martes, 5 de enero de 2016

Un choque de realidad para el chavismo





El chavismo necesita encarar la realidad para tener al menos una infinitesimal probabilidad de sobrevivir políticamente. En un momento en el que debería estar genuflexo ante el pueblo intentando negociar la recuperación del país y su propia parcela de poder en la nueva era que se aproxima inexorablemente,  a salvar su justo lugar en el mundo político, recurre a tretas pueriles para intentar torcer la voluntad popular, a violencia imbécil para obstaculizar la instalación de la nueva AN y a discursos plagados de lugares comunes, falsedades, consignas y palabras vacías referidas a un supuesto amor al pueblo que ha saqueado y llevado a la miseria y cuyo voto le arrebató el 70% de la Asamblea Nacional como castigo por su corrupta traición.

Para negarse el grave estado agónico en el que se encuentra –detestado masivamente por el pueblo, dejado a su suerte por una FANB que  por fin decidió apoyar a la mayoría, abandonado por su metrópolis cubana que se alió a EEUU, rechazado por los aliados que están hartos de su ineptitud y corrupción, enfrentado a investigaciones internacionales por violación de DDHH, narcotráfico, terrorismo y lavado de capitales- el chavismo se ha refugiado en un supuesto 40% de la votación en el 6D, de acuerdo con las cifras de su CNE particular.

Pero resulta que Nicolás Maduro tiene un mes confesando que compró buena parte de esa votación con taxis, casas, apartamentos, comida, tablets, electrodomésticos y demás “regalos” (con los reales que en Derecho, les pertenecen a todos los venezolanos y no al gobierno). Además, sobran las evidencias de extorsión, amenazas y coacción a empleados públicos y beneficiarios de las distintas misiones, dirigidas a lograr votos para el oficialismo. Es decir, el régimen está confeso con respecto a eso que han dado en llamar “ventajismo” oficial, que no es más que fraude brutal, abierto e impúdico. Soslayando la posibilidad de trampa en los escrutinios, ya lo anterior es evidencia de que ese tal 40% de votación chavista no es real, de que ese 40% verdaderamente no representa la lealtad chavista del pueblo. Cualquiera que sea la realidad, el chavismo es muchísimo menos que ese 40%. Ese 40% podrá ser, como mucho, de clientes mercenarios del chavismo, nada más que eso. En consecuencia, el 30% que detenta el oficialismo en la nueva AN tampoco es reflejo de la realidad popular, su representatividad es dramáticamente menor.

Es innegable el hundimiento de la economía nacional. A tal punto es trágica la crisis de escasez, desabastecimiento, hiperinflación y colapso que Nicolás anunció anoche la promulgación de un Decreto-Ley de Emergencia Económica (cuyo primer artículo debería ser su propia renuncia). O sea, los causantes de la crisis prometen ahora sacarnos de la crisis con más normas del mismo tenor que las que nos llevaron a la crisis. Sólo en socialismo…

La respuesta del chavocomunismo ante su derrota y la debacle nacional que causaron sus políticas socialistas jurásicas que han fracasado en absolutamente todos los experimentos marxistas de la historia, es profundizar esas políticas comunistas, así como su discurso vacuo, repetitivo, trillado y virulento contra enemigos que no existen sino en su imaginación y que no son más que sus propios fantasmas internos que encarnan su ineptitud y su carácter criminal.

Hoy, un chavismo que advirtió que la oposición engañaba al pueblo y lo despojaría de sus derechos si llegaba a la AN, le quita taxis, casa, comida, empleos y medicinas al pueblo que los recibió como sobornos pero que votó por la oposición.

Un llamado Bloque Patriótico chavista, en buena parte conformado por multimillonarios de la Administración Pública en su mayoría investigados internacionalmente por, cuando menos, blanqueo de capitales, algunos por narcotráfico y otros por relaciones con el terrorismo, asume 54 curules en la AN con la consigna de defender al pueblo contra la ultraderecha.

Diosdado Cabello habla de acto írrito e ilegítimo refiriéndose a la promulgación de 3 diputados opositores por Amazonas que han sido impugnados falsamente ante el TSJ como estratagema leguleya burda y parvularia para arrebatarle la mayoría calificada a la oposición. Es el mismo Diosdado Cabello que eligió autoridades a los poderes públicos sin contar con la mayoría exigida por la Constitución. El mismo Diosdado Cabello que patrocinó golpizas contra diputados opositores y les negó derecho de palabra en violación de la Constitución y leyes. Es exactamente el mismo Diosdado Cabello que se ha limpiado el paltó con la Constitución diariamente.


En su manía de crear organismos anticonstitucionales por encima de alcaldes y gobernadores opositores elegidos por el pueblo de acuerdo a la Constitución y las leyes, el chavismo anunció la creación de un Parlamento Comunal electo únicamente por el PSUV (entiéndase Diosdado), inexistente en la Constitución y que solamente existe en una ley inconstitucional promulgada por Hugo Chávez contrariando la voluntad popular emitida en el Referéndum Consultivo de 2007, para sustituir a la legítima AN elegida por el pueblo el 6D.
 

Aunque es falso que el chavismo cuente con el 40% del electorado hoy en día, es cierto que alguna fuerza superior a cero tiene. La reticencia chavista a encarar su realidad y la realidad del país, está causando una rápida erosión de la base popular que le resta, a la que las mentiras, fracasos, promesas incumplidas, a los que se suman la ostentación de riqueza de la clase revolucionaria, la corrupción, las cuentas en Andorra con dólares sustraídos al Erario Público y hasta narcotraficantes vinculados a la familia Presidencial están causando un creciente rechazo hacia la dirigencia revolucionaria.

Un político que confronte una situación como la que hoy agobia al chavismo y a Venezuela, sabe que la única opción posible de supervivencia es negociar. La negociación es, por definición, la esencia del político. Su profesión. Pero el chavista no es político. Alguna vez el chavismo fue una gavilla de militares y delincuentes que tomaron por asalto el poder político con el único objeto de saquear un país. Ahora es solamente una pandilla de malandros reducidos a su mínima expresión, atrincherados con ametralladoras en las manos y rodeados por la policía que amenazan con morir antes que ir a la cárcel, y con llevarse en los cachos a todos los que puedan en su cobarde embestida final.

La única y remota probabilidad de sobrevivir políticamente que tiene el chavismo es que sus dirigentes piensen como políticos y  asuman la realidad, su realidad. Que negocien con el pueblo, la oposición, las potencias extranjeras que los investigan y todo aquel al que agredieron o lesionaron. Sólo así se garantizará alguna posibilidad de supervivencia política, un justo y proporcional lugar en el realme político y la salvación de lo que todavía es salvable del error histórico que inició Hugo Chávez. De lo contrario, se unirá a su hermanito mayor, el nazismo, en la cloaca de la historia.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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