miércoles, 2 de marzo de 2016

Una realidad paralela



Una característica del fascismo heredada de los soviéticos, es su pretensión de borrar la realidad, incluyendo la historia, y sustituirla por su versión de realidad e historia conveniente a sus intereses políticos. Hasta el lenguaje se ve afectado al punto de que una suerte de neolengua –orwelliana orillera tropical, en el caso del chavismo- pasa a dominar (afrodescendiente, Waraira Repano, retenidos, privados de libertad, escuálidos, soldados y soldadas, millones y millonas, electores y electoras...).

En Venezuela la realidad es borrada de distintas maneras por el Estado chavofascista. A aquel que fotografíe los anaqueles vacíos de un supermercado se le decomisa y destruye el celular o cámara y se le lleva a palos al SEBIN. Si un ingeniero gremialista experto declara acerca del estado de emergencia en que se encuentra el sistema hidroeléctrico nacional, es interceptado y detenido por la policía política.  Los medios de comunicación radioeléctricos se autocensuran y en lugar de mostrar las colas de bachaqueros, o niños muriendo sin atención médica, o informar acerca de actos de corrupción de funcionarios revolucionarios, pasan telenovelas chinas. En las notarías ninguna venta de vehículos excede los Bs F 500.000, pues según el régimen, en Venezuela –paraíso económico en el que no existe inflación- el precio de ningún carro sobrepasa este monto, equivalente a $500 en el mercado negro y que en realidad no compra ni una bicicleta.

Pero en la Sesión Plenaria del TSJ del 17 de febrero de 2016 tuvo lugar un caso inédito (e inútil) de borrado de realidad. Literalmente, de borrado.

Marisela Valentina Godoy Estaba, una valiente (como suele ser la mujer venezolana) nacida y criada en un hogar de valientes, es una jurista de sólida trayectoria moral y académica. Marisela detenta la jerarquía de Magistrada del Tribunal Supremo de Justicia en representación de la oposición. Heredera de una tradición familiar de demócratas que en la lucha libertaria contra la dictadura perezjimenista sufrieron cárcel y exilio, asumió la misión de combatir la dictadura comunista desde las entrañas de lo que se supone es el máximo representante de la justicia en el país, el Poder Judicial, pero que en verdad no es más que un monstruo dominado por y al servicio del PSUV.

Marisela Godoy decidió incursionar en ese antro de serviles de la jerarquía chavista, entre quienes –de acuerdo con la información periodística- hasta ex delincuentes comunes hay, para constituirse en la voz del silenciado pueblo venezolano dentro de los muros de ese TSJ que no pasa de ser una consultoría jurídica de Miraflores. Una voz que se alzaría, como en efecto se alzó el pasado sábado 17 de marzo, en contra de la tiranía, amparándose en el Derecho, en la Constitución, en las leyes, pero sobre todo, en el sentido común, la razón y la voluntad del pueblo; en la que reside la gran fortaleza e incontestabilidad de los argumentos de la constitucionalista.

Hizo un llamado a la reconciliación nacional, al diálogo, a la negociación, a los acuerdos y especialmente, a reconocer el inequívoco y diáfano pronunciamiento popular del 6D, contra el cual, no existe tribunal en el planeta que pueda sentenciar en contra: “el mismo soberano pidió cambio político y nueva dirección económica para sofocar los grandes males que hoy vive el venezolano, y de lo que no estamos exentos magistrados, familiares y amigos”.

Hasta en los estratos más desposeídos de la sociedad hoy se comenta con indignación el atropello que significa que un TSJ designado indirectamente “por el gobierno” (por la antigua AN violando la Constitución) usurpe y anule las atribuciones de la AN elegida directa y masivamente por voluntad popular el 6D, arrogándose funciones propias del Poder Legislativo. El pueblo sabe que la sentencia del TSJ del 2 de marzo de 2016 aniquilando a la AN recién elegida popularmente es nula y violatoria de la Constitución y de su voluntad.

No hay sentencia en el Universo -y mucho menos una emanada del éter de la antijuridicidad para satisfacer intereses políticos- que pueda contrariar o derogar la voluntad del pueblo expresada en el voto. Una decisión judicial artificiosa en este sentido es totalmente inútil y está condenada al fracaso. No ha existido poder en la historia que haya logrado represar el deseo de un pueblo. Cadalsos, guillotinas, paredones, son testigos de que un pueblo al que se le pretenda silenciar y oprimir indefinidamente, máxime, luego de haber hablado tan claramente con el sufragio, es implacable al exigirle al tirano rendimiento de cuentas y justicia.

Interpretando correctamente a ese pueblo, la magistrada Godoy, se refirió a la realidad que vive el venezolano común: las colas, la escasez, la ruina económica; misma realidad que el chavofascismo pretende borrar, y expresó: “De ser cierta la guerra económica a la que nos tienen sometidos, el país castigó con su voto el fracaso del Gobierno para ganar esa guerra”.

Pero con una sola palabra, la presidenta del TSJ Gladys Gutiérrez, decidió que había que borrar esa realidad descrita por Marisela Godoy, y la propia realidad de ese TSJ y del régimen que representa –su tragedia, su fin- contenida en las palabras de la magistrada opositora, y siguiendo la antigua tradición fasciocomunista, ordenó “¡bórrenla!” Así, la grabación fue borrada.

El discurso de Marisela Valentina Godoy Estaba fue borrado de los registros del TSJ y de la memoria del chavismo, que con este borrón pretendió eliminar una realidad inconveniente y vergonzosa para sustituirla por la propia; esa que habla de “hacer patria”, de que con “Maduro Manda el pueblo”, de que “alcanzamos independencia energética y alimentaria”. Borrado de la memoria del chavismo, esto es, mas no de la del pueblo venezolano y de la humanidad.

Pero es inútil. Sus ancestros políticos –Lenin, Stalin, Mussolini, Hitler, Goebbels- no contaban con la amenaza del celular, el Smartphone, el video digital, Internet, YouTube… Y por ello tuvieron relativo aunque efímero éxito en lo que el chavismo está fracasando escandalosamente. La realidad chavista únicamente existe para las mentes chavistas. El pueblo, la inmensa mayoría, sabe cuál es la realidad –su realidad- y que las palabras, paradójicamente amplificadas y fortalecidas con el “borrón” chavista, de Marisela Godoy, no son más que las palabras del pueblo.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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