martes, 7 de junio de 2016

Mundo sin fronteras




Siguiendo la tradición de la izquierda pleistocénica, el chavismo ha utilizado la trinchera del “injerencismo” como un escudo protector y la “soberanía” como una patente de corso para cometer toda clase de crímenes y desmanes en contra del pueblo venezolano.

Si alguna personalidad u organismo extranjero se pronunciaba acerca de alguno de sus repetidos atentados contra la Constitución y la democracia, el régimen chavista lo acusaba de injerencista e invocaba la soberanía del país. Se tratare de tortura, privación ilegítima de libertad o aun, asesinato, al reclamo legítimo proveniente de algún ente extranjero –a título personal o colegiado- el chavismo suele responder “Somos un país soberano. No aceptamos injerencia extranjera. ¡Venezuela se respeta, carajo!”

Pero el bárbaro chavismo parece ignorar que el Derecho Moderno ha borrado hasta las fronteras de los países en ciertos casos. Para el chavismo soberanía significa que tiene derecho a fusilar, torturar, apresar, silenciar, censurar, secuestrar a cuantos ciudadanos indefensos desee y que el resto de la humanidad debe callar al respecto. A pesar de que hoy el Derecho Internacional no solamente otorga la potestad a las naciones y organismos internacionales de intervenir, aun militarmente, sino que obliga a hacerlo, ante la violación masiva de DDHH y crisis humanitarias.

En Venezuela, los homicidios por una inseguridad fomentada por el régimen como política de estado se acercan a los 300.000, casi 100 venezolanos mueren cada día a manos de un hampa que fue patrocinada por la dictadura. Cientos de bebés neonatos están muriendo semanalmente por falta de medicinas, leche, higiene, en hospitales que harían parecer hoteles de lujo las cárceles de otros países. Cientos de niños más fallecen sin tratamiento por toda clase de enfermedades gracias a que los recursos para atenderlos fueron saqueados y escondidos en los paraísos fiscales alrededor del mundo. Enfermos crónicos  y terminales de todas las edades están condenados a muertes espantosas e inhumanas por la ausencia de medicamentos.

Si a lo anterior se le suma el hambre por hiperinflación y escasez de alimentos, es inescapable la conclusión de que en Venezuela no hay peligro de crisis humanitaria, sino que ya explotó tal crisis con violación masiva de DDHH por parte de un Estado incapaz de proveer salud, medicinas, seguridad y comida, no sólo por incapacidad, ineptitud, negligencia e impericia, sino como parte de un plan macabro de la revolución con el objeto de exterminar a las clases pensantes, y que se le fue de las manos por la abrupta caída de los precios del petróleo (previsible por todos, menos por el chavismo).

En resumen, el pueblo venezolano está secuestrado por una pandilla señalada por delitos de narcotráfico y lavado de capitales, que está cometiendo genocidio a plena luz del día ante los ojos del mundo, con presos políticos, y violando Constitución y leyes abiertamente sin pudor alguno.

Esta situación inocultable está causando la movilización de países e instituciones internacionales, y ha provocado la iniciativa del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, para solicitar la activación de la Carta Democrática.

La reacción de la dictadura fue la predecible: “es injerencia en los asuntos internos, Venezuela se respeta, es una agresión contra Venezuela, un ataque al pueblo de Venezuela”, etc.. Falacias. La medida es contra el gobierno de Venezuela, no contra Venezuela y menos contra su pueblo. Muy por el contrario. Está dirigida a proteger al pueblo venezolano de su gobierno delincuente.

Es cierto que los problemas internos deben ser dirimidos internamente. Pero no es menos cierto que los problemas internos que aquejan a Venezuela, en gran medida, se deben a la comisión de delitos de lesa humanidad por parte de un régimen totalitario, corrupto y hambreador que de acuerdo a las normas del Derecho Internacional,  ameritan intervención extranjera.

Los venezolanos resolveremos nuestros asuntos internos, es cierto, pero requerimos el apoyo de la comunidad internacional como en Derecho corresponde, máxime si enfrentamos desarmados a una dictadura que hoy carece de pueblo y que basa su poder únicamente en las armas de su FANB y cuerpos paramilitares oficialistas, con las cuales amenaza las vidas de toda una población con el único objetivo de perpetuarse en el poder y preservar el botín, luego de haber conducido a la miseria a uno de los países más ricos del orbe.
Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        



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