viernes, 29 de abril de 2016

Psicosis




El joven de quizás unos treinta años hablaba por su celular cuando su mirada se encontró con la mía a través del prístino cristal de su Mercedes Benz deportivo, rojo, de dos plazas, de audaz y hermoso diseño; una especie de torpedo de unos cuantos cientos de miles de dólares. Transitábamos en sentido contrario en la agobiante cola de Caurimare, de manera que pude entretenerme unos minutos especulando si se trataba de un bolichico, si su fortuna a tan precoz edad podía provenir de la especulación cambiaria en CADIVI o CENCOEX o de venta de chatarra a CORPOELEC. No tenía tipo de militar, sino de testaferro o especulador clientelar del Estado. Definitivamente tampoco tenía aspecto de haberse ganado sus dólares con el sudor de la frente.

Pocos minutos más tarde, en Macaracuay, atisbé un no menos hermoso aunque definitivamente no tan atrevido diseño de carro: otro Mercedes Benz, esta vez sedán, blanco con el techo negro opaco, una lujosa joya que “gritaba” ¡dólares, dólares! por los cuatro costados. Al menos doscientos mil de ellos. El tipo del piloto era distinto al de Caurimare. Con aspecto de PRAN, atracador o militar (en Venezuela es casi lo mismo); seguramente uno de “nuestros” dos mil y tantos “generales”. Y lo acompañaba una mujer joven de muy cuestionable aspecto. Como en el primer caso, especulé acerca del origen de la fortuna de este señor sin quitarme de la cabeza que alguna relación con la Administración Pública debía tener. Y es que a estas alturas, con la economía y el aparato productivo destruidos, parece poco probable que se construyan fortunas en la actividad privada sin conexiones corruptas con el Estado.

Algo que me llamó poderosamente la atención en ambos personajes fue la tranquilidad con que se desplazaban en la ciudad más peligrosa del planeta, en la que los atracos a mano armada son rutina y tienen lugar 40 homicidios diarios, casi todos con el robo como móvil. ¡¿Cómo es posible tanta ostentación en un país con tanta miseria que el homicidio por un par de zapatos es algo cotidiano?!

Un amigo de la infancia, exitoso arquitecto, me contaba de su encuentro con quien vamos a bautizar “general Chimbín”, pues no tenemos vocación de zanahoria ni hormiguero, para aparecer “sembrados” con hormigas en la boca. En una reunión en la casa de un cliente, mi amigo entabló conversación con el General, cuya locuacidad se había liberado con unos cuantos tragos de escocés de 18 años. El flamante General se dedicó a lo largo de la velada a mostrar fotos de sus activos, bienes “bien habidos” con su sueldo de General de la República: “Mi yate de 40 pies en Morrocoy; mi mansión en Flórida, USA; mi Mercedes Benz; la 4Runner de mi señora; mi casa de verano en el Lago Como en Italia; mi apartamento en Caracas; mi..; mi..; mi…” La lista de muebles e inmuebles era interminable, todos, claro está, decorados con el peor gusto, en los que los acabados en dorado y las columnas de diseño greco-romano eran la regla. El vacío de valores del líder chavista y de alguien que debía ser un modelo para la sociedad. Son los objetos (producto del delito, en este caso), la acumulación de riqueza a cualquier costo, lo que hace exitoso a un hombre; lo que hace a un hombre. No las ideas, no las obras, no su ética ni su rectitud, menos sus conocimientos. No, son las cosas bonitas que provee el consumismo capitalista lo que hace a un soldado revolucionario.

Por supuesto que como los anteriores, hay miles de ejemplos más. Todo venezolano ha estado expuesto a algún boliburgués y a sus maneras y gustos neo-ricos. Los vemos pasar en sus camionetotas próximos a las colas en las que el pueblo hambreado se mata por un pollo y un kilo de harina. Llaman la atención su falta de consciencia de la realidad que les rodea; su distanciamiento de la responsabilidad directa que tienen como causantes de la miseria; su actitud de invulnerabilidad al atreverse a circular en esos vehículos de ultralujo con riesgo de la vida; y su insensibilidad al sufrimiento humano patente en las calles del país. Conducta que sugiere rasgos psicopáticos de la personalidad.

Para su plan de dominación y para perpetuarse en el poder, Hugo Chávez instauró la corrupción moral y ética de la sociedad venezolana como política de Estado. A los militares los instigó a saquear, contrabandear, extorsionar, narcotraficar, para garantizarse su “lealtad”. Algo similar hizo con sus acólitos civiles. Hizo permear la corrupción y el delito a todos los niveles de la vida social. A unos los compró con contratos con el Estado; a otros con cargos, a otros con armas, dinero y “zonas de paz”; a otros con apartamentos de la Misión Vivienda; a otros con bonificaciones; a otros  con pollos y harina. A todos los hizo cómplices del expolio para que nadie pudiera cuestionar a nadie y menos a él. Nadie se preguntaría por qué el general Fulano era capaz de tener una mansión de un millón de dólares en La Lagunita ganando sólo $100 mensuales.  Ese modelo –prefiero el término “orgía”- de Populismo Salvaje se pudo sostener gracias a los altos precios del petróleo, pero se derrumbó el día en que estos se derrumbaron.

Hoy los obesos responsables de ese modelo y de la ruina del país, esos que tienen sus cuentas secretas en Andorra abarrotadas de dólares y euros saqueados a la nación, pretenden aferrarse al poder con el único objeto de poder disfrutar de lo robado al pueblo que el 6D les dijo que la orgía debía terminar. No quepa duda, 8 millones de venezolanos que le dijeron al chavismo “¡basta de saqueo y de arruinarnos!” son solamente la punta del iceberg. El pueblo en pleno repudia y rechaza rabiosamente a la cúpula chavista cívico-militar y  a la élite boliburguesa causante de sus miserias, que intenta maniobrar inútilmente para permanecer en el  poder.

La jerarquía militar-civil chavista, posiblemente cegada por la desesperación o disociada por una psicosis inducida por el poder ilimitado, pretende con subterfugios leguleyos, triquiñuelas, violencia detener un proceso histórico indetenible pues está impulsado por una fuerza imposible de encauzar y mucho menos de represar: la voluntad del pueblo. Desde robar planillas con firmas para el Revocatorio; forjar sentencias del TSJ reñidas con el Derecho, la razón y el sentido común, hasta contratar los servicios de una prostituta obesa que alguna vez gozó de prestigio académico como jurista pero que hoy sólo es acreedora del desprecio de los ciudadanos decentes, para que adopte tácticas dilatorias en el proceso refrendario, vale decir, para que obstaculice a la voluntad popular.

Pero esa cúpula militar-civil chavista, esa élite boliburguesa, esa boligarquía, sus testaferros y juristas del horror; todas esas garrapatas multibillonarias que pretenden continuar succionando la sangre de los venezolanos que mueren sin medicinas y sin comida por su caus, son ciegos. Incapaces de percibir la rabia del pueblo, una arrechera infinita plenamente justificada. Arrechera contra una clase dominante que ha encontrado válvulas de escape en atrocidades muy propias de la anomia también creada por el chavismo, por el colapso de un Estado incapaz de proveer justicia, seguridad ni servicios. ¿Acaso en el bárbaro linchamiento y quema de un ratero de poca monta no está la turba castigando ritualmente a los líderes verdaderamente culpables de sus miserias?

Esa ceguera, esa desvinculación con la realidad, esa disociación es psicosis.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe


No hay comentarios:

Publicar un comentario