viernes, 24 de junio de 2016

One-Two




El One-Two –Uno-Dos- es quizás la más letal combinación de golpes del boxeo. Un gancho izquierdo al hígado, seguido de un directo a la mandíbula, en su versión básica. Sólo aquel que ha recibido un One-Two sabe que es muy improbable sobrevivirlo.

El gancho al hígado causa intenso dolor, náuseas, pérdida de control efínteres y lo más importante, el reflujo del gran contenido de sangre que alberga este órgano, provocando congestión en todos los grandes vasos del torso. El directo a la mandíbula produce una conmoción cerebral de tal magnitud que no es necesario describirla. El resultado, colapso y caída del adversario, y su posible muerte.

Ayer, 23 de junio de 2016, el régimen chavista que mantiene secuestrado y en la miseria al pueblo venezolano recibió el gancho al hígado del One-Two: El Informe Almagro sobre Venezuela, presentado por el Secretario General de la OEA, Luis Almagro,  ante el Consejo Permanente de ese organismo internacional.

El informe brillante, sucinto, pormenorizado aunque no exhaustivo, bien motivado y ubicado filosófica y políticamente, produjo dos efectos: desenmascaró a la dictadura venezolana y la declaró enemiga de la civilización (pues denunció su violación sistemática de DDHH) y acorraló a sus aliados, en su mayoría meretrices pagadas por el mismo chavismo, a quienes obligó a escoger bando: o el de la democracia y la protección de los derechos de los pueblos, o el de los delincuentes de lesa humanidad hambreadores y genocidas.

El petitorio de Almagro no podía ser más sencillo, legítimo y democrático: Permitir con carácter de urgencia que el pueblo de Venezuela se exprese en el Referéndum Revocatorio sin más obstrucciones y dilaciones impuestas por el CNE chavista; llevar ayuda humanitaria a Venezuela –comida y medicinas- a la brevedad posible; y en general, exigirle al régimen venezolano que tome las medidas necesarias para acelerar y facilitar la consulta revocatoria para que la misma se realice este mismo año.

El discurso de Almagro llegó a los límites de lo que permiten la técnica diplomática y el sentido común. Ir más allá, haber sido más virulento, le restaría credibilidad, majestad, neutralidad a su persona y lo habría conducido al fracaso. Tuvo la justa medida.

El daño causado a la dictadura chavista se pudo apreciar en la respuesta de la Cancillera Delcy Eloína, quien se ufanaba de que bloquearía la moción de Almagro con 19 votos a favor de su gobierno. Reunió sólo 12. Sus aliados de conveniencia decidieron ponerse del lado correcto de la historia (quizás con algún empujoncito de EEUU) y siete abandonaron el barco. Casi a gritos se deshizo en insultos contra Almagro, consignas comunistas trilladas, incoherencias, mentiras, amenazas, demostrando de paso, que no cuenta con el nivel suficiente ni para ser el ama de llaves de ninguno de esos embajadores. Perdió control de efínteres, pues, y todo el excremento que normalmente habita al alma del chavista le brotó por esa boca que asumió las funciones del orificio ubicado en el otro extremo de su tubo digestivo. (Pido licencia al querido lector, pero a veces es imposible referirse al chavismo sin ser escatológico, pues la hez es su naturaleza).

Pero después del One siempre viene el Two. El Two, sin lugar a dudas, será el propio Referéndum Revocatorio. El pueblo en pleno votará por desalojar al mal del poder en el país. Las colas, multitudes, que venciendo todo tipo de obstáculos impuestos por el CNE oficialista y el gobierno, demuestran claramente la firmeza, determinación y entusiasmo que acabará con la era chavista. Somos los mismos que caminaron en alpargatas y sin abrigo a través de los Andes hasta Bolivia, para liberar a gente desconocida. Caminar hasta la mesa de votación para liberar a nuestros hijos será pan comido.

Paradójicamente, -algo que el chavismo es incapaz de ver- la realización oportuna del Revocatorio es la única tabla de salvación que le resta para salvar lo poco que le es salvable, tanto material como políticamente. La obstaculización de mismo conduciría fatalmente a un final aún más traumático para la boligarquía.

Thomas Shannon, Embajador del Departamento de Estado para Asuntos Latinoamericanos fue enviado a conversar con Nicolás en los días previos al One-Two de Almagro. No debe haber duda acerca de que fijó la posición de apoyo de su gobierno al Informe; de que más en carácter de amenaza que de negociación, exigió a la dictadura respeto a la voluntad popular y ejecución oportuna del Referéndum. También es indudable que advirtió –sin coerción no puede haber amenaza que prospere- que podría contemplarse una expedición militar internacional en vista de la crisis humanitaria que se cierne sobre Venezuela.

En estos momentos críticos de historia de nuestro país, es muy lamentable la ausencia de Hugo Chávez. Exactamente esta misma situación se estaría viviendo con él al mando, con el beneficio de que no sería un macaco agente extranjero cubano nacido en Cúcuta el responsabilizado con la ruina causada a Venezuela. No es un colombiano mayordomo y chico de compañía de Raúl Castro el culpable. Es un venezolano resentido, ignorante y corrupto nacido en Sabaneta de Barinas, con su banda de malandros, el autor del mayor crimen cometido contra país alguno en la historia de la civilización.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

One-Two




El One-Two –Uno-Dos- es quizás la más letal combinación de golpes del boxeo. Un gancho izquierdo al hígado, seguido de un directo a la mandíbula, en su versión básica. Sólo aquel que ha recibido un One-Two sabe que es muy improbable sobrevivirlo.

El gancho al hígado causa intenso dolor, náuseas, pérdida de control efínteres y lo más importante, el reflujo del gran contenido de sangre que alberga este órgano, provocando congestión en todos los grandes vasos del torso. El directo a la mandíbula produce una conmoción cerebral de tal magnitud que no es necesario describirla. El resultado, colapso y caída del adversario, y su posible muerte.

Ayer, 23 de junio de 2016, el régimen chavista que mantiene secuestrado y en la miseria al pueblo venezolano recibió el gancho al hígado del One-Two: El Informe Almagro sobre Venezuela, presentado por el Secretario General de la OEA, Luis Almagro,  ante el Consejo Permanente de ese organismo internacional.

El informe brillante, sucinto, pormenorizado aunque no exhaustivo, bien motivado y ubicado filosófica e políticamente, produjo dos efectos: desenmascaró a la dictadura venezolana y la declaró enemiga de la civilización (pues denunció su violación sistemática de DDHH) y acorraló a sus aliados, en su mayoría meretrices pagadas por el mismo chavismo, a quienes obligó a escoger bando: o el de la democracia y la protección de los derechos de los pueblos, o el de los delincuentes de lesa humanidad hambreadores y genocidas.

El petitorio de Almagro no podía ser más sencillo, legítimo y democrático: Permitir con carácter de urgencia que el pueblo de Venezuela se exprese en el Referéndum Revocatorio sin más obstrucciones y dilaciones impuestas por el CNE chavista; llevar ayuda humanitaria a Venezuela –comida y medicinas- a la brevedad posible; y en general, exigirle al régimen venezolano que tome las medidas necesarias para acelerar y facilitar la consulta revocatoria para que la misma se realice este mismo año.

El discurso de Almagro llegó a los límites de lo que permiten la técnica diplomática y el sentido común. Ir más allá, haber sido más virulento, le restaría credibilidad, majestad, neutralidad a su persona y lo habría conducido al fracaso. Tuvo la justa medida.

El daño causado a la dictadura chavista se pudo apreciar en la respuesta de la Cancillera Delcy Eloína, quien se ufanaba de que bloquearía la moción de Almagro con 19 votos a favor de su gobierno. Reunió sólo 12. Sus aliados de conveniencia decidieron ponerse del lado correcto de la historia (quizás con algún empujoncito de EEUU) y siete abandonaron el barco. Casi a gritos se deshizo en insultos contra Almagro, consignas comunistas trilladas, incoherencias, mentiras, amenazas, demostrando de paso, que no cuenta con el nivel suficiente ni para ser el ama de llaves de ninguno de esos embajadores. Perdió control de efínteres, pues, y todo el excremento que normalmente habita al alma del chavista le brotó por esa boca que asumió las funciones del orificio ubicado en el otro extremo de su tubo digestivo. (Pido licencia al querido lector, pero a veces es imposible referirse al chavismo sin ser escatológico, pues la hez es su naturaleza).

Pero después del One siempre viene el Two. El Two, sin lugar a dudas, será el propio Referéndum Revocatorio. El pueblo en pleno votará por desalojar al mal del poder en el país. Las colas, multitudes, que venciendo todo tipo de obstáculos impuestos por el CNE oficialista y el gobierno, demuestran claramente la firmeza, determinación y entusiasmo que acabará con la era chavista. Somos los mismos que caminaron en alpargatas y sin abrigo a través de los Andes hasta Bolivia, para liberar a gente desconocida. Caminar hasta la mesa de votación para liberar a nuestros hijos será pan comido.

Paradójicamente, -algo que el chavismo es incapaz de ver- la realización oportuna del Revocatorio es la única tabla de salvación que le resta para salvar lo poco que le es salvable, tanto material como políticamente. La obstaculización de mismo conduciría fatalmente a un final aún más traumático para la boligarquía.

Thomas Shannon, Embajador del Departamento de Estado para Asuntos Latinoamericanos fue enviado a conversar con Nicolás en los días previos al One-Two de Almagro. No debe haber duda acerca de que fijó la posición de apoyo de su gobierno al Informe; de que más en carácter de amenaza que de negociación, exigió a la dictadura respeto a la voluntad popular y ejecución oportuna del Referéndum. También es indudable que advirtió –sin coerción no puede haber amenaza que prospere- que podría contemplarse una expedición militar internacional en vista de la crisis humanitaria que se cierne sobre Venezuela.

En estos momentos críticos de historia de nuestro país, es muy lamentable la ausencia de Hugo Chávez. Exactamente esta misma situación se estaría viviendo con él al mando, con el beneficio de que no sería un macaco agente extranjero cubano nacido en Cúcuta el responsabilizado con la ruina causada a Venezuela. No es un colombiano mayordomo y chico de compañía de Raúl Castro el culpable. Es un venezolano resentido, ignorante y corrupto nacido en Sabaneta de Barinas, con su banda de malandros, el autor del mayor crimen cometido contra país alguno en la historia de la civilización.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

lunes, 13 de junio de 2016

Complicidad criminal





En el execrable e hipócrita realme de lo políticamente correcto (political correctness), una suerte de moda creada por los gringos para cubrir con un velo de hipocresía sus atrocidades, desmanes, discriminaciones y crímenes, surge una palabra cuyo valor nadie se atrevería a negar a menos que quiera someterse al desprecio de la humanidad: Diálogo.

¿Es que acaso existe algo más civilizado que el diálogo? ¡Dialogar, hablar, es capacidad exclusiva del ser humano! El intercambio de ideas, el diálogo, es una de las expresiones más elevadas de la raza humana. Hablar, dialogar, nos distingue de las bestias.

Y en esa palabra, en ese elevado concepto, se refugió arteramente la manada de proxenetas del Consejo Permanente de la OEA para evadir la obligación histórica de aplicar la Carta Democrática en contra de la dictadura corrupta, asesina y genocida chavista que ha tomado por rehén al pueblo de Venezuela.

¿Cuántas veces en los últimos 17 años no  se le propuso diálogo con el régimen –con sus captores- a un pueblo sometido, humillado y oprimido? ¿Acaso no fue diálogo el remedio propuesto en 2003 por la comunidad internacional a la Coordinadora Democrática, con la participación del para entonces Secretario General de la OEA César Gaviria y representantes del Centro Carter, incluyendo al propio Jimmy Carter, quizás el más conspicuo colaborador del Foro de Sao Paulo y de la izquierda internacional? ¿No fue diálogo ese deplorable sainete montado en 2014 con la oposición para desarticular la hasta entonces exitosa Salida que había logrado colocar la tragedia venezolana bajo la lupa de la comunidad internacional?    
                                                          
Diálogo… Diálogo… Diálogo… Cada vez que la dictadura chavista tuvo el agua al cuello, alguien gritó “¡diálogo!” justo a tiempo para salvarla, con el pretexto de que ese tal diálogo, en realidad se dirigía a evitar el derramamiento de sangre del pueblo de Venezuela. Pero el fulano diálogo no solamente no pudo evitar más muertes de venezolanos, sino que sirvió eficazmente para consolidar en el poder a la banda de malhechores que no solamente ha arruinado al país más rico del mundo, sino que lo ha utilizado descaradamente para exportar drogas, capitales ilegítmos y dominación política.

Cuando el actual Secretario General de           la OEA Luis Almagro, hombre de izquierda vinculado con Pepe Mujica, toma la iniciativa de solicitar la aplicación de la Carta Democrática en contra de la dictadura chavomadurista, cuyos crímenes, consecuencia de la escasez de medicinas y comida causadas por la debacle económica, del patrocinio del hampa que ha llevado a casi 300.000 el número de muertos, ya revisten carácter de genocidio, la respuesta del Consejo Permanente, cuyos miembros, en su mayoría han sido manipulados con sobornos por el chavismo durante 3 lustros, fue (¡qué sorpresa!) ¡diálogo!

Soslayaron el hecho incontrovertible de que la situación de Venezuela está mucho más allá del diálogo. De que sobre lo único que se podría dialogar aquí es acerca de la rendición, renuncia y entrega de los criminales chavistas y su sometimiento a tribunales nacionales e internacionales. Lo que quedó comprobado con la demostración de “diálogo” que acaba de dar el régimen en la depauperada y hambrienta población sucrense de Cariaco, en la que la gloriosa Guardia Nacional Bolivariana –el Terror es su Divisa- aliada con la PNB abrió fuego con fusiles y pistolas en contra de manifestantes que solamente clamaban por comida y que desesperados gritaban “¡no estamos armados!” ante los disparos de los esbirros de la dictadura. Y es que el plomo es el único lenguaje que conoce el chavismo a la hora del diálogo.

A los cabrones de la OEA, con un Mauricio Macri desesperado por el voto del chavismo a favor de Argentina en la ONU a la cabeza, les viene como anillo al dedo la frase de Thomas Mann: “Cuando lo que se tolera es la maldad, la tolerancia es un crimen”. Los políticamente correctos chulos de la OEA (mercachifles en la nómina de pagos del gobierno de Nicolás) creen no poder equivocarse recomendando diálogo en lugar de acciones contundentes en contra de la dictadura venezolana -¡diálogo es lo civilizado!-. Pero no hay espacio para la duda de que al hacerlo y darle así oxígeno a la dictadura genocida, se están haciendo cómplices, al menos moralmente y ante la historia, de delitos de lesa humanidad.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

martes, 7 de junio de 2016

Mundo sin fronteras




Siguiendo la tradición de la izquierda pleistocénica, el chavismo ha utilizado la trinchera del “injerencismo” como un escudo protector y la “soberanía” como una patente de corso para cometer toda clase de crímenes y desmanes en contra del pueblo venezolano.

Si alguna personalidad u organismo extranjero se pronunciaba acerca de alguno de sus repetidos atentados contra la Constitución y la democracia, el régimen chavista lo acusaba de injerencista e invocaba la soberanía del país. Se tratare de tortura, privación ilegítima de libertad o aun, asesinato, al reclamo legítimo proveniente de algún ente extranjero –a título personal o colegiado- el chavismo suele responder “Somos un país soberano. No aceptamos injerencia extranjera. ¡Venezuela se respeta, carajo!”

Pero el bárbaro chavismo parece ignorar que el Derecho Moderno ha borrado hasta las fronteras de los países en ciertos casos. Para el chavismo soberanía significa que tiene derecho a fusilar, torturar, apresar, silenciar, censurar, secuestrar a cuantos ciudadanos indefensos desee y que el resto de la humanidad debe callar al respecto. A pesar de que hoy el Derecho Internacional no solamente otorga la potestad a las naciones y organismos internacionales de intervenir, aun militarmente, sino que obliga a hacerlo, ante la violación masiva de DDHH y crisis humanitarias.

En Venezuela, los homicidios por una inseguridad fomentada por el régimen como política de estado se acercan a los 300.000, casi 100 venezolanos mueren cada día a manos de un hampa que fue patrocinada por la dictadura. Cientos de bebés neonatos están muriendo semanalmente por falta de medicinas, leche, higiene, en hospitales que harían parecer hoteles de lujo las cárceles de otros países. Cientos de niños más fallecen sin tratamiento por toda clase de enfermedades gracias a que los recursos para atenderlos fueron saqueados y escondidos en los paraísos fiscales alrededor del mundo. Enfermos crónicos  y terminales de todas las edades están condenados a muertes espantosas e inhumanas por la ausencia de medicamentos.

Si a lo anterior se le suma el hambre por hiperinflación y escasez de alimentos, es inescapable la conclusión de que en Venezuela no hay peligro de crisis humanitaria, sino que ya explotó tal crisis con violación masiva de DDHH por parte de un Estado incapaz de proveer salud, medicinas, seguridad y comida, no sólo por incapacidad, ineptitud, negligencia e impericia, sino como parte de un plan macabro de la revolución con el objeto de exterminar a las clases pensantes, y que se le fue de las manos por la abrupta caída de los precios del petróleo (previsible por todos, menos por el chavismo).

En resumen, el pueblo venezolano está secuestrado por una pandilla señalada por delitos de narcotráfico y lavado de capitales, que está cometiendo genocidio a plena luz del día ante los ojos del mundo, con presos políticos, y violando Constitución y leyes abiertamente sin pudor alguno.

Esta situación inocultable está causando la movilización de países e instituciones internacionales, y ha provocado la iniciativa del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, para solicitar la activación de la Carta Democrática.

La reacción de la dictadura fue la predecible: “es injerencia en los asuntos internos, Venezuela se respeta, es una agresión contra Venezuela, un ataque al pueblo de Venezuela”, etc.. Falacias. La medida es contra el gobierno de Venezuela, no contra Venezuela y menos contra su pueblo. Muy por el contrario. Está dirigida a proteger al pueblo venezolano de su gobierno delincuente.

Es cierto que los problemas internos deben ser dirimidos internamente. Pero no es menos cierto que los problemas internos que aquejan a Venezuela, en gran medida, se deben a la comisión de delitos de lesa humanidad por parte de un régimen totalitario, corrupto y hambreador que de acuerdo a las normas del Derecho Internacional,  ameritan intervención extranjera.

Los venezolanos resolveremos nuestros asuntos internos, es cierto, pero requerimos el apoyo de la comunidad internacional como en Derecho corresponde, máxime si enfrentamos desarmados a una dictadura que hoy carece de pueblo y que basa su poder únicamente en las armas de su FANB y cuerpos paramilitares oficialistas, con las cuales amenaza las vidas de toda una población con el único objetivo de perpetuarse en el poder y preservar el botín, luego de haber conducido a la miseria a uno de los países más ricos del orbe.
Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe