jueves, 18 de febrero de 2016

¿Cómo darle el tiro de gracia a una economía moribunda?





Las palabras del título son las que deben haber invadido la mente de cualquier ser pensante que escuchara de boca de Nicolás Maduro las nuevas medidas económicas que –según su privilegiado intelecto- salvarán a Venezuela del desastre económico y la tragedia humana que se cierne sobre su población.

Porque desde el taxista hasta el ingeniero, desde el perrocalientero hasta el abogado, desde el obrero hasta el académico, todos –con la muy probable aunque honrosa excepción del militar y el chavista- comprendimos que la tóxica mezcla de medidas restrictivas, populistas, socialistas (en realidad puro “más de lo mismo”) con el aumento de 6.000% de la gasolina y el afianzamiento de los controles, en especial el cambiario, conforman un cóctel letal pero perfecto para culminar de una vez por todas la obra de destrucción de lo que alguna vez fue un país (y un país rico y próspero).

Las medidas anunciadas por Nicolás constituyen un manual de lo que no se debe hacer en medio de una crisis económica signada por escasez, desabastecimiento, contración, estanflación y macrodevaluación de la moneda. Y son, a la vez, la pócima perfecta para aquel que desee suicidarse políticamente adoptándolas, pues actuarán como catalizador de su derrocamiento, ya que la tragedia y malestar social que causarán –de magnitudes sin precedentes en la historia del país- desbordarán la ya incontrolable ira del pueblo (Dios se apiade de Nicolás y de la boligarquía chavista).

No es necesario ser economista para saber que el efecto inflacionario y contractivo del aumento de la gasolina será brutal, pues afectará todo rubro que requiera de gasolina para moverse, que es “todo”. Transporte de alimentos, insumos, transporte público, prácticamente todo bien será afectado por el aumento de 6.000% del combustible. Medidas paliativas –básicamente nulas e inútiles- como el incremento de 20% del salario y de los CestaTickets, también causarán más inflación y contracción. La macrodevaluación decretada de casi 40% agravará el impacto inflacionario. Por donde se le vea, “El Paquetazo” de Nicolás es una bomba nuclear que explotará con más hiperinflación, escasez, estancamiento y contracción en proporciones nunca antes vistas por el venezolano.

Así, la obesa jerarquía chavista, desde sus mansiones, yates, palacios, carrotes y 4Runners y Hummers, vistiendo sus Armanis, Cartiers y Rolex, con sus cuentas bancarias en Andorra, Suiza y Panamá abarrotadas de dólares y euros, señalada por distintos delitos internacionales que incluyen narcotráfico y lavado; le exige al pueblo venezolano que hace colas para comer, que muere sin medicinas, que no encuentra ni leche ni pañales para sus hijos, más y mayores sacrificios para salvar la patria y los “logros de la revolución”.

Degenerados que deberían sentir vergüenza de ver a la cara a sus compatriotas saqueados y llevados a la miseria, no solamente les exigen el padecimiento de más penurias, sino que con triquiñuelas pretenden desconocer la clara orden popular en las elecciones del 6D (¡fuera!), desconocer a la recién elegida por ese pueblo agraviado AN, y, más grave aún, con estas medidas económicas que afianzan el sistema de restricciones y el control cambiario, tan oneroso para el país pero tan lucrativo para sus bolsillos revolucionarios, pretenden continuar la orgía expoliadora sin consciencia de que finalmente será su perdición.

Los cerdos en su chiquero revolucionario, frenéticamente devoran los restos del festín, se disputan y luchan por las últimas porciones de manjares, sin ver más allá del plato que el pueblo los aguarda, hambriento, macilento, “escuálido”, pero iracundo e indignado a las puertas de lo que jamás imaginaron sería su matadero.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

No hay comentarios:

Publicar un comentario