viernes, 29 de mayo de 2015

Con el mazo dando




Los símbolos son importantes. Esto lo sabe el Psicoanálisis. Los encontramos en los sueños. En escudos y banderas nacionales. En religiones. En instituciones del Estado. En universidades. En logotipos corporativos. En bandas delincuentes y pandillas. Su importancia yace en que proyecta un mensaje, frecuentemente de forma más clara que la palabra y ciertamente, con un alcance más profundo en la psique que esta.

El oficialismo ha pasado 16 años recalcando, recordándonos todos los días, varias veces al día, que en Venezuela reina una democracia bonita, incluyente, multicolor, y como prueba de ello, que se realizan frecuentes –quizás demasiados- procesos electorales.

Es una “democracia multicolor” en la que si un ingeniero señala que existe riesgo inminente de apagones por falta de mantenimiento (que luego ocurren), termina en las mazmorras del SEBIN. En la que si un estudiante se atreve a protestar puede esperar que un policía humanista le vuele la cabeza de un disparo y sea aplaudido por un Embajador en la OEA que se ríe del sonido que hizo la bala. En la que la junta directiva y consultores jurídicos de un comercio van a parar a la cárcel por permitir que el pueblo desesperado haga cola en frente a la tienda para comprar la escasa comida. En la que los directivos de medios son acusados penalmente por atreverse a reproducir una noticia que recorre el mundo, relativa a un funcionario público. En fin, una democracia incluyente en la que el que se atreva a cuestionar al gobierno o va preso o termina con 8 tiros en el cuerpo sobre el pavimento, como en el caso del estudiante Conan Quintana.

En esa democracia bonita, el general Zavarce, comandante del CORE 2 de la GNB –el “honor” es su divisa- declara sin pudor “están prohibidas las marchas”, haciendo caso omiso del derecho constitucional a protestar.

En esa democracia multicolor el Presidente ilegítimo dice en cadena nacional cuáles son los delitos por los que la Fiscalía acaba de apresar al Alcalde Metropolitano, sin explicar cómo es posible que el Poder Ejecutivo tenga conocimiento de los detalles de un expediente supuestamente secreto de acuerdo a las leyes, instruido por otro poder independiente, como es el Poder Ciudadano. Es decir, que confiesa que controla ese otro poder. Además, anuncia que llamará a elecciones, atribución que le corresponde todavía a otro poder más que debería ser independiente, el Electoral.

Es una democracia bonita y multicolor en la que el Presidente del Poder Legislativo tiene un programa de chismes en el que se desata en amenazas contra la disidencia, contra todo aquel que piense distinto, en el que presenta videos y grabaciones que o son montajes o son obtenidas ilegalmente, violando la Constitución y las leyes. Ese programa transmitido por la televisión del Estado, se llama “Con el mazo dando”.

Cuando el Presidente del Poder legislativo de un país, cualquier país, se presenta en transmisión nacional con un mazo de hombre cavernario de aspecto letal amenazante, es inevitable concluir que ese país está en una crisis terrible de absoluto distanciamiento de la democracia.

Todos debemos coincidir en que un mazo, un garrote, una macana, no puede ser símbolo de democracia. Podrá ser símbolo de un sistema primitivo de sociedad, de hordas, de manadas, quizás de tribus paleolíticas, de violencia, pero jamás de democracia.

Cuando el Presidente del Poder Legislativo de un país amenaza a la población con un mazo de Trucutú, no podemos más que concluir que no solamente en ese país no hay democracia, que hay dictadura, sino que sucede algo mucho peor. Es necesario concluir que en ese país ya no existen ni vestigios de organización social civilizada, que mucho menos hay Estado, que ni siquiera es dictadura –que es un organismo estructurado-. Sólo se puede concluir que es una manada conducida por el macho alfa que blande el mazo para hacerse obedecer.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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