martes, 17 de marzo de 2015

La defensa de la soberanía




Los patriotas están resteados en la protección de la soberanía nacional. Exhiben singular valentía cuando se yerguen sin miedo ante el Imperio. Consideran que el Decreto Obama de emergencia nacional lesiona la soberanía de Venezuela y es una agresión contra su pueblo. Nicolás expresó con conmovedora vehemencia, en un grito emocionado ante la AN cuando pedía aprobación a su Ley Habilitante Antiimperialista, que estaba dispuesto a entregar su vida protegiéndola. La patria se respeta. Venezuela se respeta.


Y socialista antiimperialista humanista que se respete guarda sus reales robados a la Hacienda Pública y empresas del Estado en el Imperio. Allá también tiene sus inmuebles para vacacionar y para cuando llegue el momento de retirarse. En el Imperio se refugia cuando tiene que huir de sus cómplices revolucionarios en el momento en que surgen diferencias en la repartición del botín, como lo hicieron Eladio Aponte Aponte y Rafael Isea. En el Imperio viven cuando desean disfrutar de sus enormes fincas, caballos de raza, yates y demás lujos, como el teniente Alejandro Andrade. El revolucionario comunista, después de pasar el año gritando en las calles “Yankee, go home!” apaleando escuálidos pitiyanquis, periódicamente viaja a unas merecidas vacaciones en Mayámi, desde donde hace la tradicional peregrinación a la ciudad sagrada del chavismo conocida como Disney World, hogar de dos grandes iconos del comunismo que, encubiertos, fungen como dos conspicuos agentes del capitalismo: Mickey Mouse y el Pato Donald.


Así que no es para menos que el Decreto Obama haya conmocionado las filas comunistas criollas. “De ser necesario, los soldados empuñarán las armas”, dijo el valiente general Padrino (¿por qué habló de los soldados en tercera persona en vez de en primera?). “Si es necesario, hasta los niños defenderán la patria”, declaró Jaqueline Faría (nada le gusta más a un comunista –después de un dólar, esto es- que un niño con un fusil). La FANB, la Milicia y el pueblo están prestos a defender a la patria, exclamó Nicolás al anunciar los ejercicios militares Escudo Bolivariano, preparatorios de la defensa ante la “inminente” invasión gringa.


La bandera del antiimperialismo ante el acto “imperialista” de sancionar a siete funcionarios chavistas corruptos, seis de ellos militares, ha sido la defensa del régimen. No es nueva, es un tema recurrente tanto del comunismo como de la revolución bolivariana. Ya el Comandante Eterno la había esgrimido cuando se producían medidas o comentarios en contra de su gobierno, no del país. El antiimperialismo es el pretexto que siempre ha usado el marxismo para ganar simpatías y adeptos. Desde Fidel hasta Bashar Al Assad, pasando por Saddam Hussein, Moamar Kadafi y el terrorismo islamista, todos lo han utilizado para amalgamar a la masa alrededor de una causa. El antiimperialismo ha sido la herramienta predilecta y eficiente del comunista para enriquecerse accediendo al poder.

Así, mandando “pal carajo a los gringos de mierda” pero sin dejar de venderles petróleo, Nicolás denunció que las sanciones decretadas contra siete corruptos violadores de Derechos Humanos constituían una agresión contra Venezuela, su pueblo y su soberanía. Ya había dicho algo similar con respecto a la colaboración de Leamsy Salazar con la DEA, y a la vinculación de Diosdado Cabello y el Cartel de los Soles con el narcotráfico.

El argumento falaz, imbécil e insostenible de la supuesta violación injerencista de la soberanía por parte de EEUU, como era de esperarse, encontró eco en los parásitos, proxenetas y demás agentes mercenarios del chavismo en el mundo, como son los casos de UNASUR, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y Cuba. Esta última apoyará a Nicolás en la medida en que ese apoyo no entorpezca su acercamiento con EEUU y mientras requiera de la teta venezolana para comer.

Pero lo curioso, aunque en realidad no sorprendente, es que políticos y voceros de la MUD, tanto de forma autónoma como en la respuesta oficial de esta alianza, rechacen la medida de Barack Obama como injerencia en los asuntos internos del país. Es imposible argumentar de forma coherente que sanciones con efectos personalísimos sobre siete funcionarios corruptos, y solo contra siete funcionarios corruptos del régimen, sean una intervención en los asuntos internos de Venezuela. Además, las medidas conciernen bienes, inversiones y actividades en territorio estadounidense y no venezolano, y en moneda de ese país. Es insostenible también la tesis de que las penas establecidas en el decreto que castigan la violación de Derechos Humanos a ciudadanos venezolanos por parte de los sancionados, sean una agresión a ese mismo pueblo cuyos derechos se están protegiendo. Todo país tiene el derecho y la obligación de intervenir conjuntamente con otros países y organismos internacionales, o separadamente de manera individual, cuando en otro país se violan DDHH masivamente. Es un caso en que se deroga el principio de no intervención y no se puede alegar la soberanía.


Mas no fue este el único caso de “violación de la soberanía” en la última semana, y no son solamente los EEUU los que están detrás de los patriotas socialistas antiimperialistas. En colaboración con el Departamento del Tesoro estadounidense, los gobiernos de Andorra, Panamá y España intervinieron a la Banca Privada Andorrana y sus bancos filiales en Madrid y el istmo centroamericano. Como resultado, se conoció que hasta ayer, han sido detectados $ 4.200 millones estafados a PDVSA por el patriota humanista Rafael Ramírez y su banda. Justamente ayer Ramírez declaraba que las sanciones de Obama eran una agresión contra el pueblo Venezolano y la soberanía. También revelaron las autoridades de esos países que se descubrieron cuentas multimillonarias en dólares escondidos por miembros de la familia Chávez Frías.


Como en el caso de los indiciados por depósitos en el banco andorrano, los revolucionarios antiimperialistas sancionados por EEUU no pueden justificar la procedencia legítima de los fondos escondidos en el Imperio.
 


De forma que no son los patriotas revolucionarios bolivarianos, los hombre nuevos chavistas, los que violan la soberanía nacional cuando asaltan y expolian la Cosa Pública en detrimento de ese pueblo que explotan y manipulan para mantenerse en el poder (para no mencionar que tampoco lo hacen cuando entregan el Esequibo a Guyana sin chistar, bajo órdenes de Fidel Castro). Son los gringos que desean protegerse y castigar el flujo de capitales pútridos hacia la banca propia e internacional, hacia el terrorismo islámico, vasco e irlandés, hacia operaciones antinorteamericanas de enemigos de esa nación, y disuadir mediante sanciones la violación de Derechos Humanos en Venezuela (la excusa para actuar).


Y tampoco son los patriotas socialistas chavistas los traidores a la patria por sustraer las riquezas pertenecientes al pueblo. Por haber robado cientos de miles de millones de dólares que debieron hacer de Venezuela una gran potencia regional y su pasaporte al desarrollo, que ahora está más lejano pues apenas dejaron un cascarón vacío arruinado de lo que fue un país (ayer Copei denunciaba con documentación provista por servicios de inteligencia y especialistas internacionales en investigación financiera, que han contabilizado en la banca extranjera unos $ 350.000 millones en depósitos de venezolanos que no tienen manera de justificar el origen de los fondos). Los traidores somos nosotros, los disidentes, los “lacayos del Imperio” que nos resistimos al expolio del país, a la ruina, al retroceso moral, político, social y económico que es el aborto llamado revolución bolivariana por los lacayos de Cuba. Somos los apátridas que nos resistimos a la entrega territorial del Esequibo (que se asoció con EEUU y Cuba), y a la entrega política y económica a Cuba y China.


A los patriotas del régimen les será imposible defender la soberanía. La única soberanía que está amenazada. La única soberanía que le importa al comunista, en especial, al primitivo chavista: la soberanía de su bolsillo. Porque las únicas amenazas a la soberanía de Venezuela después de los intentos de invasión cubanos por décadas y el apoyo político-militar de Castro a Guyana cuando el gobierno de Luis Herrera Campíns en la disputa por el Esequibo, han sido Hugo Chávez y el chavismo, con sus desmanes, entreguismo, latrocinio, corrupción y alianza con forajidos enemigos de las potencias capitalistas, como Irán, Corea del Norte y la revolución islamista.


Y el pueblo venezolano no defenderá la soberanía de esos bolsillos que se apropiaron ilegítimamente de su riqueza robándole su futuro y su libertad.


Leonardo Silva Beauregard

@LeoSilvaBe

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