viernes, 19 de febrero de 2016

El bachaqueo, un nuevo modelo de empresa





Advertencia: El presente es meramente un ejercicio especulativo en el que se genera una hipótesis derivada de la observación de la realidad y la cotidianidad que vivimos todos los venezolanos no enchufados que tenemos que hacer mercado en Venezuela, y de las noticias de prensa.

Los venezolanos cada día vemos con angustia, molestia, indignación y preocupación un nuevo fenómeno socioeconómico engendrado por el chavismo. Enormes colas a las puertas y en las calles adyacentes a mercados, farmacias  abastos, incluso, ventas de repuestos para vehículos y de materiales para construcción: el Bachaqueo.

En esas multitudinarias colas vemos rostros que nos resultan extraños. No se observan vecinos de la zona. Muchos con aspecto normal, otros con modales y apariencia preocupantes. Decenas de motos los acompañan, algunas abarrotadas de productos regulados por el Estado. Carros, generalmente de los producidos y comercializados por el gobierno, los traen, a veces, en grupos. Manejan inmensas pacas de billetes en efectivo. Son los bachaqueros.

Acampan en las madrugadas en cualquier espacio cercano a los expendios de mercancía, para estar en la cola horas antes del amanecer.

Cuando los vecinos llegamos a los automercados de nuestras localidades para adquirir los bienes de primera necesidad, encontramos que ya los bachaqueros han arrasado con todos los productos cuyos precios están controlados por el Estado y cuya adquisición está racionada. ¿Cómo puede cargar un bachaquero que salió del mercado un bulto de 12 kg de harina o de arroz si su venta está limitada a 2 paquetes de 1 kg por persona con presentación de Cédula de Identidad y huella digital?

En ocasiones, cuando pasamos cerca, los escuchamos recibir llamadas en sus sofisticados smartphones e informar a gritos al grupo -¿la tropa?- ¡En Plaza Las Américas hay pasta! ¡En La Urbina hay jabón! Se encienden las motos y Cherys, otros corren a los autobuses. Y migran.

Definición de Bachaqueo:
Bachaqueo es una actividad comercial informal especulativa de intermediación, mediante la cual se adquiere en el mercado legítimo formal un bien cuyo precio y volumen de venta es controlado por el Estado, es decir, regulado y racionado, para luego ser revendido en el mercado negro o ilícito informal a varias veces el precio de adquisición y sin límite de cantidad.

Infinidad de bienes son susceptibles de ser bachaqueados. Desde el dólar que es adquirido preferencialmente del Estado a la tasa de cambio regulada de Bs 12 (Control de Cambio) para luego ser revendido a Bs 1.000, hasta la harina PAN de Bs 76 o la salsa de tomate de Bs 160 que son revendidos a Bs 700 y Bs 1.600 por los buhoneros de la Plaza de Petare bajo la vista gorda (¿custodia?) de la GNB...

Todos intuíamos que detrás del Bachaqueo había alguien poderoso. Escuchábamos que si un militar, que si un coronel, que si fulano tiene un galpón en el que los bachaqueros acumulan masivamente productos…

¿Cómo sabe la turba de bachaqueros desde la noche anterior que a tal Farmatodo o a cual Central Madeirense llegarán pasta dental o margarina? ¿Quién los llama por los refinados celulares para ordenarles que se desplacen a algún punto de la ciudad al que llegará azúcar? ¿Quién les suministra apoyo logístico en transporte,  bebidas y comida para los campamentos que improvisan? Era inevitable concluir que algún grado de organización existía detrás del aparente caos del negocio del Bachaqueo.

Entonces, recientes noticias periodísticas han revelado que el operativo Plan Gorgojo montado por el Ministerio de Interior, Justicia y Paz con la Policía Nacional para combatir la corrupción en el sector alimentario, ha comenzado a rendir frutos. Distintos funcionarios revolucionarios socialistas humanistas de mediana y alta jerarquía, jefes de mercados socialistas y de las redes de distribución del Estado a lo largo y ancho del país, han caído presos por desvío, acaparamiento y comercialización ilícita o reventa de productos comprados para el sistema de abastecimiento de comida oficial, para ser distribuidos y vendidos en el sector privado bajo modalidad de Bachaqueo. Hasta la Vicepresidenta de Comercialización de Abastos Bicentenario –explotó la noticia- fue atrapada negociando con clientes privados 300 toneladas de queso uruguayo importado para esa red.

Reportan que hay una gran cantidad de funcionarios y personajes del entorno del general Osorio –hasta hace pocos días máxima autoridad alimentaria del país- implicados en este megaguiso de la comida originalmente destinada a mitigar el hambre del pueblo, pero que los revolucionarios socialistas humanistas, siempre tan altruistas, pensaron que mejor destino tendría llenando de dólares sus cuentas en Andorra. ¡Hasta máquinas contadoras de billetes como las que usan los narcos les encontraron!

De lo anterior es inevitable especular si el Bachaqueo, lejos de ser producto del azar, un hecho social de generación espontánea, es un nuevo modelo de negocio concebido desde el poder –quizás hasta política de Estado- para eliminar a la clase media, las clases pensantes, fomentar el clientelismo y crecimiento del lumpen parásito que medró con dádivas del Estado estos últimos 17 años a cambio de votos, y para enriquecer groseramente a la élite gobernante.

 Sería el Bachaqueo una actividad desarrollada en paralelo como accesoria del sistema alimentario gubernamental a partir del cual florece y que le serviría de proveedor original a los productos destinados a ese sistema, que ilegítimamente desviados por sus funcionarios a los mercados privados, terminarían en manos de los Bachaqueros, quienes los llevarían a centros de acopio manejados por los mismos funcionarios de las redes alimentarias nacionales y otros jerarcas civiles y militares del régimen, para ser redistribuidos en el Mercado Negro y contrabandeados al exterior.

Necesariamente tendría que existir una conexión y complicidad entre los sectores oficiales del bachaqueo que venden y el sector privado, cadenas de automercados, expendios de alimentos, farmacias, etc., que compran, para el primer nivel de comercialización de estos bienes regulados en el que adquieren los bachaqueros. Usemos como ejemplo hipotético el caso de las 300 toneladas de queso uruguayo que implicó a la Vicepresidenta de Bicentenario:

Bicentenario es dotada por importadores que recibieron dólares preferenciales. Los funcionarios de Bicentenario le venden clandestinamente el queso regulado a la cadena de automercados Gramma. La cadena Gramma informa a la banda oficialista, que incluye a los de Bicentenario pero que abarca quién sabe hasta cuáles niveles jerárquicos del régimen, la oportunidad de la puesta en venta del queso regulado. La banda de funcionarios del sector alimentario informa a sus legiones de bachaqueros que acuden a los lugares de venta. Compran todo lo que pueden en efectivo que les es provisto por los capos, quienes también los proveen de cientos de Cédulas de Identidad falsas o clonadas. Los bachaqueros llevan la mercancía comprada a los centros de acopio, desde estos es distribuida a buhoneros, comercios, mercados legítimos y también es exportada como contrabando.

Es indispensable que este negocio cuente con el apoyo de la FANB (si es que no es propio de elementos de esta) y de los demás cuerpos de seguridad del Estado.

¿Es posible este hipotético modelo de negocio? Sí, por esto lo planteamos, aunque meramente como hipótesis para estudio como caso de Ciencias de la Gerencia y Microeconomía. Pero en realidad la respuesta es “no vale, no creo, el chavista es demasiado honesto y ama tanto a su pueblo que sería incapaz de llenar sus bolsillos lucrándose con su miseria”.

Lo que sí es cierto es que es indiscutible que el chavismo que nos ha llevado de potencia regional emergente a reducto de la Edad de Piedra, que ha arrasado con todo, que ha saqueado como jamás se había saqueado un país, pero que, sobre todo, ni construyó ni creó nada que no fuera muerte, destrucción, corrupción, podredumbre, ruina moral y material, en efecto sí creó algo nuevo, aportó algo a la humanidad: una nueva forma de negocio y una profesión, parasitarias, ciertamente, pero negocio y profesión al fin: el bachaqueo y el bachaquero. Nadie puede negar que planificada o espontáneamente son engendros del chavismo.

Por cierto, sin controles de precios de cambio- no existiría el bachaqueo.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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