lunes, 23 de febrero de 2015

Colapso




Cuando la dictadura del muy depravado asesino y narcotraficante Manuel Antonio Noriega se aproximaba a su final, y como suele ser el caso con toda dictadura, la represión del pueblo panameño alcanzó proporciones terribles. Políticos y ciudadanos comunes eran arrestados, golpeados por adeptos oficialistas en las calles, apresados, violados sexualmente en prisión sin distinción de sexo –método de tortura que el propio Noriega disfrutaba aplicar personalmente a hombres- y asesinados. El caso del activista opositor y abogado Hugo Spadafora, cuyo cadáver fue encontrado grotescamente partido por la cintura, doblado, decapitado, violado y metido en un barril de acero en un paraje solitario del interior el país, es particularmente descriptivo de esta barbarie del funesto régimen de Cara’e Piña.


La venezolana está siguiendo los pasos de toda dictadura en fase de colapso. Dispara sin control contra todo lo que se mueva. Arresta, asesina, allana disidentes, ataca todo lo que imagina enemigo, intenta extorsionar a gobiernos foráneos, pretende controlar la prensa extranjera cuando ya ha maniatado la nacional, yerra serialmente y se desboca en desmanes, abusos, atropellos y disparates. 


Responde a los señalamientos acerca de la tortura de presos políticos en La Tumba del SEBIN y otros centros de reclusión con críticas al sistema penitenciario de EEUU, como si las fallas de otras sociedades justificaran sus propios delitos; cosa muy típica del chavismo que jamás responde “nosotros no lo hacemos” sino “ellos también lo hacen”, un tema que, además, fue resuelto por la humanidad hace 1.650 años cuando San Agustín escribió en sus Confesiones “el pecado de otro no justifica mi pecado”. Apartando el hecho de que carece de sentido y es absolutamente impertinente involucrar los problemas exóticos en los asuntos internos de Venezuela. Disparate pueril, además de imbécil, y por lo tanto, muy propio del guión comunista.


Ante la caricatura del talentoso colombiano Vladdo reacciona con virulencia denunciando una supuesta conspiración internacional en la que intervienen la oligarquía colombiana, el gobierno de Madrid, la CIA, la Casa Blanca y la tan cacareada ultraderecha (sin consciencia de que no existe nada más a la derecha ni más fascista que la cúpula militar y las demás cabezas del régimen castrochavomadurista). Imagino que Lex Luthor también está detrás de la peligrosísima caricatura. Y crea un conflicto internacional con Colombia al exigirle a su gobierno que censure a los medios en cuanto a noticias adversas “a Venezuela” (los chavistas son Venezuela, el resto somos Finlandia).


Cinco estudiantes, José Frías, Julio García, Jhon Barreto, Yasmir Tovar y Arianyi García, fueron encontrados muertos con signos de haber sido ejecutados sumariamente, luego de desaparecer cuando habían sido detenidos en protestas por cuerpos de (in)seguridad del Estado. Se suman a los 43 que hallaron suerte parecida hace un año.

Antonio Ledezma, quien en 1992 enfrentara valientemente las intentonas golpistas como Gobernador de Caracas y su Alcalde Mayor en la actualidad, fue detenido con violencia brutal desproporcionada y sin orden de las autoridades competentes, por haber firmado una propuesta pública de transición política, acusado de “conspiración”. Se trata del primer caso en la historia de la civilización en que una  “conspiración” es pública. Poco importa la contradicción de que no puede existir conspiración si se hace abiertamente a la vista de todo el planeta. Ya no tienen pudor.


También en violación de sus Derechos Humanos, Leopoldo López fue enviado al aislamiento en los sótanos del SEBIN para ser torturado, como castigo por hablar públicamente con CNNE en una entrevista telefónica con Fernando del Rincón, que capturó la atención de todo el país, a pesar de no haber sido transmitida por los medios de comunicación radioeléctricos, sino solamente por Internet. No se preocupan por disimular sus violaciones de delitos contra la humanidad.


Todas las sedes nacionales del partido COPEI fueron invadidas por colectivos armados y contingentes del SEBIN en supuestos procedimientos de allanamiento, a consecuencia de la manifestación de apoyo al Acuerdo Nacional de Transición propuesto por Antonio Ledezma, Leopoldo López y María Corina Machado. Esta es una grave amenaza al pueblo disidente –el 90% del país-, a quien se le advierte que será reprimido por grupos armados delictuales oficialistas en colusión con cuerpos de represión regulares de la dictadura: FANB y policías. A esta democracia –como califica el chavismo a su dictadura- sólo le resta proscribir los partidos políticos para que los sátrapas intenten conciliar el sueño que tanto los evade. Ni con kilos de Valium lo lograrán.



Los desvergonzados cómplices de UNASUR, club de chulos del régimen chavista presidido por el narcopolítico comprobado Ernesto Samper, declararon que la oposición venezolana debía “dialogar” con el gobierno, por ser la vía idónea para “resolver los problemas en democracia”. ¡¿”Problemas”?! ¡¿”Democracia”?! ¡¿Cuáles “problemas”, cuál “democracia”?! ¡Esto es dictadura y nos están matando, señores! Les sugeriría a esos parásitos que preguntaran a los 5 estudiantes desaparecidos y asesinados, a los dirigentes de COPEI, a Ledezma y a Leopoldo cómo les ha ido en las primeras conversaciones de ese diálogo.


No les deseo a los jerarcas del chavismo encontrar el mismo final de Nicolás (mera coincidencia) Ceausescu, Slobodan Milosevic, Saddam Hussein, Moamar Khadafi, Pol Pot y Benito Mussolini; no sería humano. Pero están haciendo todo lo posible para provocar la ira del mismo pueblo que alguna vez votó por ellos. Más que una torpeza, es una insensatez criminal pretender imponerle al 90% de ese pueblo que se le opone, el ruinoso, fracasado, anacrónico y depravado, aunque muy lucrativo (para los gobernantes y sus testaferros) comunismo. Y es insensatez porque la arrechera de ese pueblo que dentro de poco no encontrará comida por causa de la catástrofe económica, no podrá ser contenida con balas, mentiras, cárcel y tortura. Somos demasiados. No podrán ni matarnos ni apresarnos a todos.


La suerte de la dictadura está echada.


Leonardo Silva Beauregard

@LeoSilvaBe


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