miércoles, 3 de diciembre de 2014

Mujer







                                                     “Quantus tremor est futurus
quando Iudex est venturus

cuncta stricte discussurus.

Confutatis maledictis

flammis acribus addictis”

 Misa de Réquiem, Dies Irae-Confutatis






Una conducta muy inquietante de la llamada revolución bolivariana (que ni es revolución ni mucho menos bolivariana ya que entre otras muchas diferencias, Bolívar amaba a la mujer) es la misoginia de sus revolucionarios. Es inocultable la actitud atroz de sus líderes y seguidores hacia las mujeres. Desde el comandante eterno amoroso, cuyas agresiones públicas a damas están ampliamente documentadas en video (y pueden ser comparadas con sus elogios desmedidos a la masculinidad de Fidel Castro) hasta sus herederos y seguidores.




Todos los venezolanos conscientes fueron impactados por aquel irrespetuoso degradante “¡Marisabel, esta noche te doy lo tuyo!” en cadena nacional. También vimos al héroe de 4F cuando insultaba procaz y sexualmente a Condoleezza Rice. Lo vimos cuando insultó a Andreína Flores en la oportunidad en que esta periodista le preguntara en rueda de prensa acerca de temas que él no estaba en capacidad intelectual de responder (y que, por cierto, nadie podría responder ya que se trataba de la explicación de porqué si la oposición había obtenido el 52% de la votación -según el corrupto CNE-, sólo había ganado el 40% de los escaños de la AN). Cuando la tragedia de Amuay fuimos testigos, también a través de cadena nacional, de los insultos del galáctico a una periodista de RCN24 que insistía en preguntarle acerca de la fuga de gas que toda la población de la localidad percibió desde antes de la explosión pero él negaba tuvo lugar. ¡Y sus ofensas casi diarias a María Corina Machado!, no es necesario comentarlas. Así, son innumerables los ejemplos del desprecio del gigante de Sabaneta en contra del sexo femenino.





Y no se restringe al amo supremo de la revolución esta conducta deleznable. Sus acólitos, con expresiones de distinto signo pero de un solo e inequívoco significado, han dado sobradas demostraciones de su odio hacia el sexo femenino. Basta recordar palabras de “hombres” como Diosdado Cabello y Pedro Carreño en el recinto de la Asamblea Nacional contra María Corina Machado, que hasta golpeada salvajemente por chavistas ha sido. La verdad es que esta heroína de la causa libertaria ha sido agredida, prácticamente, por toda la militancia del oficialismo. Es pertinente recordar aquella brillante y sublime intervención de Carreño en el Parlamento en la que se refería al “mariconsón” de Capriles “enchufado en el asiento trasero de un BMW” y al “requisito de carecer de bolas” para entrar en su partido político, sugiriendo que la ausencia de testículos (como es el caso de las mujeres) es un impedimento absoluto para ejercer la política, es decir, esta es solamente para machos, que son superiores a las hembras. 1


Quizás la más angustiante manifestación de misoginia que sorprendió y ultrajó al país entero, fue protagonizada por simpatizantes del chavismo en la Plaza Francia de Altamira y repetida en distintas localidades del interior del país. Cuando una marcha oficialista pasaba por esa plaza, un grupo de bárbaros manifestantes se dirigieron hacia una imagen de la Virgen María que damas de la oposición tenían exhibida para ofrendas, adyacente al obelisco. Estos depravados tomaron la estatuilla, procedieron a masturbarse colectivamente y a eyacular sobre la representación de la Madre de Jesús, para luego desmembrarla grotescamente; todos en un acto de violación y asesinato simbólico de un arquetipo maternal.


Y es que la Virgen, culturalmente, es un arquetipo que representa a La Madre, a La Madre Tierra, a la fertilidad y a todo lo relacionado con lo maternal; es un símbolo de La Madre yacente en el Inconsciente Colectivo, de manera que todos lo conocemos, sabemos qué representa, aunque no estemos conscientes de él; como lo son otras imágenes arquetípicas como las venus paleolíticas y neolíticas, la diosa griega Deméter, la romana Ceres, así como otras deidades como Gea y Cibeles. Todas, símbolos de La Mujer, puesto que toda mujer es Madre. 2


De manera que, cuando esos chavistas profanaron sexualmente y mataron a la Virgen, mataron a su propia madre y a todas las mujeres del planeta, en especial, a las venezolanas. No cabe otra explicación. Un hecho en extremo grave, pues revela un resquebrajamiento que no se circunscribe a lo psicológico sino que trasciende a lo social. Un hecho que revela el profundo trastorno mental colectivo sufrido por la secta chavista y contagiado al resto de la sociedad, o, por lo menos, que exacerbó morbos ya existentes de forma latente en la misma. Un hecho que se refleja en la salud de la familia venezolana como institución.


Vemos con angustia que un número importante de mujeres de oposición –apartando a las que han sido asesinadas, secuestradas y ultrajadas- están sufriendo cárcel y tortura por motivos políticos sin haber cometido delito, e incluso, sin haber sido imputadas.




Inés González, científica formada en el IVIC, fue detenida hace más de un mes solamente por escribir en la red social Twitter mensajes que el régimen interpretó a su capricho como delito. La señora María Elena Uzcátegui está confinada en la terrible cárcel de Uribana desde hace 8 meses, tras haber sido detenida en su apartamento luego de que ayudara a estudiantes. Hoy está tan deteriorada que pesa solamente 38 kilogramos. Como todas las demás, estas damas están detenidas en condiciones degradantes, infamantes y violatorias de Derechos Humanos.


No es necesario abundar mucho acerca de la conducta de los efectivos de la “gloriosa” Guardia Nacional Bolivariana –“el honor es su divisa”- y grupos armados del chavismo contra mujeres manifestantes en protestas públicas. La imágenes de damas siendo golpeadas, batidas contra el piso, masacradas con perdigones, molidas a plan de machete, y hasta jamaqueadas por generales de tan valiente fuerza armada que sólo debería limitarse a sus labores de contrabando, narcotráfico, martillo y cobro de peaje en alcabalas; sobran.


Hoy miércoles 3 de diciembre María Corina Machado acudirá a la Fiscalía General de la Republica (un despacho esbirro de Miraflores) para ser imputada por el delito de conspiración para cometer magnicidio (uno de los cientos denunciados pero jamás probados por los dos inquilinos de Miraflores durante la dictadura); acusación para la que el régimen se basa en unos correos electrónicos que ya la compañía Google ha declarado falsos. Si María Corina no desaparece en la clandestinidad, con toda seguridad irá a parar a las mazmorras comunistas, pues el paso por la fiscalía no es sino un trámite formulario absolutamente histriónico para simular un inexistente debido proceso, por el que transita el opositor a quien la dictadura ha decidido aniquilar.


Así, como hombre me siento ultrajado en lo más íntimo por los ataques y el sufrimiento de nuestras mujeres, con el cual me solidarizo desde la impotencia de no poder aliviarlo, en particular el de las prisioneras del régimen y de las madres de los asesinados, y hago votos para que cese su martirio. Al tiempo que condeno enérgicamente la asquerosa y emética cobardía de los no-hombres, los machistas militaristas, o sea, de esos adoradores de lo masculino y que por tanto odian lo femenino, que hoy detentan el poder en nuestra maltratada y expoliada Venezuela, también mujer y madre.


Pero la justicia de Él, cuya Madre fue violada, llegará a ellos y econtrarán su Supremo castigo, tanto ante los jueces de La Tierra, que también es mujer y madre, como ante Juicio en el cual serán rechazados para arder en la llama eterna.




“Cuánto temor en el futuro

cuando venga el Juez Supremo

a juzgar estrictamente.

Rechazados los malditos

Arderán en las feroces llamas”

Misa de Réquiem, Dies Irae-Confutatis





Leonardo Silva Beauregard

@LeoSilvaBe

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