lunes, 19 de enero de 2015

“Estamos jugando”




El teniente Diosdado Cabello, destacado empresario de la Administración Pública y –si es cierto lo que aseguran algunos que citan el sinnúmero de denuncias por corrupción en su contra que reposan en el olvido en la Oficina adjunta a la Presidencia para Persecución de Opositores, mejor conocida como Fiscalía General de la República- excelente administrador de sus finanzas personales; habilidad que se demuestra con su estilo de vida y signos exteriores de riqueza que logra financiar con su modesto sueldo de servidor público; en otra de sus diarias amenazas profirió “No estamos jugando carritos ni muñecas, estamos jugando a hacer una revolución, hacer una patria y fortalecerla".


Más claro imposible. Todo el trauma, muertes, tragedias, colapso social y económico, ruina, cisma político, en fin, todo lo que ha significado la “revolución bolivairana”, no ha sido más que un juego: “estamos jugando a hacer una revolución…” Fue un juego intentar “hacer patria”. Fue sólo un intento fallido pues esta debacle, la entrega del Esequibo, la destrucción de la infraestructura, el arrase de la industria petrolera, el vaciado doloso del Tesoro Público, la desaparición también dolosa de las Reservas Internacionales (incluyendo el oro), los 250.000 muertos por inseguridad, las colas por escasez, la entrega de soberanía a los chinos y los rusos, la asunción de deuda externa descomunal que excede la capacidad de pago del país, etc.; está muy lejos de ser la patria que conocimos, por lo menos, desde mediados del siglo XX. Fue un juego el intento de “fortalecerla”. Nada más que un intento, o más bien un crimen, ya que la famosa “independencia alimentaria” ha sido incrementar las importaciones de alimentos a casi 90%, generar escasez al punto de que no se consigue leche, harina para arepas y pan, café, carne, pollo, azúcar, aceite, y pare usted de contar. Solamente un intento lastimoso muy delictual, porque la "independencia energética" ha sido destruir el sistema eléctrico con fraude, corrupción negligencia e impericia; y lo mismo el desguace de una de las más importantes y eficientes industrias de hidrocarburos del orbe, convertida en una montaña de chatarra que hoy produce ¡un millón de barriles menos que cuando el chavismo llegó al poder hace 16 años! ¡Esto clama a los ojos de Dios! ¡La otrora gran potencia petrolera hoy tiene que importar petróleo y gasolina! (¡¿No es para arrecharse y llorar amigo lector?!).


Sea la frase de Cabello un rendimiento fallido digno de Psicopatología de la Vida Cotidiana, una confesión de su inconsciente, o un acto volitivo malintencionado, lo indiscutible es que el Presidente de la AN -la que maneja cuarteleramente, aun ordenando infligir castigos corporales a diputados opositores- sin equívoco alguno le ha testimoniado al país que todo el sufrimiento vivido y que vivirá en proporción aún mayor el noble pueblo venezolano, no es más que “un juego” trágico.


Leonardo Silva Beauregard

@LeoSilvaBe

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