martes, 17 de febrero de 2015

Cínica confesión





En una suerte de ataque de amnesia colectiva, la mayoría de los venezolanos, incluyendo a líderes de oposición y, particularmente, los seguidores fanáticos que aún le restan al chavismo, le atribuyen la debacle económica al incompetente y pérfido Nicolás Maduro, el querido paisano de Pastrana; como si durante los trece años anteriores a su ilegítimo gobierno el país hubiera sido modelo de bienestar, pujanza y desarrollo económico. Chávez no tuvo nada que ver con el colapso que hoy vivimos, pues.

Pero lo realmente sorprendente es que la epidemia de amnesia alcanzó nada menos que al gran arquitecto del desastre, al criminal que le dio la hojilla al mono. El hasta hace 8 meses Ministro de Planificación Económica y asesor del gran psicópata destructor, Jorge Giordani, olvidó que fue él quien llevó al ignorante delincuente eterno de la mano para causar el daño más grave al país en toda su historia.


El dominicano se alió con el choro gigante para desatar una venganza contra Venezuela impulsados quién sabe por qué sórdidos traumas y motivos. Diseñó paso a paso el desmantelamiento del aparato económico que iba a la par del desguace de PDVSA conducido por otro colaborador de área económica, Rafael Ramírez. Supervisó la dilapidación de 2,5 billones de dólares, ingresos suficientes para haber hecho de Venezuela uno de los países más prósperos y pujantes del planeta, un Dubai caribeño, pero al que dolosamente arrasaron hasta sus cimientos. De ese formidable, inconcebible monto, Giordani solamente da cuenta de $20.000 millones que según él, fue lo único que se desapareció en CADIVI presa de la corrupción “endógena” revolucionaria. Sobre los $2,48 billones restantes, silencio.


El súbitamente iluminado Giordani, hoy habla del desastre en tercera persona. Resulta que descubrió en los últimos meses que “somos el hazmerreír de Latinoamérica”.  Reconoce el fracaso de “este” gobierno (de “este” gobierno, del cual él no forma parte porque fue expulsado de él hace 8 meses), le atribuye la destrucción de la economía, la ruina del país, la peligrosa crisis y el inminente colapso.  Y ese milagro destructivo lo ha ejecutado Nicolás con la ayuda de Merentes (el cuarto jinete del apocalipsis económico) desde que él salió del gobierno dejando "una tacita de plata", ¡en tan solo 240 días!


El brazo ejecutor del gran destructor galáctico que durante 15 años directa o indirectamente cumplió esa responsabilidad, el autor de la frase "(a los venezolanos) los necesitamos pobres", ahora no recuerda que en yunta indisoluble con Hugo Chávez Frías planificó y ejecutó la destrucción de Venezuela. Hoy dice “¡fueron ellos!” El atrevimiento de declarar tal cosa sólo revela que, o es tan bruto que presume que el resto de la humanidad le va a creer el cuento, lo cual explica su pésimo rendimiento al frente de la economía hasta hace 8 meses; o su cinismo y maldad no tienen límites y lo ciegan de tal manera que cree que los demás somos pendejos, cosa que también sería razón suficiente de su criminal desempeño como planificador económico. Una tercera posibilidad sería que la esclerosis de sus vasos cerebrales le hayan entorpecido el pensamiento, mal que a juzgar por sus desatinos, lo aquejaría desde 1999.


Pero lo importante y muy positivo de las infames declaraciones de Jorge Giordani -junto con Chávez y otros secuaces el gran culpable de las muertes por falta de medicinas e insumos médicos y de las colas por desabastecimiento- es que constituyen la confesión de que el comunismo bolivariano fracasó, de que en muchos aspectos retrocedió al país a la época colonial, cuando vivía de una agricultura que hoy hizo desaparecer. Con una torpeza que solamente es comparable a la demostrada como planificador económico de la destrucción de Venezuela, sin proponérselo, Giordani confesó que la revolución de la cual fue el cerebro económico es la responsable de la quiebra del país y de la miseria que ahora enfrenta el pueblo venezolano.


Gracias, Giordani.


Leonardo Silva Beauregard

@LeoSilvaBe

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