viernes, 4 de diciembre de 2015

Por qué hay que votar




Ante la eventual –en realidad segura- derrota del chavismo en las próximas elecciones parlamentarias del domingo 6 de diciembre, Nicolás ha planteado dos posibles alternativas. O el chavismo gana “como sea”, es decir, con un formidable fraude totalmente inverosímil, o la oposición gana y el chavismo desconoce esa victoria, recurriendo a la violencia e instaurando abiertamente la dictadura cívico-militar. Una tercera opción, no contemplada por Nicolás, por supuesto, es el triunfo arrasador de la oposición y aceptado por el régimen.

Es indiscutible que en cualquiera de los tres escenarios el perdedor es el chavismo.
En el primer caso, nadie en el planeta va a creer en la victoria chavista, las protestas populares serían incontenibles y el costo en vidas y bienes sería inconmensurable. Finalmente, la dictadura caería ante las presiones internas y externas y a su carencia de apoyo popular. Es posible que las dudas acerca de la posibilidad de que la oposición realmente perdiera, principalmente fomentadas por la izquierda internacional, prolongaran un tiempo más bien breve la agonía del régimen, pero en el corto plazo caería.

En el segundo caso, habría la misma reacción del pueblo y de la comunidad internacional, pero con mucho más vigor y legitimidad, puesto que la misma sería contra un gobierno de facto que abiertamente estaría violando la Constitución y las leyes. Todos los mecanismos constitucionales y tratados internacionales en la materia se activarían en protección de la democracia. El régimen sería declaradamente forajido y su derrocamiento sería, no solamente amparado, sino ordenado por la Constitución, todo ciudadano, comenzando por los militares, estarían obligados a deponerlo para garantizar el Estado de Derecho y la continuidad del hilo constitucional. En este supuesto, el colapso de la dictadura sería en un plazo brevísimo.

En el tercer caso es obvio que el chavismo sería perdedor, sin embargo, paradójicamente (para las mentes chavistas, pues para quien entienda de política es lógico) es la única opción en la que el chavismo tendría probabilidades de sobrevivir políticamente y en la que su permanencia en el poder –aunque fuera compartido- pudiera prolongarse.

La posibilidad de que el chavismo gane limpiamente las elecciones, sencillamente, no existe. Su deterioro interno es irreversible y el desmoronamiento de su imagen pública es irremediable. Su desprestigio local y mundial es total e irrecuperable. Se le señala como delincuente y como incompetente. El venezolano de todos los estratos, desde el obrero hasta el empresario, pasando por el taxista, en la calle, en el Metro, autobuses, mercados, colas, plazas, en todas partes lo que expresa es rabia, odio, indignación y deseo de venganza.

En consecuencia, la probabilidad de que la oposición gane las elecciones es muy cercana a 100%. El mejor escenario para la causa democrática sería el desconocimiento de los resultados comiciales por parte del régimen, pues como se ha explicado,  los mecanismos constitucionales harían más expedito el derrocamiento de la dictadura. Pero como se ha demostrado, los tres escenarios probables, todos, favorecen a la causa libertaria. No hay manera de que la oposición pierda.

Sin embargo, ninguno de esos escenarios favorables a la democracia se dará si no votamos. Sin votos es imposible acabar con el chavismo. Requiere nuestros votos para suicidarse. Nuestros votos son la espada con que el chavismo se hará el hara kiri.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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