domingo, 21 de junio de 2015

¿Salvando el pellejo? No vale, no creo…




Primero apareció con Lula y Dilma. ¿Para pedirles que intercedieran por él ante los gringos que buscan mejorar sus relaciones con el gobierno brasileño después de que los descubrieron espiándolo? No vale, no creo… Fue a comprar medicinas y comida, como dice el régimen. Luego reapareció en Haití sonriendo con el musiú que le pidió su cabeza a Nicolás, advirtiéndole que “la guerra antidrogas no tiene fronteras”. ¿Para pedirle que cesen las investigaciones en su contra o se arma el alboroto y aclararle quién manda aquí? No vale, no creo. Fue a tender puentes. Ahora, se presenta en Cuba –país al que solamente había ido una vez en su vida por la muerte del choro eterno- para hablar con Raúl Castro de lo bien que están las relaciones entre ese país y Venezuela, según la versión oficial. ¿Fue a presionar a Raúl para que no lo entregue a sus nuevos maridos gringos en la luna de miel bajo la amenaza de empezar a raspar cubanos y sacarlos a patadas de aquí? No vale, no creo…

Para ser un hombre a quien no le gustaba viajar, Diosdado Cabello sorprende pues súbitamente se ha hecho viajero frecuente. Es natural, los gringos lo tenían montado en la olla desde hace más de 10 años, con la colaboración de todos sus aliados lo estaban cocinando a fuego muy lento y es ahora que se viene a enterar por medios internacionales (a los que dice que va a demandar pero no demanda) de que está a punto de caramelo.

Así, cuando se ve con el agua al cuello, solicitado por la justicia gringa -si son ciertas las informaciones acerca de las investigaciones en su contra y las exigencias de Shannon al gobierno- decide montarse en un avión e ir a comprar medicinas, a tender puentes y a hablar de lo bien que nos llevamos con Cuba, como si fuera el asistente de un ministro del gabinete. ¿Ruega que no lo encanen, que lo dejen encabezar una transición y que no le quiten su fortuna bien habida a cambio de no desatar una guerra civil? No vale, no creo…

El poder de negociación del teniente Cabello dependerá de su poder de movilización de la Fuerza Armada. Sabemos que controla buena parte de la cúpula reputadamente corrupta, pero no está clara su influencia en los cuadros medios, tradicional fuente de movimientos militares. Y con toda seguridad, los refinados servicios de inteligencia de EEUU y sus aliados, tanto con lo detectado por sus agentes de campo como por testimonios de los abundantes desertores del chavismo que están cantando como Lady Gaga, conocen mucho mejor la verdadera ascendencia sobre los militares y su poder de fuego. Así como también deben conocer que ese poder de fuego de Cabello también tendrá que enfrentar el de los colectivos que se la tienen jurada.

La situación del teniente es pelúa, para decirlo suavemente. Más pelúa que la del resto de los venezolanos que vivimos toda clase de miserias, desde colas para comprar harina como la muerte a cambio de un celular; y que sin duda, la tenemos ligada a la suya. Es difícil determinar el incentivo que puedan tener los gringos (no solamente los demócratas, sino también los republicanos que le quieren ver el hueso), los españoles, los franceses, los israelíes, y otros, aun los árabes –para no hablar de los cubanos que lo quieren sacar del juego-, para echar por la borda una década de investigaciones y todas las violaciones a su seguridad nacional por narcolavado y terrorismo, de ser ciertas las noticias publicadas internacionalmente.

Lo que sí es cierto, es que se ve a leguas que el señor Cabello está haciendo un inmenso y último esfuerzo para salvar el pellejo. Principalmente el suyo. Pero se debe tomar en cuenta que se siente el sustituto natural de Nicolás Maduro –a quién no se le puede augurar mucho tiempo más en el poder- del que es sucesor constitucionalmente. Y seguramente aspira a ser el conductor de una segura transición (no se sabe a qué). Su salvación y permanencia en la dirigencia del país necesariamente implica la salvación de lo que queda de chavismo. Son inseparables desde su perspectiva, aunque este último tiene más posibilidades de sobrevivir como movimiento político sin el lastre de “Ojitos Bellos”.

Es una empresa muy cuesta arriba la que se ha propuesto a última hora Diosdado. Y es ya es muy claro que su método de lograr objetivos es dando con un mazo, como el cavernícola que es. La decepción nacional e internacional que ha cosechado el chavismo con sus crímenes y engaños, es una pendiente casi imposible de remontar. Lamentablemente, incluso para muchos chavistas (basta leer Aporrea), míster Cabello representa lo peor del chavismo. Y esta no es sólo la percepción nacional, sino la que manejan los gobiernos extranjeros y la opinión pública internacional.

Será interesante ver si es verdad que las potencias capitalistas, sus enemigos cubanos, los israelitas, los árabes, la Santa Sede –así como el pueblo venezolano cuya capacidad de reacción puede estar subestimada- van a patrocinar una transición dirigida por un individuo señalado por delitos tan atroces como los que supuestamente se le imputan.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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