miércoles, 20 de mayo de 2015

¡Ponle los ganchos, Nico!



Primero, ABC de España. Luego, the Wall Street Journal. Ahora, the New York Times. La noticia corre como pólvora: Diosdado Cabello, el teniente de los ojos bellos que a Chávez tanto le gustaban, está siendo investigado por el gobierno de los EEUU, si la noticia es cierta. La investigación salió a la luz gracias a la fuga de Leamsy Salazar, su ex jefe de seguridad, para colaborar con la DEA y la Fiscalía de New York, que representa el resultado de un trabajo de inteligencia de más de una década por parte de los servicios de inteligencia de varias de las más importantes democracias de Occidente y Oriente, y que también incluye datos aportados por Rafael Isea, Eladio Aponte Aponte y Walid Mackled.

La reacción de indignación de Diosdado emociona, enorgullece. Demandó a Tal Cual, El Nacional y La Patilla por reproducir la noticia, pues se declaró “agraviado” al tiempo que argumentó que no existían pruebas contra él (no que es falsa la imputación). Sólo contra medios locales. Eso sí, nada de demandar en España a ABC ni en EEUU a medios norteamericanos en tribunales independientes. Solamente demandó (y demandará) dentro de las fronteras de Venezuela. ¿Será porque teme a las pruebas que el director de ABC afirma tener? No, vale, no creo. ¿Será porque sólo dentro de Venezuela controla a los jueces que juzgan su caso? No, vale, no creo.

Dijo el teniente bajo la lupa de los tombos gringos que la publicación del Wall Street Journal era “un ataque a la institucionalidad venezolana” (?). Por supuesto que sus repetidas obstrucciones al derecho de palabra de los diputados de oposición en la AN no son ataques a la "institucionalidad venezolana". Tampoco lo son las golpizas que ha promovido y arengado al grito “¡fascistas!” contra hombres y mujeres representantes del pueblo en el parlamento que preside por el simple hecho de ser de oposición. Mucho menos es ataque a la "institucionalidad venezolana" su orden de impedir elecciones populares libres para nuestros representantes al Parlamento Latinoamericano. Ni ninguna de sus otras reiteradas violaciones a la Constitución. Y claro está, de ninguna manera sería un ataque a la "institucionalidad venezolana" la comisión de los delitos que hoy investigan las autoridades estadounidenses, si esta resultare cierta.

El periodista Manuel Malaver informó que el representante del gobierno de Barack Obama, Thomas Shannon se reunió con Nicolás y le exigió la entrega del teniente Cabello y Tarek el Aissami (a quién acusan de ser cabeza de Al Caeda y Hezbolá en Venezuela), ambos por narcoterrorismo. A la negativa de Nicolás, Shannon tuvo la amabilidad de recordarle que es doctrina de su país que las guerras antidrogas y antiterrorismo no reconocen fronteras.

La comunicadora Marianella Salazar dio la noticia en El Nacional de que el Emir de Qatar se entrevistó con el Virrey Cubiche en Miraflores y le informó que los representantes de los países árabes petroleros del Oriente Medio y la zona del Golfo Pérsico, a quienes representaba como enviado, se reunieron con Barack Obama en Camp David para discutir asuntos de interés mutuo como terrorismo, revolución islamista promovida por Irán, precios petroleros y el apoyo de Venezuela a Irán en la guerra terrorista y el desarrollo de armas nucleares. Obama expresó su disgusto por las agresiones del gobierno venezolano a EEUU y advirtió que con el desarrollo de la explotación petrolera de esquistos en cortísimo plazo suspendería importaciones de petróleo desde Venezuela pues EEUU está ya en capacidad de auto abastecerse. Esto deterioraría el mercado petrolero para la OPEP, así que el chavismo no solamente se ha hecho de enemigos a EEUU, sino también a sus socios árabes. Obama explicó que la suspensión de compras de crudo a Venezuela no sería ejecutada si el gobierno venezolano procedía contra Diosdado Cabello, Tarek El Aissami, el Cartel de los Soles, así como contra los demás jerarcas incursos en violación de Derechos Humanos. Obama sentenció que no permitiría que Venezuela continuara vulnerando la seguridad de su país con narcotráfico, corrupción del sistema financiero por lavado de capitales y patrocinio del terrorismo.

No es necesario comentar el cataclismo económico que significaría para la ya mortalmente enferma economía venezolana la pérdida del ingreso petrolero proveniente de EEUU, único cliente que lo paga al 100% y puntualmente; virtualmente, el único cliente que lo paga, punto.

De forma que las probabilidades de conflicto interno están aumentando tan vertiginosamente como decrecen las Reservas Internacionales del país. Esto se debe a que la presión sobre Nicolás para salvar su propio pellejo y el de Cuba también está aumentando exponencialmente. En las negociaciones con EEUU, a Cuba le interesa tanto mantener el flujo de dólares hacia su economía como a su nuevo socio contento en las negociaciones finales. De manera que es casi inevitable que le ordene al ilegítimo cucuteño del G2 que entregue a Diosdado y su combo. Por su parte, Nicolás –haciendo abstracción de los intereses cubanos- no puede darse el lujo de ser derrocado por una explosión social causada por hambruna antes de tener pactada su huida a Rusia, si es que es cierta la especie corrida por las malas lenguas de que su viaje a ese país tenía por real objeto ese arreglo con Putin.

Desde el ángulo que se la vea, la situación está alcanzando niveles de masa crítica y en cualquier momento se producirá un desenlace en algún sentido. O bien, Cabello, Narcosoles, Tarek y compañía se dejan poner los ganchos, o bien deciden intentar un alzamiento para asumir el poder y enfrentar las pretensiones de los EEUU militarmente. Cualquiera de los dos resultados ocasionará cambios, pero es obvio que en el segundo Venezuela verá mucho más muerte y destrucción en el corto plazo, no solamente por la tragedia económica, sino por la posibilidad cierta de intervención militar extranjera y enfrentamientos internos entre leales al bando de Cabello y leales a Cuba. El espectro de una crisis humanitaria de proporciones bíblicas y de pérdida de la soberanía amenaza nuestra patria gracias a los patriotas que prometieron “salvarla”.


Imagino a Raúl Castro: "¡Ponle los ganchos, Nico!", o como decía Steve McGarret en Hawai 5-0, "cuff’im, Danny!"

 



Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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