sábado, 13 de junio de 2015

El Modelo Chavista




“Si fracasara a revolución bolivariana, prepárense para tiempos de masacre y muerte”
Nicolás Maduro

Me arrecha cada vez que hablan del “modelo chavista”. ¡¿Cuál modelo?! Lo único que he logrado ver es una operación de saqueo exhaustivo y sistemático con el nombre clave de “revolución bolivariana”. Si por lo menos hubieran construido algo…

Con el pretexto de una revolución antiimperialista comunista, una banda criminal tomó el poder que no pudo arrebatar por la fuerza, por la vía del engaño. Enarbolando la bandera de la lucha contra la corrupción, una pandilla de ladrones asesinos corruptos como nunca se había visto, engañó a unos irresponsables criados por la democracia para fines electoreros para que votara por ellos, apoyada por la élite dominante que vio la oportunidad de continuar mandando tras bastidores controlando al muchacho zambo que llevaba a Miraflores. Hoy casi toda esa élite está destruida o persegida por su propio monstruo o hace vida en la MUD; el resto, abierta o clandestinamente se lucra del chavismo.

Luego de dos intentos armados fallidos, el chavismo, epítome de lo peor de Venezuela, comprendió que era más costo-eficiente atracar a un país entero de una sola vez y secuestrarlo para desangrarlo que dedicarse a los atracos a bancos. Pero para vergüenza de colegas capaces como la familia Gambino, Lucky Luciano o Vito Genovese, estos mafiosos de pacotilla no previeron que los precios del petróleo caerían un día y no contarían con los recursos para la reconstrucción de todo lo destruido como política de Estado para exterminar a las clases pensantes; matando así a la “gallina de los huevos de oro”. Se autodestruyeron. Y ahora, cuando encaran la responsabilidad de su propio fracaso (“fracasar” fue el verbo usado por Nicolás para amenazar con “masacre y muerte”, sin duda, reconociendo su fracaso y consecuencias), pretenden amedrentarnos inútilmente.

El 56% del país que votó por Hugo Chávez en 1998 no fue traído del extranjero, es producto de los semilleros de votos creados en los cinturones de miseria por los partidos de la democracia para garantizarse acceso a Miraflores cada 5 años, que con la asesoría de Luis Miquilena y José Vicente Rangel, el populista Hugo Chávez los aprovechó para sus propósitos. Bajo la guía mediática de la oligarquía, ese 56% de hijos ansiosos de un caudillo militar que le diera de comer, con la misma facilidad con que apostaba al Real Madrid o compraba el Colgate o Ariel que esa oligarquía les vendía por TV, le fue infiel a AD y Copei y vistió la boina roja.

Mientras hubo dinero y con la ayuda de la “oposición seria” de turno, los gánsteres que se hicieron del poder instauraron una ficción de democracia que se sostuvo hasta el colapso económico resultante de la ineptitud y corrupción revolucionarios. Pero hoy, cuando las arcas están vacías debido a los distintos factores económicos y el propio saqueo, han asumido lo que en doctrina castrista llaman “defensa armada de la revolución”.

Como consecuencia del cerco internacional y el rechazo interno que experimenta el chavismo, los venezolanos enfrentamos a una partida de hampones desesperados que están siendo investigados por distintos servicios de inteligencia en el planeta que ya tienen detectados hasta sus capitales robados escondidos en el exterior.

El chavismo fracasó, no solamente lo he dicho yo durante muchos años, repito, lo acaba de decir Nicolás. Pero Nicolás fue más allá, sus palabras deben traducirse: “Está bien, fracasamos, nos jodimos, pero a ustedes nos los llevamos en los cachos”.

No podrán.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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