sábado, 27 de diciembre de 2014

Golpe de Estado





“Cuando lo que se tolera es la maldad, la tolerancia es un crimen”

Thomas Mann



El joven llevado a diputado por el pueblo opositor que votó en línea con la bancada oficialista en la designación de miembros del Poder Moral y del Electoral para la aprobación de tales designaciones por mayoría simple, en flagrante violación de la Constitución, que a sus 27 años se ha garantizado su paso a la historia en absoluta infamia aunque en opulenta riqueza; causó el duro rechazo de los diputados de oposición vinculados a la MUD. Es suplente de María Corina Machado, diputada opositora electa por el pueblo con más votos que parlamentario alguno, ilegalmente removida de su curul en sucia maniobra para que el precoz pero ambicioso traidor la ocupara en favor de la dictadura.


La violación de la Constitución y las leyes por parte de un gobierno para perpetuarse en el poder, se define como golpe de estado. No existe otra interpretación.


El chavismo llegó al poder dando un golpe de estado en la conformación de una Asamblea Nacional Constituyente que careció de representatividad, pues, gracias a un método electoral perverso, tuvo solamente 6 representantes de la oposición, menos de 5 %, que contó con el 45% de los votos, mientras que el oficialismo, con el 55% obtuvo el 95% de la asamblea. Fue el primero de múltiples golpes de estado, de innumerables violaciones constitucionales, fraudes electorales y atropellos, perpetrados por el régimen a lo largo de sus 15 años en el poder.


De manera que otro golpe de estado por parte de los felones que detentan ilegítimamente el poder en Venezuela no es ninguna sorpresa. Pero sí es sorpresa encontrar nombres de opositores vinculados a la MUD -adeco-copeyanos (son lo mismo, solo que con diferente color de franela, pitico y maraquita)- entre los candidatos propuestos por la dictadura para conformar los poderes públicos sujetos a la solemnidad de la elección parlamentaria con arreglo a lo dispuesto por la Constitución.


La presencia de tales nombres en las listas sometidas a votación, son síntoma patognomónico de que hay negociaciones turbias, o mejor, depravadas, para la elección de esas autoridades.


Y se deben calificar así a esos contratos entra la dictadura y la oposición por ella calificada de “seria”, o sea, dócil a sus intereses, pues, aunque en política siempre es válida y legítima cualquier negociación con el poder, incluso el dictatorial, existe una excepción a este principio: jamás podrá ser objeto de negociación la violación de la Constitución y las leyes. Jamás el acceso a o permanencia en el poder por vía de facto, en consecuencia. Y nunca en traición a los intereses del pueblo.


Hacerlo implica que esa supuesta oposición carece de la representatividad de ese pueblo traicionado, y, sobre todo, que incurre en colaboracionismo tal que la constituye en dictadora, tanto como lo son sus amos, con el agravante de que lo hace en traición a sus ideas, mas en consonancia con sus intereses políticos y, finalmente, crematísticos. Es decir, que actúa de forma que explica perfectamente de dónde surgió ese joven diputado traidor, epítome de la podredumbre moral que infecta la política venezolana; podredumbre, por cierto, que fue cardinal en el ascenso del chavismo al poder y de la casi desaparición de los partidos de la era democrática, y que luego de 15 años, lejos de curarse, se ha tornado en gangrena generalizada que con toda probabilidad conducirá a la muerte de todo aquello que sobrevivió al arribo del chavismo.


Ese despreciable joven comprado por la dictadura por lo menos actuó abierta y públicamente, no pasó de títere. Figura infinitamente menos deleznable que el titiritero que nada arriesga y que, en todo caso, además de los enormes intereses económicos en el país, tiene un plan B guardado en Suiza para un honorable exilio en Doral.


Porque de algo puede estar seguro el colaboracionista: se gana el rechazo, el desprecio y el odio del dictador en el mismo o peor grado que el de sus compatriotas. La historia lo prueba. La historia que lo condenará con la misma severidad que el pueblo y que Dios.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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