viernes, 3 de julio de 2015

¡Gracias fiscala!





Siempre podremos confiar en la torpeza, brutalidad y carencia de talento del chavismo; casi tanto como en su maldad. De manera que no fue mayor sorpresa la megacagada que puso ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU la “Fiscala Generala” de la República. Fue tan desastrosa su “defensa” del régimen que tanto los miembros de la comisión como el resto de la humanidad ya no necesitan mayor prueba de que a Venezuela la gobierna una banda de maleantes y maleantas de alta peligrosidad.

Después de las denuncias conocidas por medio de la prensa mundial y este desastre ante la ONU, ya no es necesario seguir intentando demostrar la clase de pústula en la historia humana que es el chavismo. Menos que es una dictadura de la más salvajes y depravadas que se conozca. Tanto, que quizás deba dedicarme a escribir de otra cosa, como Origami o farándula.

En primer lugar hay que decir que el simple hecho de que un Fiscal General, cabeza del que debería ser un Poder del Estado totalmente independiente, acuda a la ONU como defensor de otros poderes, como el Ejecutivo (que es el sindicado de violar DDHH), debería activar todas las alarmas de los funcionarios encargados de investigar los señalamientos en contra del gobierno venezolano. Ya a priori, es la demostración de que en Venezuela no existe la división de poderes ni Estado de Derecho, y en consecuencia, de que la rige una dictadura. Esto no admite otra interpretación.

Muy distante de ser la función del Fiscal General defender a un gobierno, su función es acusar a funcionarios de ese gobierno que cometan delito; y la violación de DDHH es delito, aquí y en Papúa Nueva Guinea. Si el Poder Ejecutivo o el Judicial son señalados por violación de DDHH, la Fiscalía General debería estar investigando. Y si un organismo internacional le suministra indicios de que existe este tipo de violaciones, debería iniciar investigaciones. Independientemente de que exista una Defensoría del Pueblo con estas atribuciones también. Con respecto a esto tampoco caben dudas.

No contenta con haber mandado a “callar la boca” a uno de los miembros de la comisión, lo que le valió una severa amonestación –entre varias- del Presidente de la misma, La Fiscala tuvo la osadía, la impudicia de cometer delito en un foro de la majestad que la interpelaba. Para probar que no había violación de DDHH en el caso de la juez Afiuni produjo un documento forjado en el que la prisionera del régimen declaraba no haber sido violada sexualmente ni de ninguna otra manera; que sus derechos habían sido respetados en todo momento.

De inmediato saltaron los abogados de la juez y la propia Afiuni a desmentir a la señora Luisa Ortega Díaz. Formalmente declararon, la procesada en audiencia judicial pues le está prohibido hacerlo públicamente a la prensa, que el documento consignado por la Fiscala para “callar la boca” de la comisión era falso.

Salvo haber sacado un Kalashnikov para ametrallar a todos los miembros de la comisión y la audiencia, no se le pudo ocurrir algo peor a la cabeza del Ministerio Publico. Es posible que esta conducta explique esas cosas que tuvo que hacer la señora Ortega Díaz para entrar en la universidad y graduarse durante la era democrática, según confesó en meses pasados, cuando declaró que en “la cuarta república” las mujeres debían entregar su cuerpo para acceder y graduarse de la universidades.

Es imperdonable que una mujer que representa al “humanista” régimen chavista que mantiene rehén a los venezolanos se comporte con tanta falta de humanidad y de solidaridad con otra mujer. Es claro que tal conducta denota la podredumbre moral del chavismo. Gracias a esta ignominiosa e inicua actuación, la doctora Afiuni tuvo que revivir una vez más la infamia, el vejamen y el trauma de la espantosa pesadilla que el régimen chavista le ha causado una y otra vez, desde que el hampón eterno la condenó a 35 años de prisión en cadena nacional hace 6 años.

Por lo demás, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU tiene total conocimiento en base a pruebas bien sustanciadas –y que son imposibles de ocultar en la era de Internet y YouTube- de que María Lourdes Afiuni fue apresada por irritar al dictador Hugo Chávez en materia púbica que atañía a su entorno familiar, que no hubo comisión de delito alguno en sus actuaciones como juez y de que la orden de detenerla y destruirla moral y físicamente vino de este último.

El hecho aislado, sin ningún otro que lo agrave, de que el Presidente del Ejecutivo ordenara el arresto, la acusación con detalles de cargos y el procesamiento judicial de un juez, ya es suficiente demostración de que Venezuela está gobernada por una dictadura bárbara. Y tenía que perturbar a los miembros de la Comisión de la ONU, como en efecto lo hizo.

La resistencia democrática venezolana, que en este momento aglutina al 90% del país (si es que la gente se atreve a confesar la verdad a los encuestadores del G-2 que es el que maneja esta cifra) ha recibido un inconmensurable servicio de la Fiscala. Ante su “defensa” del régimen huelga cualquier esfuerzo de demostrar la hez de la escoria humana que oprime al pueblo de Venezuela.

¡Gracias Fiscala!

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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