lunes, 4 de enero de 2016

El chavismo quedó en el aire





El acontecimiento más importante del 6 de diciembre no fue la previsible e inexorable decisión popular en contra del chavismo que, aun con el fraude más burdo (el brutal ventajismo oficial es fraude) le entregó a las fuerzas opositoras el 70% de la AN, sino el pronunciamiento militar en apoyo a esa decisión que significó una “jalada de alfombra” que deja en la más absoluta orfandad al malandraje que oprime a Venezuela.

Fue la crónica de una voltereta anunciada. El crudo pragmatismo llevó al sector castrense a retirarle todo su apoyo al chavismo. No fue patriotismo, aunque es cierto que existen reservas de decencia en la FANB. Simplemente, sería una locura para los soldados que todavía pueden negociar su inmunidad, terminar en La Haya y otras cortes internacionales y nacionales por la comisión de delitos de lesa humanidad por defender los intereses de una minoría hamponil culpable de instaurar un narco Estado forajido, patrocinador del terrorismo y corruptor del sistema financiero mundial con lavado de capitales, que no escapará a la Justicia Internacional.

Ya el chavismo no le conviene ni a China, que está harta de financiar su incompetencia y corrupción. Y es que la revolución ha resultado un saco roto para la potencia neocolonialista del siglo XXI. A los capitalistas supersalvajes chinos no les interesa una colonia perdidosa a la que tienen que aportarle $2.500 millones
 mensuales para que se los trague la ineptitud y el latrocinio chavista. Los entrepreneurs de Estado chinos sólo están interesados en la última línea del balance (ganancia o pérdida) y con toda seguridad ya piensan en un cambio de gerencia (como sucedió hace 40 años con Salvador Allende en Chile), pues requieren en Venezuela una economía auto sustentada, generadora de riquezas, capaz de intercambio comercial y de adquirir sus productos de exportación.

Recordemos que China y EEUU son los principales socios del capitalismo. Que China vende casi $1 billón en bienes y servicios en el Mercado Estadounidense y que financia el consumo  de los bienes que exporta a su socio norteamericano con créditos por casi $1 billón, lo que constituye a EEUU en el primer deudor de China y a China en el más importante acreedor de EEUU. EEUU representa para China el equivalente a 50 Venezuelas (cuando esta le reportaba ganancias). Los negocios en la exploración y explotación del Esequibo Venezolano en sociedad con Guyana y la aquiescencia de Cuba pone de manifiesto esta sólida sociedad sino-americana: La Exxon Mobil  opera en consorcio con la Nexen Estatal de China que tiene a su cargo el financiamiento de las operaciones.

Así que China y EEUU no se disputan a Venezuela, en el peor de los casos, se la reparten. Las decisiones acerca de nuestro país con absoluta seguridad son consultadas entre los dos gobiernos. El siglo XXI no es de ideologías. No es de izquierdas y de derechas, conceptos anacrónicos. Es de Ciencia, de tecnología, de globalización y de beneficios económicos (bienestar). Lo que finalmente importa a la dirigencia política es cuántos dólares de beneficio produce a la economía una sociedad o un gobierno.

De manera que el chavismo no solamente está desprestigiado por delincuente, sino también por inepto como gobernante. En este sentido, también perdió el apoyo de China.

El apoyo de Cuba no pasa de ser cosmético. Cuba se está integrando al Imperio Capitalista y satisfará los intereses de EEUU. Es predecible que China y EEUU coordinen con Cuba la defenestración del chavismo, en la cual la isla colaboraría para preservar sus intereses económicos y políticos.

A la golpeada izquierda internacional, muy desprestigiada por el caso Venezuela y ahora por los escándalos del binomio Lula da Silva y Dilma Rouseff en Brasil, ya no le conviene continuar asociada a la banda de gángsters chavistas. Así, que como mínimo, voltearán el rostro en otra dirección.

En conclusión, el chavismo súbitamente se encuentra en total orfandad, completamente aislado y sin piso de ningún tipo. En su desesperación hace llamados a defender la revolución en la víspera de la instalación de la nueva AN, en lo que no es más que una orden a sus fuerzas de choque paramilitares (colectivos). Pero la vigorosa respuesta también previsible de la FANB que decidió su posición el 6D, es de total rechazo a cualquier maniobra leguleya o violenta del moribundo régimen. Caracas fue tomada militarmente por el Ejército, fuerza que junto con la Aviación y la Marina son absolutamente leales al pueblo en estos momentos, y que ya han anunciado que neutralizarán cualquier acción violenta por parte de grupos irregulares chavistas. El régimen apenas cuenta con sectores de la GNB encabezados por su Comandante Néstor Reverol, pero es descartable que este componente sea monolíticamente afecto al chavismo y es totalmente predecible que no acompañará a la cúpula corrupta un una aventura genocida. En otras palabras, la FANB está con el pueblo en contra del chavismo. Y no podía ser de otra manera.

Sin pueblo, sin China, sin Cuba, sin FANB, el chavismo enfrenta su hora final.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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