sábado, 9 de abril de 2016

Más allá de la arrechera, más allá de la anomia





Lo que se observa en las calles crispa. La acritud de los comentarios revela un profundo odio antes desconocido en esta tierra de gente alegre y desenfadada. Es cierto que el Fraude Supremo de Sabaneta inoculó odio contra los “escuálidos” con fines proselitistas, dividiendo el país. Pero ese odio fue como un boomerang y como consecuencia del cataclismo económico, social, moral y político provocado por el mismo chavismo, se regresó con un impulso devastador y en una magnitud que hiela la sangre, nada más de pensar en las consecuencias que pueda tener.

El tenor de las palabras que se escuchan en los autobuses, Metro, en interminables y humillantes colas para comprar comida y medicinas, sencillamente, no se puede reproducir en este texto a menos que el autor desee acabar sus días en una mazmorra del SEBIN, o algo peor. Baste decir que hay sed de sangre; y una sed que luce desmesurada e insaciable. Llena de espanto escucharlas.

Ya esa arrechera existía para el 6D, razón por la cual 8 millones de venezolanos, atendiendo a uno de los mandatos constitucionales –el de votar, pues otro es el de deponer a este régimen contrario a Derecho- y en quizás el proceso electoral no presidencial con más participación en la historia, se volcaron a decirle “¡basta!” al chavismo. El pronunciamiento del pueblo no pudo ser más claro y contundente: “¡fuera, no los queremos más!” Por medio de la oposición, ese pueblo tomó posesión de la AN con el 65% de los diputados, más el 1,8% de la representación indígena ilegítimamente arrebatada a la MUD por un TSJ forajido. El otrora poderoso chavismo, quedó reducido a 33% a pesar del megafraude cometido.

Y fraude hubo, de proporciones formidables. Con distintas vertientes y facetas. Compra de votos, votos “asistidos”, soborno, extorsión, el uso y abuso de todos los recursos del Estado en favor del PSUV. ¿Imaginan cómo perdería el chavismo esas mismas elecciones estando fuera del poder?

Pero esa arrechera popular, ya considerable el 6D, fue exacerbada y potenciada precisamente por los intentos burdos, pueriles e idiotas de desconocer la voluntad del pueblo por parte del chavismo, utilizando subterfugios y artificios, triquiñuelas y maromas inútiles con  un TSJ elegido a la carrera en la clandestinidad, de espaldas al pueblo, y con un CNE que es más el comando de campaña del PSUV que un Poder Público.

El pueblo se ve a sí mismo haciendo colas para comprar la escasa comida y medicinas; riñendo por un pollo o un paquete de harina; humillado a planazos por militares que cambiaron su función de guardianes de la patria por la de repartidores de comida; mirando a sus bebés morir por falta de medicamentos; a madres con hijos cancerosos muriendo en sus brazos sin quimio ni radioterapia; a diabéticos pudriéndose en vida lentamente por falta de insulina; a pacientes renales intoxicados por su propia sangre que no pueden limpiar por falta de material de diálisis; a asmáticos asfixiados sin broncodilatadores; padres que no encuentran leche y si la encuentran deben pagar 20% del salario mínimo por un kilo; el obrero que debe pagar 15% del salario mínimo por una arepa rellena, 5% por un café, 20% por un cartón de huevos, 15% por una panela de papelón…

Mientras, los jerarcas civiles y militares revolucionarios humanistas se desplazan  en vehículos que no podrían comprar ni con mil años de trabajo con su salario de servidores públicos. Con fluxes que cuestan 100 veces su salario mensual. Gastando en el almuerzo y botella de whisky diarios 15 salarios mínimos. Llevando una vida de excesos que le daría envidia al propio Calígula. Además, señalados por delitos como narcolavado con cuentas en Andorra y Suiza por miles de millones de dólares.

¿Creen que el pueblo es ciego o idiota, incapaz de ver esos signos exteriores de riqueza injustificable desde la miseria en las colas para comprar comida?

Por otro lado, esa jerarquía chavista se muestra incapaz de gobernar. La tarea de destrucción sistemática de la fibra social del Tierra Arrasada, se le escapó de las manos y finalmente, desembocó en una sociedad que está más allá de la anomia en la que el Estado ha colapsado totalmente y ya no cumple ninguna de sus funciones, al punto que el ciudadano común, ese pueblo que está más allá de la arrechera, toma la Ley en sus manos y ejecuta linchamientos que ya son rutina en todo el territorio del país, y en los que vemos –porque publican para ejemplarizar los videos- las golpizas brutales recibidas por los delincuentes capturados, los que finalmente suelen ser bañados en gasolina y encendidos como antorchas humanas bajo la mirada indiferente de la multitud.

La jerarquía y la boliburguesía chavistas, a quienes ya el pueblo equipara a los choros que lincha y quema diariamente -con toda razón pues son también choros que le saquearon hasta el último dólar a sus hijos- pretenden silenciar y dominar a ese mismo pueblo con papelitos firmados por sus secuaces emanados de un TSJ inconstitucional y de un CNE desvergonzadamente chavista. No solamente se equivocan, sino que están jugando con candela. Literalmente.

Leonardo Silva Beauregard
@LeSilvaBe

                                               

2 comentarios:

  1. Buen dia me gusta tu articulo dejo ser las movelas historicas de Bocaranda carlos Hernandez o las alarmas de Franchesqui. Te felicito apasiona leerlo.Solo falta algo la solucion que nadie propone para salir de la arrechera. Aplausos

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  2. Buen dia me gusta tu articulo dejo ser las movelas historicas de Bocaranda carlos Hernandez o las alarmas de Franchesqui. Te felicito apasiona leerlo.Solo falta algo la solucion que nadie propone para salir de la arrechera. Aplausos

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