miércoles, 27 de abril de 2016

Yo no revoco, pero revoco





Nadie había logrado la unión de un pueblo alrededor de una idea como el chavismo. Si por algo clama casi la totalidad de los venezolanos es por la salida de Nicolás Maduro de Miraflores y del PSUV del poder. Distintos caminos se han propuesto, como el de Enrique Aristeguieta Gramcko, quien sostiene que el usurpador sea removido de la Presidencia debido a su nacionalidad colombiana. Otros proponen el Referéndum Revocatorio, como el movimiento “Yo Revoco”.

Comparto totalmente la posición de Aristeguieta, la vía de la nacionalidad es expedita, blindada y diáfana. Sin embargo, reconozco la necesidad de salir de Maduro y del chavismo por cualquier medio lícito disponible. Es asunto de vida o muerte para nuestros hijos.

Con respecto al revocatorio tengo una primera reserva que es más cuestión de principios y sindéresis. Hoy el mundo tiene muy claro que Nicolás Maduro es Presidente ilegítimo por beneficio de un fraude electoral masivo  e impúdico. De manera que no le reconozco investidura de Presidente Constitucional. Y si no lo reconozco como tal, ¿cómo puedo revocarlo? No es Presidente, por lo tanto no hay nada que revocarle. Dicho de otra forma,  para revocarlo primero hay que reconocerlo como Presidente legítimo, algo muy cuesta arriba para mí.

Por otra parte, la ruta procelosa del revocatorio está llena de vicisitudes, peligros, dilaciones, obstáculos que el chavismo ya está implementando. Siempre habrá una meretriz jurisconsulta mórbidamente obesa y voz de vieja chismosa con hipotiroidismo que, en traición a la voluntad popular y quién sabe por cuántas monedas oro, esté dispuesta a trabajar en obstaculizar el proceso y en generar tácticas dilatorias para que el referéndum se realice después de enero de 2017 y el PSUV pueda mantenerse en el poder una vez removido el cucuteño. Siempre habrá un TSJ forajido cabrón, integrado en su mayoría por malhechores afectos y asalariados del PSUV, dispuesto a proveer sentencias emanadas de éter de antijuridicidad, dirigidas a entorpecer el proceso refrendario. Siempre habrá un CNE que funge como oficina electoral del PSUV dirigido por rectoras jineteras  fieles a ese partido, obstaculizando cada paso del referéndum, como ya lo hemos visto con el retraso en la entrega de las planillas para recolección de firmas para solicitarlo. Y siempre habrá un poder ciudadano proxeneta que justifique los desmanes de los demás poderes chavistas en contra del revocatorio y de la diáfana voluntad del pueblo venezolano en contra del crimen histórico cometido por el chavismo contra lo que una vez fue un país.

Pero en beneficio del país, si la mayoría decide tomar el camino del revocatorio y soslayar el problema de la nacionalidad, estoy dispuesto a tragar grueso  y dedicarme a trabajar en pos de ese referéndum que representa una esperanza de salvación para Venezuela, y el comienzo de una era en la que nuevamente imperarán el Derecho, la Ética, la Moral, la libertad, la democracia y la verdad. Una era en la que podremos retomar la ruta del desarrollo y la prosperidad, para insertar al país en siglo XXI, liberándolo de las catacumbas medievales en las que lo arrojaron Hugo Chávez y su chavismo.
Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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