jueves, 11 de diciembre de 2014

Gringos malucos





Francamente estoy muy preocupado y debo manifestar mi solidaridad a todos aquellos revolucionarios violadores de Derechos Humanos susceptibles de ser sancionados de acuerdo a la ley aprobada por el Senado maluco de EEUU, que pasará a la firma del Presidente Barack Obama. La medida es, sencillamente, un atropello.


Razón tenía el visionario y amoroso comandante eterno cuando ordenó la salida de Venezuela de la CIDH, previendo el ensañamiento de organismos internacionales controlados por el Imperio, que urdirían infundios en contra de su impecablemente respetuosa de la integridad humana revolución bonita y pacífica (pero armada). Se preparaba una enorme conspiración contra los inmaculados funcionarios socialistas y la revolución bolivariana, que serían acusados falazmente de delitos contra la humanidad. Hoy se pone en evidencia el plan.


Claramente lo dijo el viceministro José Vicente Rangel junior, mejor conocido como Papi Papi, quien en una brillante defensa del gobierno bolivariano ante el Comité contra la Tortura de la ONU (otro verdugo opresor de los pueblos al servicio del Imperio) argumentó que las fuerzas de seguridad tan solo habían usado “medios legales” para reprimir a los estudiantes, mujeres, hombres y ancianos que protestaban vilmente contra la madre revolución. Y remató con un inteligente, incontestable y lapidario (para él mismo) “¡¿Y QUÉ QUIEREN USTEDES?! Sin duda muestra de su extraordinario intelecto, talento y conocimiento del Derecho Internacional Público y la diplomacia. Por cierto que recibió el valiosísimo y docto apoyo de la representante de la Fiscalía, experta muy sensible en materia de Derechos Humanos, quien argumentó ante el Comité que “ni se preocuparan” por el caso de la doctora Afiuni, violada sexualmente por sus carceleros, hombres nuevos, como castigo a su indisciplina e inclinaciones contrarrevolucionarias, ya que ella no había denunciado (¡"Denunciado"! Ni que fuera tonta para que la encierren otra vez).


Nunca lograré expresar con suficiente contundencia mi rechazo a la infamante medida. Realmente me siento desconsolado de pensar que los revolucionarios, que con tanto esfuerzo han podido depositar unos pocos ahorros de la platica que han cobrado con sus mordiscos en la Administración Pública y que apresuradamente convierten de Bolívares Fuertes a Dólares y Euros, ahora no podrán movilizar sus cuentas bancarias ya que la ley aprobada contempla el congelamiento de las mismas. Es realmente desolador saber que familias enteras, en especial de devotos ministros, generales, coroneles y sargentos revolucionarios, enfrentan un futuro incierto cuando el producto del esfuerzo de años de trabajo y sacrificio por el bien del pueblo, desaparece con un solo plumazo de esos delincuentes imperialistas que dominan el mundo. ¡¿Y solamente como inmerecido castigo por unos planazos, unos perdigonazos, una que otra quemada de genitales, unos cuántos rostros desfigurados, algunos huesos de ancianos fracturados, apenas unas decenas de muertos, unos benignos electrodos aplicados en testículos y vulvas, y unos muy necesitados baños de gasolina?! ¡¿Quién puede condenar que casi 2.000 jóvenes se encuentren prisioneros del Estado sin debido proceso?! ¡¿Es que se puede permitir que traidores como Leopoldo López, los Baduel, Scaranno, Ceballos, Afiuni, Simonovis y otros, contra quienes no hay pruebas o han sido acusados con pruebas forjadas, salgan a la calle a desestabilizar a un gobierno que nos ha dado patria?!  ¡¿Acaso no está primero el interés de salvar esta hermosa y humanista revolución?! 


Es indignante el egoísmo de los imperialistas y los fascistas lacayos del Imperio ante el dolor ajeno; dolor de padres que solo actuaron con prudencia al guardar su justa compensación por defender esta gran obra del galáctico que ha heredado el legitimísimo, competentísimo, inteligentísimo y venezolanísimo Nicolás Maduro.


No obstante, esa medida contra las finanzas personales de los sacrificados revolucionarios dista remotamente de ser el peor castigo para quienes tan solo expusieron sus vidas apaleando, torturando y matando a muchachos, mujeres y viejos que osaban denunciar supuestos excesos de esta revolución tan plena de amor como lo fue el comandante. Lo verdaderamente grave es que ni los acusados ni sus familias podrán entrar nuevamente a territorio de EEUU. Esto tiene consecuencias muy serias. Por una parte cabe preguntarse qué sucederá con sus otros bienes como mansiones, apartamentos, yates y fincas para la cría de caballos de raza propiedad de las víctimas de esa oprobiosa ley. Lo más probable es que tengan que venderlos si no son confiscados, lo cual, además de injusto con estos luchadores antiimperialistas, significa que no podrán viajar los fines de semana a disfrutar sus posesiones en el odiado Imperio. Y mucho menos podrán pensar en refugiarse allá cuando se vean obligados a huir luego de caer en desgracia con sus pares del partido, lo que es una ocurrencia muy común para traidores como Aponte Aponte o Isea; por supuesto, si es que no pactan con la DEA o el Departamento de Estado a cambio de sapear, delatar y confesar. Y tampoco es de desdeñar la posibilidad de que la irresponsable medida contribuya a empeorar la crisis inmobiliaria en el Imperio, convirtiéndose así en un boomerang contra sus propios intereses.


Pero, por mucho, lo más traumatizante y abusivo para la integridad emocional de nuestros amados revolucionarios y sus familias tan sufridas, todos merecedores de esas vacaciones quincenales que tanto disfrutan y a las que viajan gratis en aviones del Estado, es que no podrán ir a Disney World, ni a Bush’s Gardens, ni a todos esos decadentes pero hermosos malls capitalistas que tanto alivian al hombre nuevo de sus penurias en la lucha social.


La verdad, es inimaginable la privación para todo socialista que se respete, de no poder visitar periódicamente al Pato Donald y a Mickey Mouse; de La Cenicienta, ni hablar. Tiemblo de escalofríos al hacer un poco de empatía y colocarme en sus botas de faena. ¿Imaginan no poder tomar un café en Starbucks? ¿Y qué hay de sobrevivir sin volver a beber un delicioso root beer? ¿Dónde harán mercado y conseguirán harina PAN, champú, jabón, medicinas, azúcar, carne y desodorante? ¡Cachapas sin cottage chesse! ¡No más arepas de canadian bacon con cheddar y guasacaca! ¡¡No mi amor!! Es cruel saber que no volverán a comer una pizza de Pizzería Uno. Horrible.


Felizmente, el presidente Maduro respondió con dureza contra la ilegítima agresión. Ya declaró públicamente que los perversos gringos “saldrán mal parados” si ejecutan las sanciones. Imagino que les hará un embargo petrolero (solo él porque los traidores y serviles socios árabes les seguirán vendiendo) y no les venderá el único petróleo que Venezuela vende y efectivamente cobra a precios de mercado, porque lo que son los demás “clientes” o no pagan o ya pagaron y a mitad de precio. Ya el que los revolucionarios no viajen a consumir frenéticamente en suelo norteamericano es un duro golpe a la economía de ese país. No es descartable que –junto a la poderosa Cuba- organice una expedición militar que pondría de rodillas al Imperio. Lo cierto es que cualquiera que sea la represalia que finalmente adopte Maduro, la integridad del Imperio Capitalista está en juego. De manera que en estos momentos es lo más probable que Obama esté reunido con el Consejo Nacional de Seguridad y alertando a sus generales, evaluando la seria amenaza de nuestro legítimo y popular Presidente de la República. Dios se apiade de esos catires infieles.


Es claro que esta ley que pronto será promulgada constituirá un mortal golpe contra la liberación de los pueblos del mundo y, en particular, un irrespeto al pueblo venezolano. Es fascismo en su máxima expresión. Es desprecio por los derechos más elementales del hombre nuevo humanista socialista internacionalista. ¡Son los gringos los violadores de sus Derechos Humanos!


Venezuela sufre un abuso más del imperialismo, pero jamás será derrotada ni doblegada. ¡Viviremos y venceremos!, porque Chávez vive en cada uno de nosotros y en su magna “obra”. 1



1 RAE: Obrar. 5ta. acepción: evacuar el vientre, defecar.



Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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