domingo, 31 de mayo de 2015

Marcha inconveniente




La única explicación que le encuentro a que alguna gente de oposición adversara una marcha de protesta convocada por dos presos políticos es la mezquindad. Esto es, en un juicio benévolo que no considere la posibilidad de que exista ánimo de colaborar con el régimen. Haciéndose eco de la campaña sucia de la dictadura, exactamente con el mismo libreto y de la misma forma en que atacaron las protestas populares de nuestros nobles estudiantes en 2014, alegaron que la protesta causaría muertes cuya responsabilidad recaería en los líderes que la convocaban. Una falacia malintencionada y dañina que envilece la protesta de la misma forma en que es envilecida la mujer violada cuando se le atribuye a su minifalda la causa de tal violación.



Sucede que los dos presos políticos que convocaron son el máximo líder y uno de los principales dirigentes de un partido político. Y el partidismo reinante en la oposición organizada no está dispuesto a permitir que se destaquen figuras de partidos que no sean el propio. Naturaleza humana que atenta contra la UNIDAD.




Sería simplista buscar una razón única, de nuevo, apartando el colaboracionismo, que cause este fenómeno de asumir una actitud tan insensata por parte de gente supuestamente experta en captar el pulso de la opinión popular, de la cual debe ser intérprete, por definición, todo liderazgo político.

Es de considerar la cobardía. Resulta extraño que los descendientes de hombres que marcharon descalzos hasta Bolivia para libertar pueblos en recorrido más extenso que los de Alejandro Magno, Aníbal y Napoleón, argumenten temor a la muerte en la lucha por la vida; pues no quepa duda, la lucha contra el comunismo es la lucha por la vida, como lo prueba la historia. Con este pretexto Bolívar habría evitado entrar en batalla en Carabobo, Gandhi se habría abstenido de convocar la Marcha de la Sal y otras protestas, Churchill no habría conducido a Inglaterra hacia la victoria contra los nazis y los fundadores de la democracia no habrían derrocado a Marcos Pérez Jiménez. Sencillamente, cuando está amenazada la vida de nuestros hijos, generaciones futuras, no arriesgar las nuestras no es una opción. Los estudiantes venezolanos lo han demostrado con valentía.



Un argumento de la Mesa de la Unidad Democrática para justificar su postura en contra de la marcha, es la preservación de la UNIDAD. Nuevamente, haciendo abstracción del colaboracionismo evidente de esta, demostraré que este argumento no es válido:



La UNIDAD no le pertenece a la MUD, pertenece al pueblo. La MUD, como todo hecho social, nace como manifestación del sentir del pueblo, es decir, el deseo de unión ante el secuestro por parte de un régimen forajido y opresor. La MUD ya ha reprimido el sentir popular, por lo menos, en los dos últimos procesos electorales presidenciales de fraudulencia evidente. No cumplió con su promesa de “cobrar” la victoria; ni de defender el voto de quienes arriesgamos todo, desde el sustento hasta la vida, votando; ni siquiera cumplió con algo tan simple como la promesa de mostrarnos a quienes creímos en ella, las Constancias de Verificación Ciudadana que todavía estamos esperando.



El pueblo está unido ante la ignominia, la opresión, la miseria y el expolio a pesar de cualquier MUD. La UNIDAD del pueblo en contra de un enemigo formidable común es blindada. Esa UNIDAD se agregará alrededor de cualquier liderazgo racional, sensato, firme, honesto y con gónadas –ovarios o testículos- que tenga la sintonía para interpretarla y captarla.



Si la MUD renunció a ser cabeza de esa UNIDAD por mezquindad, cobardía, colaboracionismo o cualquier otra causa, en absoluto debe preocupar a quienes padecemos la terrible angustia de ver la muerte cierta –moral y material- de nuestros hijos si este comunismo criminal saqueador se perpetúa en el poder, pues esa UNIDAD es indestructible y será aprovechada en beneficio de todos por cualquier liderazgo apto que asuma la responsabilidad histórica de conducirla con honestidad y temple.



La UNIDAD no murió ni se debilitó con la inmensa protesta mundial del 30 de mayo de 2015 convocada por Leopoldo López y Daniel Ceballos, atendiendo al clamor popular. La UNIDAD, muy por el contrario, se fortaleció; se hizo patente. Las multitudes que obviando toda amenaza de violencia, presagios de muerte y represión, advertencias de disparos de colectivos, salieron a protestar a las calles, lo demostraron.

La voluntad del pueblo es un río indomable imposible de represar con artificios como la unidad decretada por una mesa. La voluntad popular es de UNIDAD. Y por encima de cualquier supuesto liderazgo iluso que se atreva a reclamar propiedad sobre esa UNIDAD, prevalecerá eternamente. Porque esa UNIDAD es un sentir arraigado profundamente en el alma de todo venezolano, que hasta en un nivel instintivo sabe que sin ella no tiene la más mínima oportunidad de sobrevivir.



Boligarcas, temblad.



NOTA: No pertenezco ni perteneceré a ninguna organización política, incluida Voluntad Popular. Toda mi vida he sido oposición. Tampoco considero a Leopoldo López el líder idóneo para las circunstancias aunque le reconozco gran talento, pero es el pueblo quien decide quién es su líder. Sólo soy observador y doliente pues no contemplo otra opción que ser venezolano y tengo 5 hijos que deseo que lo sigan siendo para vivir en libertad.



Leonardo Silva Beauregard

@LeoSilvaBe

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