sábado, 21 de noviembre de 2015

Marielito en Miraflores o la Arepa Presidencial




Ya la humanidad sabe sin espacio para la duda que Venezuela está secuestrada por una banda de delincuentes comunes de la más baja ralea. Ya todos saben que el malandraje que azotaba los barrios del país tomó por asalto el poder con el único objeto de saquear hasta el último dólar del Erario Nacional, para luego depositar el botín en los paraísos fiscales del Imperio Capitalista. Hugo “Alí Babá” Chávez y su banda montaron una operación de expolio que llamaron “revolución bolivariana”, quizás porque la encontraron mucho más lucrativa y eficiente que dedicarse al atraco en autopistas y a bancos, único talento que les dio la Naturaleza, si juzgamos por los hechos y los resultados.

Prueba de esta consciencia mundial acerca de la naturaleza forajida de la dictadura venezolana, es la exhaustiva, pormenorizada y extensa carta del Secretario General de la OEA, el socialista Luis Almagro, dirigida a Tibisay Lucena, Tibi La Obscena, que en síntesis desnuda esa naturaleza y la conmina –junto con el régimen- a respetar los derechos del pueblo en el venidero proceso electoral.

La detención de los narcosobrinos de Cilia y Nicolás por parte de la DEA cuando intentaban contrabandear 800 kilos de cocaína en EEUU portando pasaportes diplomáticos, escoltados por dos miembros de Casa Militar Presidencial en un avión piloteado por dos oficiales de la Aviación Militar Bolivariana –de acuerdo a fuentes periodísticas-, pone incontestablemente en evidencia la vinculación entre el gobierno venezolano y el narcotráfico internacional en gran escala. Una prueba más de la vocación delictual de esa partida de secuestradores que no se conformaron con dejar exhaustas las Arcas Públicas y quizás, solamente por placer, porque llevan el delito en las venas, decidieron lucrarse también con uno de los más abominables crímenes contra la civilización.

Cabe especular –con sólido fundamento suministrado por periodistas como Casto Ocando- un nexo del narcotrádico chavista con el mexicano Cartel de los Zetas, Hezbolá y el terrorismo islámico, que ha sido tratado en este blog en años anteriores. Esta relación, de acuerdo a diversos analistas internacionales, está siendo investigada desde hace por lo menos una década, por servicios de inteligencia de varios países europeos, latinoamericanos, Israel, Japón y EEUU.

Los líderes aparentes de esa organización criminal llamada chavismo, Diosdado y Nicolás –en realidad representantes de la cúpula militar-civil y de los Castro, respectivamente-, ahora arrecian sus amenazas contra ese pueblo que ya no pueden comprar con pollos o con la asignación precaria de una vivienda, sencillamente, porque no los hay, se robaron los recursos para proveerlos. De manera que vociferan “si perdemos las elecciones” (entiéndase “cuando perdamos las elecciones”)  del 6 de diciembre, “nos iremos a la calle con el pueblo a defender la revolución”.

Algo con lo que hay que acreditar al chavismo, y en esto se parece a la Física Cuántica, es con el derrumbamiento de la Lógica. Sólo un chavista puede entender esa declaración de Nicolás: “si perdemos nos iremos a la calle con el pueblo”. ¡Si pierden es porque no tienen pueblo, porque el pueblo votó en su contra!

La conducta de Nicolás y el chavismo es la única que se puede esperar de hampones marginales acorralados y rodeados por la policía (el pueblo, organismos internacionales y potencias extranjeras) en su última guarida. “Nos atraparon pero no nos dejaremos coger presos, dispararemos las ametralladoras y mataremos a todos los que podamos para llevárnoslos en nuestra muerte”. No es valentía. Es cobardía por no poder enfrentar su destino en una prisión en La Haya o EEUU y la pérdida de sus fortunas mal habidas. Es suicidio asistido. Es huir hacia adelante cometiendo genocidio contra un pueblo que no se dejará arrebatar ni voto ni libertad. Y que finalmente resultará inútil, pues a lo sumo, solamente postergará por poco tiempo la llegada de la justicia del hombre para los delincuentes.

En 1980, durante el gobierno de Jimmy Carter, en un episodio de la historia que contribuyó a su derrota electoral ante Ronald Reagan, Fidel Castro autorizó la emigración de disidentes hacia EEUU que fueron evacuados por el puerto de Mariel, en lo que se conoce como el Éxodo de Mariel. A los 125.000 cubanos que masivamente abandonaron la isla se les dio el nombre de Marielitos. Aunque entre los Marielitos había ciudadanos honorables, la gran mayoría eran “indeseables para la sociedad”, en palabras de Fidel. Si bien es cierto que el éxodo se produjo como consecuencia de un conflicto con la Embajada de Perú que ocurrió espontáneamente, Castro logró dos objetivos: deslastró sus cárceles y economía de una población de reos que resultaba altamente costoso mantener, y contaminó con delincuencia a la sociedad norteamericana. Muchos Marielitos actuaron como agentes, una quinta columna infiltrada por Cuba. La célebre película de Brian de Palma, Scarface, es la historia de un Marielito narcotraficante en Miami, Tony Montana, encarnado por Al Pacino.


En cierta forma, los hechos demuestran que Venezuela está secuestrada por un gobierno de Marielitos, con un Marielito formado en Cuba por el G2 y luego infiltrado en el país, como cabeza visible.

Cuando escuchamos la noticia de los narcosobrinos Flores apresados por la DEA, es inevitable imaginar a Tony Montana sentado en la Silla Presidencial de Miraflores.



Y esa es la sensación de todo venezolano en estos días. Es lo cotidiano ya escuchar en las populares areperas y otros sitios de comida a algunos paisanos pidiendo una “Arepa Presidencial” (arepa rellena con perico, recordemos que “perico” se denomina vulgarmente a la cocaína en nuestro país).1 El pueblo venezolano, aun sometido a la esclavitud por amos narcotraficantes, jamás perderá su humor; quizás, secreto de su supervivencia.

Pero la rebeldía subyacente en el ocurrente “Arepa Presidencial” rebela también el desprecio y rechazo hacia los gobernantes y la determinación de sacarlos del poder. A un pueblo que hable abiertamente en lugares públicos de la “Arepa Presidencial” -algo impensable poco tiempo atrás por el temor a los oídos de la dictadura- será costoso y suicida hacerle fraude electoral o desconocerle su decisión comicial.

Sin duda el chavismo está dispuesto a cometer genocidio contra ese pueblo, creemos en su palabra. Pero ese pueblo no será detenido ni siquiera con tan horrible crimen de lesa humanidad, como no lo ha sido ningún otro pueblo en circunstancias similares en la historia de la civilización.

Además, el pueblo defraudado con toda seguridad contará con el apoyo de las trazas de decencia en la FAN y con la conveniencia de la oficialidad no tan decente que no está dispuesta a terminar sus días en La Haya por violaciones de DDHH durante el cumplimiento de órdenes luego de perder sus riquezas robadas, gracias a la insensatez cobarde, depravada y criminal de unos pocos peces gordos que ya no pueden negociar la evasión de la justicia.

Lamentablemente el pueblo quedó privado de la “Arepa Presidencial”, por los momentos. Un Marielito reguló los huevos de gallina, los cuales de inmediato desaparecieron de los mercados. Pero con absoluta certeza se puede predecir que cuando la libertad los haga reaparecer en un futuro más bien cercano, el popular plato, suerte de desayuno nacional, quedará consagrado con su apelativo “Arepa Presidencial” en la cultura nacional como testimonio y recordatorio del más grande crimen cometido contra país alguno.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe


1. En Venezuela también se conoce como “Perico” a un delicioso plato constituido por revoltillo de huevos con cebolla, tomate y cilantro, y ocasionalmente, ají, que forma parte del diario desayuno e infaltable en el de los domingos.

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