sábado, 17 de enero de 2015

Crónica de un fracaso anunciado





No fue difícil predecir el fracaso de la gira mendicante del incompetente Nicolás Maduro alrededor del mundo. Había razones técnico-financieras cuya evaluación permitía de forma más bien sencilla llegar a esa conclusión. Es alarmante que los asesores del “Presidente Constitucional” que hoy goza de un rechazo cercano al 90%, no le advirtieran que el viaje que costó más de $2 millones a los depauperados venezolanos sería totalmente infructuoso, además de bochornoso.


El Imperio Chino, colonizador económico de Venezuela que hoy es prácticamente el dueño de la Faja Petrolífera del Orinoco entre otros activos de la nación, ya tiene una alta exposición en riesgo crediticio con las acreencias por deuda venezolana. Solamente con sacrifico formidable de la soberanía nacional en garantías lesivas para el país (los “patriotas bolivarianos” ya han violado la Constitución y las leyes en el Fondo Chino, por ejemplo), China arriesgaría más capital. El anterior “préstamo” de $5.000 millones había sido otorgado con mercancía que generaría una deuda con china, es decir, una venta con financiamiento del pago con petróleo, seguramente a mitad del precio de mercado. Así que no fue sorpresa el anuncio infeliz del “Presidente” agente del G2 y mayordomo de los Castro, de que había logrado un “convenio muy positivo” con la potencia asiática; que resultó ser otra venta de productos chinos, vale decir chatarra, con financiamiento oneroso para nuestro país. Por lo tanto la respuesta negativa a la solicitud del arrastrado Maduro debía ser esperada.


Rusia, por su parte, está atravesando una severa crisis que incluso amenaza al gobierno, a causa de la caída de los precios del petróleo, en una economía que se hizo más dependiente de las exportaciones petroleras durante el ejercicio de Vladimir Putin. Este país exporta más de 10 millones de barriles diarios, principalmente en gas licuado, a la Comunidad Europea. Hasta el presente, los “préstamos” de esta nación cuya economía está lejos de entrar entre las primeras 10 del planeta, realmente han sido financiamiento de ventas de armamento inservible a la manera de China. Y ese fue el ofrecimiento de Putin al desesperado y lastimoso mendigo Maduro. En consecuencia, el rechazo de Rusia al pedido de “nuestro legítimo Presidente” podía anticiparse.


El patético espectáculo con los países árabes de la OPEP también era previsible y denota una supina ignorancia del tema petrolero por parte de los revolucionarios, además de que expone de manera patente su irresponsabilidad. La pretensión infundada de Maduro era convencer a los socios del Golfo Pérsico de reducir la producción de petróleo para elevar los precios. En primer lugar, la influencia de toda la OPEP sobre el nivel de precios es de poca magnitud desde que comenzó la explotación del petróleo Brent del Mar del Norte. La cuota del cártel se redujo aún más con la entrada de nuevos exportadores en el negocio petrolero, como Canadá y Colombia, y con la explotación mediante la técnica de Fraking en los EEUU. En segundo lugar, los estrategas árabes, que sí son calificados, consideraron que cualquier reducción en producción sería cubierta por los nuevos productores de la competencia, algo muy perjudicial en el largo plazo pues la recuperación de la cuota de mercado perdida sería casi imposible. Una tercera razón de menor peso es que los países del Golfo –al contrario de los criminales comunistas criollos que no solamente no guardaron sino que endeudaron e hipotecaron a nuestro expoliado país- ahorraron ingentes cantidades de dinero en efectivo e inversiones a lo largo y ancho del mundo capitalista (Arabia Saudita y Dubai, nada más, $750.000 millones y $300.000 millones respectivamente), además de haber invertido en infraestructura e industrias que fortalecieron sus economías. Esta previsión les permitirá a los socios árabes afrontar la baja del petróleo sin mayores traumas para la economía. Al emerger de esta nueva derrota, con lo que sólo se puede interpretar como una mezcla de cinismo con imbecilidad y locura, el lunático Maduro asumió crédito por haber obtenido el ofrecimiento de “importantes convenios muy positivos” a la vanguardia de los cuales estará ¡la exportación de alimentos a Qatar! ¡Dios! ¡Un país que ya no produce ni el café que fue su sustento desde la Colonia! ¡Cuyos habitantes están obligados a hacer colas infamantes para comprar los alimentos cada vez más escasos y están amenazados por una posible hambruna! ¡Donde no se encuentra ni siquiera azúcar, harina para arepas, arroz, leche, carne ni pollo, va a exportar comida!


En los casos de Irán y Argelia basta decir que, además de estar sufriendo la misma crisis que el resto de los países exportadores, sus niveles de producción son ínfimos en comparación con el resto de los miembros del cártel. Reduciendo producción en unión con Venezuela, tendrían un efecto igual a 0 sobre los precios del crudo.


A pesar de la propaganda del régimen que aclama como exitoso el vergonzante y plañidero periplo de Maduro; periplo que inequívocamente pone de manifiesto ante el mundo y el pueblo el fracaso, la irresponsabilidad, la prodigalidad y la corrupción de la revolución chavista, el enorme fraude que fue el socialismo de siglo XXI; la triste realidad es que resultó en un fracaso total.


De haber obtenido los $25.000 millones que Maduro mendigaba, el efecto sobre el drama económico que aqueja al país hubiera sido el de tan solo correr la arruga, ya que la crisis no se resolverá solamente con la inyección de recursos, sino con un viraje de 180° que signifique una vuelta al capitalismo (del modo en que lo hicieron China y Rusia y está haciendo ahora Cuba), con un plan de rescate que goce del apoyo de organismos internacionales; pero sobre todo, con el desarrollo del capital humano, y creatividad, producción, honestidad, tecnificación y libertad.


En resumen, con su oneroso viaje, Nicolás Maduro fue en emergencia a buscar dólares en el cortísimo plazo, pero regresó con promesas de inversiones, es decir, con promesas de que los eventuales inversionistas pondrían su dinero para proyectos cuya exacta naturaleza no se conoce; dinero que seguiría siendo de esos inversionistas y que, en todo caso y de efectivamente verificarse, representarían ingresos a muy largo plazo.


Lamentablemente, los comunistas del paleolítico que hoy pretenden implantar su sistema fracasado y obsoleto del cual sus pioneros escaparon, no tienen la menor intención de abandonar este camino producto de las profecías fallidas de Karl Marx, que solamente conduce a la miseria, muerte y destrucción. 


Leonardo Silva Beauregard

@LeoSilvaBe


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