet, así lo prueban. Todo indica que ante cualquier negocio, si al chavista se le presenta una vía lícita y una delictual, escogerá la delictual, quizás, por ser la única que su cerebro es capaz de comprender. Y esto, unido a la ineptitud derivada de la ignorancia y a su insaciable ambición de riqueza muy capitalista, ha sido la perdición del chavismo y de la pseudo revolución bolivariana de pacotilla, que terminó haciendo de “bolivariana” sinónimo de corrupción, narcotráfico, saqueo y violación de DDHH.

Algunos afirman que el nombramiento de Padrino López en la Gran Misión Abastecimiento Soberano y Seguro (todos los fracasos chavistas llevan el título de “Gran Misión” con apelativos rimbombantes) señala la inminencia de la transición. Padrino es la cabeza visible de una de las instituciones más rechazadas por el pueblo, con cerca de 70% de rechazo. De hecho, es discutible si luego del sistemático proceso de corrupción implementado por el Galáctico, las FANB siguen siendo institución. Sin duda Padrino tiene el control de la cúpula militar que supuestamente a su vez controla las armas de la patria. Pero también es discutible si esa cúpula militar podrida y desprestigiada nacional e internacionalmente, señalada hasta por narcotráfico, en realidad tiene capacidad de mando sobre el resto de la oficialidad y, en consecuencia, control sobre el poder de fuego de la FANB. Por lo tanto, es posible concluir que el poder de Padrino y su peso específico en una posible (inexorable en realidad, pues la dictadura chavista es insostenible) transición está sobrevaluado por quienes lo ven como una de las cabezas de la misma. Dicho de otra forma, Padrino parece deber mucho al mundo civilizado por los mismos señalamientos de que es objeto la cúpula militar putrefacta que lidera como para lograr negociar con éxito su evasión definitiva de la Justicia Internacional Penal.

El chavismo, la dictadura, está hasta el cuello en sus propias heces. Paradójicamente, ese  Referéndum Revocatorio que tanto teme es la única posible salvación para el chavismo de lo que le es salvable material y políticamente. Ofrece la única posibilidad de futuro a aquellos ajenos a la nomenklatura que no están profundamente comprometidos en delitos de lesa humanidad, peculado, terrorismo y narcotráfico. Lamentablemente, parece ignorar que agoniza y ha optado por obstaculizar la voluntad popular por todos los medios posibles, hasta con imbecilidades como el condicionamiento del Revocatorio a un diálogo que ni el pueblo ni la Constitución mandan y al que Nicolás invita con una enorme yuca en la mano con la que amenaza violar a opositores.

El chavismo –de líderes regordetes y multibillonarios que diariamente bañan sus excesos sodomitas en escocés de 18 años- perdió consciencia de que ese pueblo que decía amarlo –a cambio de muchos dólares, claro está- hoy lo odia sin límites y lo culpa del hambre que mantiene el estómago de la gente estragado, y de la desesperanza que lo agobia, causada por una situación económica que luce catastrófica e insalvable, cuyo síntoma principal es la hambreadora hiperinflación. El chavismo olvida o ignora que en la historia todo gobernante que ha pretendido someter a un pueblo, hambrearlo y cometer los mismos crímenes que hoy él comete han terminado  en paredones, guillotinas, horcas y postes guindado por los pies; y los que han gozado de suerte, en algún tribunal internacional y la cárcel.

En el mejor escenario y con el mismo espíritu de los CLAP (y en cierta forma del bachaqueo) esta Gran Misión Abastecimiento Soberano y Seguro es un intento estalinista del Estado comunista de dominar a un pueblo por medio de la comida. Está destinada al fracaso, tanto por las razones ya expuestas como por el simple hecho de que un pueblo arrecho con el estómago vacío es incontrolable e indomable.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe