domingo, 15 de febrero de 2015

Ofensiva




Durante la última semana de vida de Moamar Khadafi, el coronel revolucionario que reinó en Libia por 40 años, patrocinó revoluciones “liberadoras” en toda África e impulsó ideológica, logística y financieramente la guerra terrorista contra el Imperio Capitalista, cuyo más notorio ataque fue el derribamiento del vuelo 103 de Pan American sobre Escocia en 1988; las potencias aliadas de Europa con EEUU a la vanguardia anunciaron la detección por parte de sus servicios de inteligencia, de cuentas secretas del dictador, familia, allegados y testaferros por el orden de los $150.000 millones de dólares. En los meses subsiguientes se pudieron ubicar unos $50.000 millones más. Al hombre más rico del mundo no le valió de nada esa condición cuando fue brutal y sanguinariamente linchado por el airado pueblo.

En días recientes El País de España publicó la noticia de que la lista de Hervé Falciani, el experto en informática que trabajó por 7 años en el HSBC y renunció llevándose los datos de depositantes del banco, mostraba que la suma de unos $12.600 millones del total de $14.800 millones en depósitos venezolanos, se concentraba en cuatro cuentas con el Banco del Tesoro y la Tesorería Nacional como titulares. Las cuentas fueron suscritas por Marcos Torres, Viceministro para el Área Económica y presidente del banco a la sazón, y el teniente Alejandro Andrade, antiguo guardaespaldas y amigo de Chávez ascendido a Tesorero Nacional, hoy uno de los hombres más ostentosamente ricos del país con propiedades en Carolina del Sur y Florida, entre otros lugares.

El tema de la oprobiosa perversión que el ocultamiento de dinero robado al país por "revolucionarios" socialistas súbitamente convertidos en magnates capitalistas mientras el pueblo padece penurias inhumanas como la muerte por falta de medicinas o las interminables colas para comer, aunque más relevante, no es el objetivo de este escrito.

Es interesante que la noticia sale a la luz pública aproximadamente una semana después de que ABC de España publicara la información calificada como “consistente” por el Subsecretario de Estado para Asuntos Antinarcóticos de EEUU, William Brownfield, de que el capitán de corbeta Leamsy Salazar había escapado para acogerse al programa de  protección de testigos del Gobierno Federal norteamericano a cambio de suministrar testimonio y pruebas sólidas, contundentes y verificables a la DEA, con la cual venía colaborando desde casi dos años atrás, acerca de la participación de Diosdado Cabello como líder del llamado Cartel de los Soles, y de altos militares y jerarcas del régimen, en una de las más grandes y prolongadas operaciones de narcotráfico en la historia. La investigación del caso, según ha trascendido en las redes sociales e Internet, se ha extendido por más de una década con la intervención de servicios de inteligencia de EEUU, Francia, España, Reino Unido, Italia, Alemania y Japón, entre otros.

Es muy improbable que la ocurrencia de estos dos hechos descritos en sucesión inmediata sea producto de la casualidad. Desde 2010, tanto el Consorcio Internacional de Periodistas Investigativos (International Consortium of Investigative Journalists) como las autoridades de distintos países, conocían la información sustraída por Falciani del HSBC. Sin embargo, no fue sino hasta 5 años más tarde, justamente en sincronía con la deserción de Salazar a EEUU, que se dio a conocer al mundo.

Pero existen otras coincidencias también interesantes. Estas noticias se producen luego de que en fecha reciente se diera a conocer la distención y estrecho acercamiento entre EEUU y Cuba, y la solicitud de esta última ante la Unión Europea de ser aceptada como país democrático capitalista en el concierto internacional. Estas negociaciones marchan simultáneamente y no es descartable que exista una relación entre estos hechos.

Tanto las informaciones de Falciani como las de Salazar se refieren al sector militar del chavismo, principalmente. Marcos Torres es general activo y Andrade teniente en retiro, ambos “Centauros” de Chávez, como se conocen los oficiales conjurados en el intento de golpe de estado del 4-F. Cabello, a quien se reputa y actúa como el verdadero Presidente del país, también es militar como lo son los miembros del Cartel de los Soles. Solamente el sirio-venezolano Tareck El Aissami, de los señalados por Salazar, pertenece al ala civil del PSUV y se le señala como parte de la red narcotraficante y enlace encargado del financiamiento del terrorismo islamista, Hezbolá y Al Caeda.

También cabe preguntarse si la abrupta salida a finales de 2014, del mayor general Miguel Rodríguez Torres, importante representante del generalato y Centauro del 4-F, del gobierno de Maduro (ficha del sector civil radical comunista dependiente y servil de Cuba), guarda conexión con los otros acontecimientos aquí mencionados. Rodríguez Torres fue expulsado por exigencia de los colectivos (grupos armados irregulares creados, financiados y comandados por el régimen, vinculados a la facción civil castro-comunista oficialista).

¿Será posible que tan solo estemos en presencia de simples coincidencias? ¿Cabrá la posibilidad de que, por puro azar, estos hechos lesionen y debiliten casi exclusivamente a la cúpula militar corrupta del régimen que es el verdadero poder detrás del trono? ¿Es temerario especular que todos estos acontecimientos sean producto de las negociaciones entre Cuba, EEUU y las potencias capitalistas? ¿Será posible que Cuba y EEUU tengan interés común en desarticular y neutralizar la jefatura de la FANB para reducir la operatividad de los cuerpos armados regulares venezolanos? ¿Estará Cuba, tal como lo hizo en su propia revolución, ejecutando el plan castrista de eliminación de la Fuerza Armada regular por un ejército popular nacido de los colectivos, milicias y otros grupos irregulares comunistas?

Es muy posible que los sucesos aquí descritos no tengan carácter aleatorio. Al contrario, la probabilidad de que estén conectados entre sí luce más bien alta. Es plausible la hipótesis de que Cuba y EEUU estén colaborando en salvaguarda de sus intereses particulares, aun cuando en apariencia las negociaciones entre estos dos países tomaron por sorpresa a Nicolás Maduro. Es altamente probable que se trate de parte de una ofensiva contra los factores militares que realmente detentan el poder en Venezuela. Ofensiva que también apunta a la localización y congelamiento de capitales mal habidos escondidos en la banca internacional, y que pudiera contemplar en caso extremo la intervención militar como en Libia, Irak y Siria, países en su momento forajidos, guaridas, fomentadores y financistas del terrorismo; rol que ahora desempeña Venezuela con la agravante de su liderazgo en el narcotráfico. Los dos crímenes más perseguidos desde finales del siglo XX, pues afectan los cimientos de la civilización tanto en lo material como en lo moral y psicológico. Dos plagas que amenazan a la humanidad, en las cuales nuestro país ha asumido una actuación protagónica.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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