miércoles, 1 de julio de 2015

El hombre fuerte





Marianella Salazar reporta lo que ya se había especulado en este blog. Diosdado Cabello viajó a La Habana a hablar con Raúl Castro y pedirle que le permita presidir una transición pues goza del control del estamento militar. Agrega que Cabello buscó la entrevista con Castro, con quien guarda mutua aversión, luego de que las gestiones con Thomas Shannon en Haití fracasaran. La inteligencia cubana “vio con pesimismo” la cita y sus consecuencias.

También confirma que Cuba piensa que la ascendencia sobre el sector militar por parte del Presidente de la AN podría estar sobreestimada por este y propuso el envío de más asesores para el área castrense.

Raúl Castro prohibió la realización de las elecciones parlamentarias pues prevé una catástrofe para el chavismo. También ordenó suspender el discurso de Nicolás contra Guyana sobre el tema del Esequibo en la AN, ya que no le conviene ofender a sus socios gringos. Además, sabemos que Cuba siempre apoyó las pretensiones guyanesas desde 1967, por lo menos desde entonces fue su política de Estado.

En Venezuela se habla de que el hombre fuerte del país no es Nicolás Maduro sino Diosdado Cabello. Sin embargo, la audiencia con Raúl Castro y su petitorio, revelan que el hombre fuerte de Venezuela es Raúl Castro.

El mundo acaba de conocer que el 20 de julio próximo estarán abriendo las embajadas de EEUU y Cuba en sus respectivos territorios, reanudando así las relaciones entre los dos países y sellando la entrada de Cuba en el sistema capitalista, o Imperio, como lo llama la izquierda trasnochada. Es el fin del antiimperialismo para la revolución cubana.

Así que resulta absurdo y descabellado, injustificable ante el pueblo venezolano, que mientras la metrópolis del chavismo se lanza en los brazos del Imperio Capitalista, obligue a Venezuela a profundizar el sistema comunista bajo el discurso antiimperialista, a todas luces falso e hipócrita. Es sin duda, un crimen atroz en contra de nuestro esclavizado pueblo, perpetrado con la colaboración de sus lacayos piticubiches chavistas.

La explicación de tal felonía es sencilla. Luego de 55 años haciendo miserable al pueblo cubano, el castrismo, compelido por la debacle venezolana, decidió admitir ante el mundo que la ideología, el antiimperialismo, el comunismo, el marxismo, no eran más que pretextos, pues el comunista habla perfectamente el lenguaje universal y única razón de su existir: el dólar. El móvil del marxista para asir el poder no es ideológico, es crematístico.

Y sucede que mientras cierra su negocio con EEUU, Cuba requiere seguir alimentándose de lo que resta de la exhausta teta venezolana. También pretende continuar su dominio sobre los recursos del país, que utiliza como piezas de negociación con el capitalismo mundial. Debe recordarse que la paupérrima isla también solicitó a la UE ser aceptada como país capitalista en el concierto económico mundial, siguiendo los pasos de China y Rusia.

Además, es la pretensión de los cubiches mantener su garra en la garganta de Venezuela para repartirse sus riquezas con China, EEUU y demás potencias capitalistas. Los acontecimientos del Esequibo alimentan esta tesis. A pesar de las denuncias de los primitivos y pueriles chavistas contra EEUU y la Exxon Mobil, exclusivamente, por la explotación en aguas venezolanas en reclamación, quedó en evidencia la información de que en realidad la operación es ejecutada por un consorcio financiado por China, con la participación de 25% de la Nexen Petroleum Guyana Limited, perteneciente al Estado Chino; Exxon Mobil, de EEUU, 45%; y Hess, del Estado Guyanés, con 30%. De más está decir que el negocio cuenta con el entusiasta patrocinio de Cuba quien, no solamente tuvo como política de Estado el despojo a Venezuela, sino que ahora es socia de EEUU. (Se limpiaron el paltó con el comandante y sus herederos, para beneplácito de los adúlteros de Caricom).

El apretón del garrote vil comunista piticubiche sobre el cuello de Venezuela, entonces, sólo se explica por intereses económicos personalísimos de los hermanos Castro que cuentan con la complicidad para la comisión de tan terrible delito contra los hijos de Bolívar, de los patriotas humanistas del chavismo que detentan por ahora, el poder en Venezuela y que aspiran a cualquier precio, continuar en el poder, cuando  menos liderando directa o indirectamente una transición.

Esperemos que los colaboracionistas de la MUD entiendan con la claridad necesaria que su misión histórica es detener a todo evento la profundización de la tragedia venezolana que ya suficiente miseria está causando en nuestro pueblo y no traicione una vez más a los venezolanos participando en una transición conducida por el chavismo, lo que sería darle la espalda al pueblo de Venezuela, y por lo tanto, estaría condenada al fracaso y a la inestabilidad.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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