martes, 6 de enero de 2015

Economía Revolucionaria



Ya estamos acostumbrados a los aciertos de los expertos en Economía que manejan tan eficazmente las finanzas públicas en esta revolución pacífica y bonita (pero armada). Ha sido sin duda, un equipo que  no solamente trazando las estrategias y políticas a corto y largo plazo, sino cumpliendo con la doctrina impartida por nuestro Comandante Eterno –Dios lo tenga en su Gloria-, ha podido lograr que el país produzca los recursos necesarios para la ejecución de los formidables planes y obras que este programó para la patria, como la independencia económica, energética y alimentaria; la salvación de la especie humana; el ascenso de Venezuela como potencia mundial; el desarrollo de la infraestructura nacional, incluyendo la eléctrica; y la entrada del país en la conquista del espacio.


¿Quién se atreve a disputar la precisión con que Nelson Merentes predijo el descenso de la inflación a finales de 2013 anunciando que para 2014 estaría por debajo de 20% y en 2015 alcanzaría niveles de un solo dígito? Aunque el profesor Merentes es matemático y no economista y jamás tuvo experiencia como tal, acertó con inusitada precisión. Hoy sabemos que el nivel de inflación acumulada para ese año que acaba de terminar apenas pasó de 64% (de acuerdo a cifras oficiales que son absolutamente confiables) a pesar de la inmisericorde guerra económica librada por el Imperio, la derecha fascista, la oligarquía, la burguesía, los judíos y demás enemigos malucos de nuestro pueblo, que han causado escasez y presiones inflacionarias.


Han sido un atropello los ataques desconsiderados de críticos tendenciosos de la oposición lacaya fiel al Imperio contra el profesor Jorge Giordani, un verdadero patriota nacido en República Dominicana. El Billo Frómeta de las finanzas públicas (aunque hay que reconocer que el maestro Frómeta sí tenía formación profesional en su área de la Música, y era muy expresivo manifestando con su obra musical su sincero amor por la patria que lo adoptó como hijo). Es patente que fue más bien sencillo para el profesor Giordani, hombre de reconocida austeridad en su vida personal cónsona con sus convicciones comunistas y autor de la frase "debemos mantener al pueblo en la pobreza porque la revolución lo necesita pobre", que con su formación profesional como ingeniero electricista tenía las credenciales idóneas para conducir el tránsito de Venezuela por los escabrosos y procelosos caminos del desarrollo económico acelerado que se logró con la revolución bolivariana. Hay que reconocerle el mérito de haber propulsado la industria nacional que hoy se muestra boyante. También el buen criterio que le permitió al país suficientes ahorros de los excedentes petroleros que permitirán capear el temporal de la caída de los precios del petróleo, que ya están en 46% del nivel que tenían hace 3 meses. Ya lo dijo nuestro querido presidente Nicolás Maduro, “ni que el petróleo caiga a 0 se verá afectada la economía”, gracias a la previsión de los capaces y previsivos especialistas que la han manejado estos últimos 16 años. Y no se queda en su sinigual competencia para el tema económico, no; demostrando vertical honestidad esperó a ser sacado de la Administración Pública por motivos de salud, para denunciar el vergonzoso y criminal saqueo en el que desaparecieron $25.000 millones a manos de infiltrados de la oposición que fingían ser leales a la revolución, sin duda, agentes de la CIA y el MOSSAD.


Uno de los más grandes logros ha sido la conducción del sistema cambiario. Gracias a los lineamientos indicados por nuestro Comandante Eterno –Dios lo tenga en su Gloria-, comenzando por la reconversión monetaria que por fin nos dio un Bolívar auténticamente fuerte. La creación de CADIVI probó ser de vital importancia para la provisión de insumos para el desarrollo de la actividad económica que ha permitido proyectar a Venezuela como uno de los líderes de la región y el mundo. Luego idearon el sistema del SICAD I y más tarde el SICAD II, cruciales para contener la devaluación del Bolívar Fuerte inducida por la conspiración internacional en contra de la patria, y la corrupción fomentada por la oposición. Es cierto que buena parte de las divisas que han pasado por estos mecanismos han ido a parar a los bolsillos de opositores lacayos del Imperio encubiertos como revolucionarios (por lo que era presumible su honestidad), pero es despreciable el daño sufrido por la patria en comparación con los inmensos beneficios aportados. Y si algo ha quedado demostrado es la honesta e inmaculada gestión de los hombres nuevos seleccionados a cargo de estos sistemas.


Lamentablemente nuestro Comandante Eterno –Dios lo tenga en su Gloria- falleció antes de que su magna obra se viera concluida. Así que no pudo ver el canal que planificó entre el río Orinoco y el Mar Caribe. Tampoco tuvo la oportunidad de conocer el impresionante ferrocarril Caracas-Buenos Aires. La base espacial que programó en los Llanos Occidentales y que sin duda lo llenaría de orgullo pues coloca a Venezuela en la era espacial, no la pudo gozar debido a su prematura muerte. Pero nos legó lo más importante: independencia económica, alimentaria y energética (aunque los malditos escuálidos malintencionadamente pretendan hacer creer al pueblo que las importaciones de petróleo y gasolina desde Libia se deben al colapso de PDVSA); una infraestructura que coloca a nuestro país en la vanguardia de las naciones americanas; un sistema eléctrico que es la envidia del mundo desarrollado; y sobre todo, nos legó patria, mucha patria.


Es innegable que ha habido algunas fallas, pero estas se han debido a la depravada guerra económica que los enemigos de los pueblos del mundo han desatado contra la patria de Bolívar. Por ejemplo, PDVSA, gracias al sabotaje y a pesar de la competente dirección de Rafael Ramírez, hombre probo y honesto a carta cabal, ha reducido su producción a 2,3 millones de barriles diarios de petróleo, cuando producía 3,4 millones en 2001 y debería estar produciendo más de 6 millones; y de ser la quinta compañía en el ranking mundial ahora es la decimotercera . Aunque los lacayos del Imperio y la ultraderecha fascista denuncian que la empresa petrolera del Estado ha contraído una deuda total de unos $80.000 millones; deuda que cuando nuestro amado Comandante Eterno –Dios lo tenga en su Gloria- asumió el poder estaba en $3.500 millones –suma escandalosa que con toda razón nuestro Líder Galáctico denunciaba como criminal para la nación e impagable-; lo cierto es que ha sido un precio muy bajo a pagar por una Nueva PDVSA que hoy emplea 120.000 trabajadores socialistas en vez de la élite de 30.000 empleados burgueses que encontró la revolución como irresponsable herencia de gobiernos anteriores.


Tema que merece especial atención es el de la deuda externa total de Venezuela que se estima asciende a unos $350.000 millones. Y digo “se estima” porque muy prudentemente la revolución ha mantenido en secreto las cuentas reales de las finanzas del Estado, especialmente de FONDEN, para no preocupar al pueblo con nimiedades que en realidad solamente les conciernen a los sabios técnicos encargados de la economía nacional y a nuestros líderes. Por lo demás, esta deuda se ha asumido a cambio de la importante colaboración de los hermanos de China y Rusia. Los primeros han sido determinantes en el desarrollo de nuestra agricultura, industria, tecnología y de la Faja Hugo Chávez (anteriormente conocida como Faja Petrolífera del Orinoco). Hay que destacar que para el pago de esta deuda, fue creado el llamado Fondo Chino, un contrato asumido en condiciones ventajosísimas para nuestra patria, ya que permite pagarla a futuro con envíos de petróleo que nuestros queridos hermanos asiáticos han aceptado que abonenos por amortización e intereses, asignándole a cada barril el 50% de su valor de mercado. Con los hermanos de Rusia, país modelo de ética y prácticas democráticas intachables, la deuda causada por la compra del necesarísimo armamento que asegura la defensa de nuestra soberanía de la amenaza de los malditos imperialistas del Norte, apenas monta a unos $30.000 millones. A claras luces la asunción de estos compromisos con nuestros fraternos socios es un precio mínimo a pagar por los grandes beneficios obtenidos y además, tienen la ventaja de que están garantizados con activos de la nación.


Mucho se han criticado las contrataciones con la querida isla de Cuba, modelo de nuestra revolución. Pero la realidad es que a cambio de tan solo 100.000 barriles diarios de petróleo nos ha proporcionado asistencia experta en áreas que van desde la salud pública hasta la militar, pasando por la aduanal, policial y la relativa a la Administración Pública; este apoyo ha hecho posible la alta eficiencia en los sectores mencionados.


Hoy el camarada Nicolás Maduro Moros, Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, ha tomado la decisión de asumir personalmente la conducción de la economía del país. Esto ha traído tranquilidad al pueblo que desea evitar el deterioro del alto nivel de bienestar alcanzado gracias a la revolución bolivariana. Para no distraer los recursos que mantiene el país en importantes inversiones, ha solicitado un préstamo a China que seguramente será otorgado en condiciones bondadosas para Venezuela, como ya lo fue el último obtenido por $5.000 millones, que si bien es cierto no fue recibido en dinero propiamente sino en aparatos de aire acondicionado que tan necesarios son en esta latitud tropical, representaron un gran impulso para la economía. Estamos seguros de que en este viaje nuestro presidente no vendrá con las manos vacías y por lo menos un cargamento de lumpias traerá para el sistema de mercados del Estado.


Por último no podemos soslayar el artero y continuo ataque de la ultraderecha fascista y la burguesía que con las peores intenciones acusan a nuestro amado Comandante Eterno –Dios lo tenga en su Gloria- del supuesto despilfarro de $2,5 billones de dólares, que en realidad se invirtieron en el rescate de la nación sumida en la ruina y el caos luego de los 40 años de la Cuarta República, que padecía bajo el control del bipartidismo corrupto puntofijista manejado por la burguesía que tanto daño le causó a la patria.


Con este somero y breve análisis de la gestión económica del gobierno revolucionario no se pretende justificar los poquísimos e insignificantes errores cometidos en el ejercicio de la magnífica empresa de sacar del subdesarrollo –como en efecto se hizo- a nuestra amada patria fundada por los libertadores y rescatada por nuestro Comandante Eterno –Dios lo tenga en su Gloria-, sino desenmascarar las desviadas y falaces imputaciones de los enemigos del pueblo y la democracia que desacreditan a la revolución socialista bolivariana ante la ciudadanía y el orbe.


¡Chávez vive, la lucha sigue! ¡Viviremos y venceremos!


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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