lunes, 2 de febrero de 2015

Nos los llevamos en los cachos




Intervinieron Farmatodo y arrestaron a los dueños, directivos y gerentes. Nicolás anunció que permanecería en manos del Estado, quien aprovecharía su red de distribución. El delito de los administradores de la cadena de farmacias es “provocar” las colas de clientes que llegan en tumulto a adquirir los productos que escasean gracias a las políticas económicas del régimen. O sea, la medida no es más que otra forma de culpar a terceros por el fracaso de este socialismo paleolítico manejado por bestias incapaces hambrientas, usado como excusa para acumular riquezas.

Comunista que se respete siempre culpa a terceros de su fracaso. Es la historia del marxismo empírico en todos y cada uno de los fallidos intentos de instaurarlo, a un costo de unos 100 millones de muertos y quién sabe cuánto en pérdidas materiales.

Culparon a los gringos de la caída del Imperio Soviético, por cierto, aquejado de los mismos males que este socialismo del siglo XXI: escasez, desabastecimiento, ruina económica, represión, malestar social, élite corrupta dominante o neoburguesía, entre otros. ¡Son tan imbéciles en su cegado fanatismo! Achacar esa clase de culpas equivale a que un boxeador le atribuya su derrota a que el contrincante pega más duro, o que el comerciante a que su competidor es más eficiente y tiene mejores precios.

Pero la dictadura tiene una segunda intención: acelerar y agravar el proceso de deterioro de la economía para inducir una conmoción civil que “justifique” el uso de fuerza letal y represión brutal para exterminar a la resistencia, así eliminando todo obstáculo que impida a jerarcas y boliburguesía corruptos conservar el poder.

La acusación de Leasmy Salazar agrava el escenario para la cúpula militar y civil que detenta el poder. Esa cúpula no es más que el mismo Cártel de los Soles bajo la jefatura de Diosdado Cabello (según informan los medios, y el mismo gobierno norteamericano al declarar que la acusación “es consistente”) cuyos miembros han sido señalados con nombres y apellidos como narcotraficantes, junto a Tareck El Aissami, a quien vinculan al islamismo extremista y Hezbolá.

Lo agrava porque ahora los funcionarios militares y civiles acusados pasarán a ser reos de delitos considerados de lesa humanidad, lo que traerá como consecuencia que no podrán salir del territorio nacional sin caer en manos de la justicia de EEUU e internacional. Así que no les queda alternativa más que luchar sin escatimar costos para salvar su libertad, sus fortunas y posiblemente, sus vidas.

La funesta y nula por inconstitucional Resolución 8610 del Ministerio para la Defensa, claramente prepara el terreno para la ofensiva que intentarán los delincuentes megamillonarios que desgobiernan a la expoliada y arruinada Venezuela.
La conducta y mensajes de Nicolás y Diosdado solamente pueden interpretarse como “si nosotros nos jodemos, nos los llevamos en los cachos”.

Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe

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