domingo, 11 de enero de 2015

¿Más dictadura?



"La política es la ciencia de lo posible"
Aforismo atribuido a Nicolás Maquiavelo



Alberto Franceschi escribió en su cuenta de Twitter que existía un pacto secreto entre la MUD, Diosdado Cabello y José Vicente Rangel para ir a elecciones presidenciales anticipadas manipuladas por el régimen, que dieran ganador a un candidato vinculado al chavismo que permitiera a los pactantes gobernar a Venezuela en la inminente transición previsible que sería “democrática”. Haciendo a un lado el asunto de la veracidad del aserto y sin pronunciarme sobre este, me propongo analizar la hipótesis de que el mismo sea cierto.


En primer lugar veamos quiénes son los protagonistas de este pacto. Por parte de la MUD, necesariamente han de ser los cogollos (cúpulas podridas, diría el comandante) de los partidos de esa alianza. Por el lado chavista, dos personalidades signadas por el pragmatismo que desprecian cualquier ideología y son movidos solamente por intereses crematísticos y ansias de poder. Dos personalidades que en más de un sentido representan lo peor del chavismo, si medimos por las denuncias de corrupción y otros delitos que hasta el comandante supremo alguna vez profirió. 


Muchos venezolanos deben recordar cuando en su primer periplo a Europa, viaje en el que el muchachote procaz y ordinario de Sabaneta abrazó sin pudor cual oso polar a la sorprendida Reina del Reino Unido, quién trató de zafarse infructuosamente; pronunció un discurso en el que se refirió al inesperado voto de José Vicente Rangel que salvó a Carlos Andrés Pérez de ser enjuiciado por el caso Sierra Nevada, gracias a aquel famoso maletinazo recibido que lubricó el pronunciamiento del corrupto, como congresista opositor por el partido MAS y que sorprendió a toda Venezuela. Esto es, según el cuento de Chávez y la conseja popular diseminada en la época.


De Diosdado Cabello existen rumores soportados por un gran número de denuncias interpuestas en la Fiscalía General, reforzadas por sus signos exteriores de riqueza, de que es uno de los más corruptos personajes del chavismo. Sea esto cierto o no, lo que sí sabe el país entero es que en muchas sesiones de la Asamblea Nacional ha emitido amenazas en lenguaje que sugiere que se refieren a la integridad física, contra diputados opositores a quienes les ha impedido el derecho de palabra en violación flagrante de la Constitución y las leyes. Por si esto fuera poco, Venezuela entera lo ha visto en cadena de TV propiciando  y aun arengando golpizas por parte de gente del oficialismo contra parlamentarios de la oposición. Estos hechos plasman inequívocamente el talante dictatorial, totalitarista y fascista del Presidente de la Asamblea Nacional.


Después del fiasco cuando el fraude electoral que llevó a la Presidencia a Nicolás Maduro, en el cual la MUD incumplió la promesa hecha al pueblo de que mostraría el 100% de las Actas de Certificación Ciudadana que probarían la transparencia del proceso de elecciones, y cuando en un suceso inexplicable, luego de declarar ganador a las 6:30 p.m. a su candidato Henrique Capriles con rostros eufóricos, dos horas después, otros representantes de la alianza opositora aparecieron con caras lúgubres anunciando el triunfo del candidato del oficialismo. Tanto antes como luego de estos hechos, la MUD ha dado signos que, cuando menos, deben interpretarse como debilidad ante la dictadura, si no, algo peor.


Este comportamiento de los miembros de la MUD, le hizo perder la confianza a la gran mayoría del pueblo opositor, cosa que puede ser constatada en los comentarios callejeros y en las redes sociales. Muy pocos venezolanos se sienten representados por la MUD. Esta es una alianza cuyo liderazgo carece de seguidores, debido a que la percepción general es que ya no representa al pueblo, sino los intereses personalísimos de las dirigencias de los partidos que la componen.


De manera que si la denuncia del doctor Franceschi es cierta, el pacto secreto de marras tiene lugar entre personeros del oficialismo en cual el pueblo chavista no cree, o peor aún, por quienes siente rechazo; con líderes de una MUD también sin apoyo popular de base. Así que los actores de este contrato carecen absolutamente de representatividad y, en consecuencia, de legitimidad.


La justificación legítima de una aventura como la descrita por Franceschi sería evitar a toda costa una explosión social cuya probabilidad es sumamente alta, como resultado de la cual la proporción de destrucción y muerte sería trágica; al igual que impedir un golpe militar de otros actores que podrían proceder bajo el liderazgo del general Baduel, como se rumora. Esa explosión, a la vista de la situación económica catastrófica que padece el país que con toda seguridad empeorará, es difícilmente evitable.


La justificación ilegítima sería que las cúpulas partidistas de oposición intentan salvar sus mínimas pero lucrativas parcelitas de poder, acordando con estos dos representantes del chavismo sin popularidad pero con ascendiente sobre el estamento militar, que la “derecha endógena” del PSUV permanezca en el poder durante la transición y después de esta.


Si las partes que se repartirían el poder carecen absolutamente de base popular, necesariamente un gobierno de ellas en coalición también carecería de representatividad y de legitimidad. Esto no significa que este gobierno hipotético no llegara a verificarse, sino que de hacerlo en esas condiciones, obligatoriamente tendría que ser antidemocrático, o sea, dictatorial, posiblemente de extrema derecha, debido a la cualidad fascista del ala militarista liderada por Diosdado Cabello.


De esta forma, es conclusión inescapable que una “solución” como la planteada en la hipótesis significaría la continuación del chavismo totalitarista dictatorial en el poder, pero en vez de camisas pardas o negras, vestiría camisas rojas y azules con exactamente el mismo perturbador resultado: la destrucción de lo que resta de país, el caos social, el colapso del Estado, el descontento popular, y más represión para contenerlo.


El producto final sería que, aunque retrasada por la maniobra  denunciada, la explosión social  tendría lugar de todas maneras, pues el malestar popular por el desastre económico persistirá contra un Estado incapaz de alimentar a su población.


El gobierno dictatorial que muy probablemente nacería del pacto en cuestión, incumpliría en su supuesto objetivo de conducir la transición hacia la democracia, y por el contrario, se vería obligado a profundizar su poder dictatorial, posiblemente fascista de derecha (no es redundancia, vivimos el fascismo de izquierda) pues tendría que gobernar a un pueblo totalmente opuesto a su conducción.


No es descartable que este pacto tenga relación con las negociaciones de Cuba con los países capitalistas dirigidas a que la isla hasta ahora comunista, sea aceptada como democracia capitalista en el concierto internacional. Bajo este supuesto, Venezuela sería usada por los cubanos como pieza de negociación ofrecida a las potencias capitalistas como terreno para la explotación de sus recursos, para la inversión y como mercado para sus productos. En este caso, sería necesario un gobierno dócil que se reparta los beneficios obtenidos con las potencias que intervengan.


Otro factor a tomar en cuenta que abona la hipótesis de que el pacto tuvo lugar, es el último golpe de estado cometido por el régimen, en el que se observa la elección de opositores en la composición de los poderes, nombrados en violación de la Constitución. 


La maniobra analizada sería un fraude más en contra del depauperado pueblo que ha servido de pretexto para el enriquecimiento y empoderamiento de tantos que se esconden detrás del poder. El pueblo mantenido en la pobreza durante la democracia y llevado a la miseria en la dictadura chavista con el único objeto de usarlo como semillero de votos tan necesarios para que las élites de cualquier color llenen sus arcas con el producto del expolio del país.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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