jueves, 18 de junio de 2015

Agradecimiento





Creo interpretar correctamente el sentir del pueblo opositor de Venezuela -que es el 80% del pueblo de Venezuela (si aceptamos como buenas las encuestas hechas bajo el temor de decir la verdad en contra de una dictadura tan represiva y asesina como la chavista)- cuando manifiesto mi infinito y profundo agradecimiento al régimen y a sus hordas bárbaras por el cierre del tránsito de la Autopista Caracas-La Guaira para impedir el paso y agredir a pedradas a los senadores brasileños que arribaron al país con el objeto de visitar a los presos políticos e informarse sobre su situación.



En ocasiones los hechos hablan mejor que las palabras. Las agresiones ordenadas por el chavismo contra los representantes del pueblo de un país como Brasil, cuyo gobierno es, quizás, su más importante aliado en el mundo, hacen sobrar todas las denuncias, argumentaciones y acusaciones que pudieran hacerles los dirigentes de la oposición venezolana a esos representantes que vivieron en carne propia el salvajismo delictual que vivimos a diario todos los venezolanos, como rehenes de esa pandilla de hampones que detenta el poder en la expoliada Venezuela.



Ya tanto el Congreso como el gobierno brasileños manifestaron su repudio por tan abominables hechos. Y es que ni Dilma Rousseff ni el mismo Lula da Silva pueden dejar pasar la grave ofensa contra el pueblo brasileño, que es el bestial ataque en contra de sus representantes, pues los senadores brasileños, independientemente de su signo político, son funcionarios de un Estado y vienen a este país como embajadores de un pueblo, no de una corriente política. A partir de hoy le será extremadamente difícil a la señora Rousseff justificar ante el pueblo brasileño su respaldo a un gobierno tan criminal como el de los socialistas del siglo XXI.



La ilegítima y brutal agresión equivale a una confesión ante el mundo por parte del régimen y sus acólitos, acerca de la baja calaña fascista del hamponato que oprime al pueblo de Venezuela. Es un hecho más que despertará y consolidará la opinión mundial con respecto al inequívoco talante criminal de la “ideología” socialista del siglo XXI, que no es más que violencia, barbarie, involución, intolerancia, delito y retraso.



La civilización fue testigo de que el chavismo es la negación de la civilización. De que es un salto a aquel remoto pasado en el que los ancestros del hombre vagaban en manadas. De que en Venezuela manda una turba sedienta de sangre y reina el caos, producto de un Estado que dejó de serlo al colapsar y que genera desorden público, anarquía y zozobra social de una manera destructiva y autodestructiva.



Ante hechos como estos la humanidad necesariamente ha de reflexionar con respecto a la suerte que tuvo de que tan baja expresión del hombre como el chavismo, accediera al poder en un país sin el desarrollo económico, tecnológico y militar que hubieran hecho peligrar la propia existencia de la raza humana.

Reitero: ¡Gracias chavistas!, no pudieron hacerlo mejor en defensa de la causa democrática libertaria, que es la causa de casi todos los venezolanos. Por favor, continúen con crímenes como este, es el mejor servicio que pueden hacerles a los venezolanos decentes y apegados a los más caros valores humanos que se resisten a su dominación.



¡Gracias “humanistas”! ¡Gracias hombres nuevos! Jamás serán suficientes mis palabras de gratitud por tan formidable apoyo a las fuerzas democráticas.



¡¿Y ustedes eran los que iban a salvar a la raza humana?!



Leonardo Silva Beauregard



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