lunes, 30 de mayo de 2016

¿Diálogo?




La esencia de la política es el diálogo, el debate, el intercambio de opiniones que la nutren con diversidad, máxime si se trata de un sistema democrático. Sin diálogo, sencillamente, no puede haber política. Más aún. La conducción de un país y el funcionamiento de la sociedad moderna democrática se fundamentan en el  diálogo entre todos los sectores que la componen. Lo contrario no sólo es inconcebible sino que necesariamente llevaría al fracaso de esa sociedad. El diálogo en las organizaciones humanas es una necesidad.

Pero para que exista verdadero diálogo es necesaria la satisfacción de algunos extremos. Lo primero es que el diálogo debe tener lugar en equilibrio de poder, en condiciones de igualdad entre las partes. Segundo que el mismo se realice sin violencia ni ningún factor que vicie la voluntad de las partes y la libertad de expresar sus posiciones.

El objetivo final del diálogo tiene que ser la negociación que conduce a la contratación, convenio o compromiso final. No tiene sentido el diálogo que no conduce a nada, pues no pasaría de ser simple habladera de tonterías.

En política, es requisito insoslayable la aptitud de las partes que participan en el diálogo. Y esa aptitud proviene de distintas vertientes. Las partes deben gozar de representatividad y legitimidad, ambas íntimamente ligadas entre sí. Los participantes deben, en efecto, representar a los sectores que dicen representar, de lo contrario carecerían de representatividad y en consecuencia,  de legitimidad. En el mundo democrático, además, no son aptos para representar los delincuentes, dictadores, terroristas, violadores de Derechos Humanos, en general, todo aquel que haya atentado contra el hilo democrático, la Constitución, las leyes y el pueblo.
Recibimos la noticia de que por mediación del Papa Francisco y otros agentes de la política mundial, la oposición venezolana representada por la MUD se reunirá para dialogar con representantes del régimen chavista en República Dominicana, suponemos que acerca de una solución para la crisis venezolana.

Este diálogo se realizará en un contexto histórico en el que la dictadura chavista tiene 85% de rechazo y casi todos los venezolanos pedimos la salida de Nicolás Maduro de Miraflores. En el que el país atraviesa la peor crisis económica y social desde su fundación. En el que a los cientos de miles de muertos por la falta de seguridad (que el gobierno debe garantizar), se suman miles más por escasez de medicinas e insumos médicos. En el que la escasez de comida y la hiperinflación obligan al ciudadano a hacer interminables colas para adquirir alimentos que son insuficientes para mantenerlo en el nivel de subsistencia.

A lo largo de sus 17 años en el poder, el chavismo ha atentado contra la democracia y la Constitución de todas las formas posibles. Ha violado Derechos Humanos, no solamente asesinando y torturando manifestantes durante la represión en La Salida de 2014 y manteniendo presos políticos, sino cuando ha sido incapaz (si no es que la ha fomentado como política de estado) de brindar seguridad, salud y alimentación a la población, con el enorme costo en vidas humanas que todos conocemos.

Por su parte, la MUD es una asociación amorfa de partidos políticos con fines electorales. No ha tomado consciencia –y quizás no tenga ningún interés en hacerlo- de que su rol debería ser la restauración de la democracia. Sus candidatos obtuvieron la inmensa mayoría de los votos en las Elecciones Parlamentarias del 6D, más que como muestra de la simpatía del pueblo hacia ellos, como manifestación de la profunda repulsa hacia el chavismo, su expolio del país y la ruina de los venezolanos, ya que la bandera que enarboló en ese proceso comicial fue la expulsión de Nicolás Maduro de la Presidencia.

De manera que las partes en ese diálogo en República Dominicana, cuya agenda, dicho sea de paso, nadie conoce con precisión, son un régimen chavista con la representatividad y legitimidad erosionadas al máximo pues es rechazado por casi toda la población, señalado e investigado internacionalmente por delitos como narcotráfico y lavado de capitales, señalado por múltiples violaciones de Derechos Humanos y totalmente desprestigiado como gobernante a lo largo y ancho del planeta; y una MUD que recibió un mandato electoral –en gran medida otorgado a regañadientes a falta de mejor opción opositora- el 6D para deponer a un sátrapa repudiado por el pueblo en pleno, que 6 meses después está enredada y perdida en el laberinto en el que la ha encerrado el gobierno con métodos ilegítimos y supuestos enfrentamientos de poderes públicos que no son tales, pues solamente la AN goza de verdadera legitimidad por elección directa del pueblo. Y misteriosamente llevada a ese laberinto en el que se ilumina con el plan de un Referendo Revocatorio –ruta más favorable a la dictadura- que es y será obstaculizado por el chavismo para que se realice cuando ya no se pueda convocar a nuevas elecciones presidenciales, y en el cual ha ignorado la vía de la doble nacionalidad del usurpador –más lesiva para el oficialismo- que sería una salida más expedita para su destitución.

Para empeorar las cosas, si se sabe que el chavismo tiene un rechazo en ascenso del orden del 85%, se debe concluir que su poder –como en efecto reiteradamente ha expresado con sus amenazas: “si nos sacan (con votos) tomaremos las armas rodilla en tierra”- yace casi exclusivamente en la FANB, es decir, en las armas. El intercambio con gente armada apuntando a la cabeza está muy lejos de ser diálogo. “Dialogar” en tales circunstancia equivale a hacerlo con terroristas, y con terroristas no se dialoga ni se negocia. Diálogo con gente armada no es diálogo, es chantaje.

Dado que la aptitud de las partes es cuando menos cuestionable en razón de la falta de legitimidad y representatividad, la conclusión inevitable es que el fulano diálogo de República Dominicana será un absoluto fracaso, que no traerá ningún beneficio a la causa democrática, y que como mucho, prolongará la agonía del chavismo dándole un necesitado oxígeno, inútilmente, pues al final terminará cayendo estrepitosamente derrumbado por un pueblo indignado, traicionado y sumido en la miseria por las mismas manos de los que se le vendieron como sus salvadores.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

miércoles, 18 de mayo de 2016

Suicidio del chavismo



El Secretario General dela OEA, Luis Almagro se dirigió a Nicolás: “Negar la consulta al pueblo te transforma en un dictadorzuelo”. Crítico de los fútiles esfuerzos del chavismo para aferrarse al poder pretendiendo silenciar la expresión del pueblo. Y este es justamente el caso. Cada maniobra burda, artificial y pueril del chavismo para obstaculizar las decisiones del pueblo desnuda aún más el carácter dictatorial del régimen chavista.

A la elección de una nueva Asamblea Nacional el 6D, compuesta por una inmensa mayoría de diputados de oposición, la dictadura chavista reaccionó atropellando, obstruyendo, desconociendo y atacando a esa “AN burguesa y fascista” que no es más que la representación fiel del repudio que la casi totalidad de los venezolanos siente por la tiranía corrupta e inepta chavista. Y con la coherencia lógica que siempre ha caracterizado al chavismo, los sátrapas y sus acólitos califican a esa recién elegida AN como “burguesa y fascista”, soslayando el pequeño detalle de que –de ser cierto esto- “burguesa y fascista” es la formidable mayoría que la eligió.

Sin duda las maniobras en contra de la nueva AN electa directamente por el pueblo, usando otros poderes como el Judicial a esos efectos, es un claro intento de amordazar a ese pueblo e impedirle la manifestación de su voluntad. Pero los desesperados, desatinados, ciegos y muy brutos chavistas no se conforman con este crimen de carácter, finalmente, autodestructivo. Decidieron entorpecer y dilatar el proceso refrendario revocatorio para remover a Nicolás de Miraflores. Nuevamente, el chavismo pretende estrangular al pueblo negándole una vía de expresión democrática, constitucional, legítima y sana para todos, especialmente para el propio chavismo.

El colmo de la torpeza chavista es la amenaza de disolver la AN, por parte de Nicolás. Este desmán sería tan nefasto para el régimen que de verdad hago votos para Nicolás cumpla su amenaza. Abonando las palabras de Almagro, la disolución de este órgano Legislativo que representa directamente la voluntad de pueblo de Venezuela, sería un grave delito en contra de ese pueblo y haría imposible la defensa del régimen chavista ante la comunidad internacional. Ni Cuba podría convencer a sus nuevos socios capitalistas acerca del talante democrático de la dictadura venezolana. Y le sería muy difícil evadir una solicitud de las potencias del capitalismo, como los propios EEUU en el sentido de entregar a los jerarcas chavistas vinculados con la comisión de delitos internacionales graves y de lesa humanidad.

Pero lo más lesivo (en particular para los intereses chavistas) de esta cadena de atropellos –por lo demás muy idiotas y suicidas- es que cierran todas las vías legítimas y no violentas de que goza el pueblo para expresarse; es decir, para liberar presiones sociales.

Hemos visto con horror los linchamientos de rateros insignificantes a manos  de lo que una vez fue pueblo, ahora transformado en  turba. Expresión de la profunda anomia, del colapso total del Estado, por parte de ciudadanos envilecidos, desesperados, conducidos a la barbarie por un liderazgo psicopático que sembró odio, destruyó la fibra social y la estructura  de valores de la sociedad y el Estado mismo. Y nos preguntamos “¿cada vez que el pueblo lincha un ratero sin importancia no está en realidad linchando a los verdaderos causantes de su tragedia, jerarcas bolivarianos, bolichicos, boliburgueses, boligarcas, enchufados, gobernantes?”

Con su actitud, por ceguera o con toda intención, el chavismo está conduciendo al país a un baño de sangre. Pero en el fondo no es más que un suicidio, pues como la historia de la civilización lo demuestra, cuando a un pueblo se le acorrala y se le niegan todas las vías de escape, embiste contra sus opresores, quienes siempre terminan en el albañal de la historia.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

domingo, 8 de mayo de 2016

Feliz Día de la Madre





La madre venezolana es particularmente feliz en este Día de la Madre de 2016. Ella, nuestra heroína, no solamente tiene que hacer interminables colas y caerse a coñazos para comprar la escasa comida para sus hijos. También tiene que hacer que los Bolívares irónica pero oficialmente llamados “Fuertes” –tan fuertes que 100 de ellos apenas si pueden comprar un huevo- alcancen para alimentar a sus hijos en medio de una hiperinflación en la que un kilo de caraotas cuesta 20% del salario mínimo. Es particularmente feliz, cuando sus hijos fatalmente mueren en sus brazos por falta de medicinas, desaparecidas porque la élite gobernante saqueó los dólares de la nación y se los llevó para Andorra. Particularmente feliz, porque cuando pare hay 100 veces más probabilidades de que su bebé muera prematuramente gracias a la carencia de recursos que los humanistas en el poder robaron de la Cosa Pública y escondieron en paraísos fiscales.

De acuerdo a la Memoria y Cuenta del Ministerio de Salud (que aceptaremos como buena) en 2015 la mortalidad neonatal en Venezuela alcanzaba 0,05%, pero en 2016 llega a 2,1%, ¡42 veces más! El Hospital Universitario de Caracas reporta que en todo 2015 murieron 45 neonatos, mientras que entre enero y abril de 2016 ya han fallecido 52. De acuerdo al mismo Hospital, la mortalidad neonatal en ese período pasó de 19 muertes por cada mil partos, a 33 muertes por cada mil nacimientos. Solamente en el Hospital de Porlamar, han muerto 40 recién nacidos en los últimos 3 meses.

¿A qué se debe esta mortandad? Esta vez el régimen no podrá evadir su responsabilidad culpando a El Niño, como lo ha hecho en un intento fútil de ocultar la realidad del saqueo socialista del sector eléctrico. La dramática, indignante, asquerosa verdad es que las muertes masivas de bebés que se están registrando en Venezuela, en este ex país que ahora llaman “patria”, son causadas por el expolio sistemático por parte de la banda de forajidos –milicos y civiles- que mantienen secuestrado al pueblo venezolano, eufemísticamente llamado “falta de recursos”. Pura y simplemente, genocidio; y genocidio en un estilo que ni el mismo Hitler se lo hubiera permitido. Y filicidio, pues es el asesinato masivo de los hijos de la sociedad, de su futuro.

Sencillamente, en este ex país, en esta “patria” que nos dio el chavismo, no hay medicinas, no hay algodón, no hay ni siquiera Solución Salina (suero fisiológico o agua con sal), no hay bisturíes porque los dólares que los habrían comprado fueron a parar a las cuentas cifradas de los patriotas salvadores del pueblo que detentan el poder en esta rica nación que paradójicamente muere de hambre y enfermedades gracias a las bondades del socialismo y al capitalismo salvaje de los socialistas humanistas antiimperialistas anticapitalistas.

La muerte que fatalmente acecha a todo venezolano de cualquier edad, no solamente niños, que tiene el privilegio de enfermarse -diabético, cardiópata, canceroso, nefrópata, asmático- no es fortuita, es provocada por una combinación letal de ineptitud con corrupción administrativa y la macabra intención de exterminar a la disidencia política. En una palabra, genocidio.

Pero la trágica y vomitiva realidad es que ese genocidio es el precio que la sociedad venezolana está pagando para que unos pocos anónimos detrás de cristales ahumados  –milicos y civiles- disfruten sus 4Runners, sus mansiones en EEUU y Europa, sus botellas diarias de whiskey 18 años, sus fluxes Armani , sus zapatos Gucci, sus Rolex en la muñeca.

Y para seguir disfrutando de ese consumismo capitalista financiado con dólares ensangrentados por la muerte de bebés, los sodomitas revolucionarios -marranos disociados que pretenden continuar la orgía a cualquier costo-, ciegos ante el hecho de que les llegó la hora final, de que ya son historia, historia cloacal, pretenden aferrarse al poder –entiéndase “al botín”- recurriendo a subterfugios y triquiñuelas leguleyas adjetivas para dilatar el referéndum revocatorio y la gestión de la nueva AN elegida por ese pueblo víctima del genocidio. Es decir, pretendiendo represar la voluntad popular sin entender que tal pretensión no es más que una forma de garantizarse el suicidio, administrado por persona interpuesta, por la furia de un pueblo que ya no aguanta más.

Aunque merecen La Haya, con su imbecilidad y ceguera están alejando esa justicia ordinaria y acercándose peligrosamente a la justicia popular, que suele ser sumaria y cruel, tal como lo podrían testimoniar Mussolini, Ceaucescu o Khadafi.

Feliz Día de la Madre.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe