miércoles, 18 de noviembre de 2015

Sálvese quien pueda




Nicolás Maduro fue impuesto por Hugo Chávez siguiendo instrucciones de La Habana. Era vital para la metrópolis insular del chavismo que ante la inminente muerte de su principal agente, otro agente formado por el G2 continuara en Miraflores garantizando el control de los recursos de Venezuela. Los Castro no se podían permitir aflojar la garra mortal en la garganta de nuestro rico país, pues este le brindaría el oxígeno necesario mientras negociaban su propia anexión al Imperio Capitalista –en realidad, una maniobra que revitalizaría económicamente y prolongaría la dictadura antillana-.

Chávez con su equipo conformado por los mismos que hoy detentan el poder, programó y ejecutó el desmantelamiento de la economía nacional, arrasando con toda la capacidad productiva del país y llevándolo a importar todo lo que consume, en una política de Estado conducente a la decapitación de la sociedad, al exterminio de lo que los marxistas llaman “burguesía”, es decir, del motor intelectual, tecnológico y económico de la sociedad moderna capitalista.

Sustituiría la producción nacional y sus resultantes ingresos, con importaciones de bienes y exportaciones petroleras. En su delirio de imbécil iletrado ególatra resentido, pensó que el petróleo siempre proveería a la revolución los medios suficientes para sostenerse. No imaginó que los avatares naturales del Mercado Petrolero –muy propios de las comodities- causarían la caída de los precios del crudo que se ha traducido en la debacle de su socialismo del siglo XXI.

Ese socialismo del siglo XXI estaba muy lejos de ser un modelo económico viable. Se reducía a un sistema clientelar –entiéndase parásito- en el que la sociedad dominada por una élite inmensamente corrupta, viviría únicamente de los ingresos petroleros que financiarían un populismo hipertrofiado con dos agentes principales: el pueblo convertido en mendigo que entregaría voto y lealtad a cambio de comida, y la clase gobernante que se llevaría la gran tajada del pastel a cuentas en el exterior. Por lo menos, esto es lo que demuestran los hechos.

Ese rudimentario modelo colapsó, como se dijo, gracias al Ciclo Económico en los mercados de materia prima, pues un sistema económico parasitario es insostenible cuando la sangre del huésped no proviene de verdadera y sana producción de bienes y servicios, sino de la explotación de recursos naturales. Cuando no proviene del trabajo sino del álea.

En otros artículos ha sido explicada hasta el hartazgo la naturaleza autodestructiva del chavismo, reflejo de la de su líder, que finalmente condujo a su suicidio, que fue decretado, en gran medida, con la adopción de ese modelo. Sin embargo, hoy vemos que el chavismo, aun fragmentado y muerto, todavía ocupa el poder y muchos se preguntan “¿hasta cuándo?” La respuesta es “no por mucho tiempo, por lo menos no de la forma en que lo conocemos”.

La segura derrota en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre –independientemente de si el régimen hace fraude (gana “como sea”)  o desconoce los resultados como amenazó Nicolás- no sacaría al chavismo del poder pero  reduciría ese poder y sería un primer paso en su inexorable caída. Es decir, su salida sería cierta pero no inmediata de no haber ocurrido algo que obrará como catalizador de los procesos políticos del país.

Los sobrinos de Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron apresados por la DEA intentando contrabandear 800 kilos de cocaína hacia EEUU. Lo jóvenes Franqui Francisco Campos Flores y Efraín Flores de Freitas fueron capturados en flagrancia.

El hecho puso de manifiesto tres cosas: la vinculación directa entre Miraflores y el narcotráfico, pues hasta pasaportes diplomáticos portaban los delincuentes; la corrupción del régimen; y el ritmo de vida de la élite corrupta gobernante que ofende los más caros valores de la civilización.

Como para que no cupiera duda de la relación del Estado Venezolano con el tráfico internacional de drogas, a Nicolás y Cilia no se les ocurrió nada más brillante que enviar a Calixto Ortega y Arbeláiz (además de a la emblemática Eva Gollinger) a interceder a favor de los maleantes ante el juez de la causa en Nueva York. ¡Los máximos representantes del Gobierno Nacional Bolivariano en EEUU encargados oficialmente de velar por unos narcotraficantes! Que fueron echados por el magistrado. Mayor confesión, imposible. Además, contrataron los servicios del mismo bufete de abogados que representa al gobierno en su demanda contra DólarToday. Y no conformes con esto, le pagaron a través de CITGO, una empresa estatal. Apartando el hecho de que constituyen delito, estos actos son de torpeza tal que equivalen a que el Ejecutivo Nacional declarara “la droga es mía”.

Aceptemos las versiones emanadas del chavismo. Que los sobrinos “fueron secuestrados”, que “les sembraron la droga”, que “la droga no existe”. De todas maneras, la familia presidencial tendría que explicar cómo es posible que dos jóvenes sin oficio conocido puedan ser dueños de un superyate de ultralujo, 135 pies y $24 millones y de una mansión en uno de los lugares más exclusivos de República Dominicana, que fueron allanados y en dónde las autoridades encontraron la droga en cuestión. A todas luces, los recursos multimillonarios para adquirir tales riquezas solamente pudieron salir del Erario Públlico Venezolano y la vía no hace falta ni mencionarla. Los venezolanos no somos tan pendejos. Nadie es tan pendejo.

No es necesario decir que los sobrinos no son más que la punta del iceberg en una investigación cuyos alcances están haciendo temblar al chavismo. Ya a los jóvenes les ofrecieron negociar una reducción de la pena de cadena perpetua para que delaten a los verdaderos capos detrás del negocio. Los periodistas que siguen el caso como Berenice Gómez, informan que están cantando con más afinación y entusiasmo que Servando y Florentino. Refieren además, que sus fuentes de la DEA revelan que “irán con todo” contra el hamponato chavista. La historia de los gringos hace pensar que así será, recordemos a Noriega, Saddam, Kadafi y Bin Laden, entre otros.

¿Por qué un catalizador? Aunque el chavismo se sabe liquidado, se resiste a aceptar su muerte. Muchos, la mayoría, abriga esperanzas de salvarse con una mejor salida que disparar desesperados desde su última guarida en una apuesta imposible: “o me salvo o me los llevo conmigo”. Y Nicolás Maduro con Cilia son la salida perfecta. A falta de otras, su mejor opción.

Los chavistas pueden continuar con la tesis imbécil de que Nicolás “traicionó el legado de Chávez” (cuando es precisamente su legado). Pueden decir que Nicolás es el único causante de la debacle del país y de la revolución (una mentira conveniente). Pueden decir que ellos no tuvieron nada que ver con el desastre (aun siendo corresponsables). O sea, pueden hacer de Nicolás y Cilia los chivos expiatorios que les provean la mejor oportunidad de salvarse.

Es muy probable que la cúpula militar-civil del chavismo no tenga la alternativa de negociar con las potencias capitalistas por la comisión de delitos de lesa humanidad y que no solamente pierdan la libertad, sino también sus fortunas mal habidas. Pero con seguridad hay sectores que todavía pueden negociar, en especial, en el ámbito militar (que por cierto, después de que alcahuetearon a los Flores que se jactaban de sus andanzas y contaron con su apoyo, hoy están indignados). Las deserciones de ex funcionarios que están negociando con gobiernos extranjeros a cambio de delación e información así lo demuestran. Aponte Aponte, Isea, Leamsy Salazar, Nieves, posiblemente Andrade y otros, son prueba de que hay una avalancha de ratas abandonando el barco.

Para muchos militares que no están comprometidos con el hamponato a pesar de que han participado en el saqueo y han violado Derechos Humanos, pero que no tienen importancia capital para los países que se sienten agraviados por los delitos del chavismo, un paracaídas dorado es proponerles a esos países: “Sacamos a los malandros gordos del poder y hasta se los entregamos. A cambio, respetan nuestro dinero, nuestras familias y nuestra libertad. Nos garantizan que no nos llevarán a la justicia penal internacional, ni a La Haya, ni a sus tribunales ordinarios. Además, colaboraremos en la futura transición”. O sea, inmunidad a cambio de devolver el país hoy secuestrado.

¿Cómo respondería el Imperio a semejante y tan tentadora propuesta?

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe


Nota: No es que los vestigios de decencia dentro del sector militar tengan otra opción que la propuesta descrita. Bajo el chavismo, como lo fue en el castrismo, la FANB está destinada a desaparecer, quizás trágicamente, para ser sustituida por el “ejército del pueblo” conformado por milicias, colectivos, fuerzas irregulares marxistas, etc.. Por lo tanto, negociar con el Imperio es cuestión de supervivencia para muchos soldados.

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