viernes, 28 de noviembre de 2014

GULAG Tropical







El sistema de cárceles y campos de concentración, trabajos forzados y “reeducación” conocido como GULAG por sus siglas en Ruso que se traducen como Dirección General de Campos de Trabajo, organismo adscrito a la NKVD (hoy KGB, policía política) durante los años del estalinismo hasta 1960, cuando desapareció durante el gobierno encabezado por Nikita Khrushchev, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética entre 1954 y 1964; quien lideró el proceso de la desestalinización en los países del Pacto de Varsovia a pesar de haber sido colaborador estrecho de Stalin en la implantación de sus políticas, y aun apoyo fundamental en las purgas conducidas por su régimen para la depuración del PCUS, especialmente contra el trotskismo; fue el destino de los perseguidos durante la oscura era del dictador Josep Stalin.





No obstante que al GULAG –cuyos campos fueron hechos famosos por el premio nobel de literatura Aleksandr Solzhenitzyn en su libro “Archipiélago de Gulag”, escrito clandestinamente como prisionero de uno de ellos- iban delincuentes comunes, el grueso de sus “huéspedes” eran prisioneros políticos, desde exfuncionarios públicos hasta artistas, científicos e intelectuales de la oposición al régimen comunista. Era pues, órgano esencial en el aparato represivo del Estado, encabezado por la NKVD.


En la más rancia tradición estalinista, el régimen chavista venezolano ha copiado el GULAG aunque en una versión caribeña, utilizando la infraestructura carcelaria del país que  aloja a delincuentes comunes en un sistema penitenciario medieval en el cual los presos viven en espantosas condiciones infrahumanas violatorias de sus Derechos Humanos.


A este GULAG Tropical, que incluye las mazmorras del SEBIN, son enviados todos aquellos, pares o adversarios, que comporten una amenaza para el régimen, especialmente líderes de oposición cuyo liderazgo resulte incómodo a los fines de la revolución “bolivariana”; revolución que si Simón Bolívar (defensor del Estado Liberal Burgués, y quien nada veía con más horror que un gobierno de pardos, “pardocracia”) la pudiera ver, de inmediato exigiría que su nombre fuera desvinculado de tal esperpento. A ese GULAG tropical, al lado del cual su ancestro soviético parece un parque de diversiones, en el que los “privados de libertad” (eufemismo de la jerga revolucionaria que significa “presos sometidos a torturas y castigos infamantes”) que logran sobrevivir a los crímenes perpetrados por los compañeros de prisión lo menos que reciben es un baño diario de excremento humano para “reeducarlos” en la ideología socialista (si es que tan disparatada monserga puede llamarse “ideología”), como el caso de Leopoldo López, Raúl Baduel, Enzo Scaranno, Daniel Ceballos y Salvatore Luchesse en Ramo Verde; o que son violados por carceleros socialistas, “hombres nuevos”, para rehabilitarlos de sus desviaciones contrarrevolucionarias, como sucedió a la doctora María Lourdes Afiuni en la cárcel del INOF; son llevados bajo falsos cargos por considerarlos enemigos de la revolución.


Quienes tienen el “privilegio” de ingresar en el GULAG tropical como prisioneros políticos, son generalmente acusados de delitos que o no existen pues son creación del inquilino de Miraflores violando hasta la Constitución, o no han cometido, sustanciados con expedientes falsos forjados por el sistema de represión conformado por las policías adscritas al Ejecutivo; la “Secretaría de la Presidencia para Persecución de Opositores”, mejor conocida como Fiscalía General de la República; y el “Verdugo Oficial del Ejecutivo” o Poder Judicial, inmaculados ejemplos de la división de poderes de la democracia comunista; tal como lo describiera el hoy perseguido exmagistrado chavista Eladio Aponte Aponte, exiliado bajo convenio con la DEA, en los EUA, antiguo servil de las órdenes de Hugo Chávez Frías.




Hoy conocimos a los próximos huéspedes del GULAG Tropical. María Corina Machado, Diego Arria y Ricardo Köesling, entre otros, han sido acusados de conspiración para cometer magnicidio (¿será posible tal delito considerando al posible agraviado?). La aguerrida, talentosa y honesta lideresa destituida de su cargo de elección popular (y que más votos recibió del pueblo) como diputada a la Asamblea Nacional con artimañas esgrimidas por el régimen para callar su voz crítica, mordaz, despiadada, honesta, inteligente y calificada contra los excesos de la dictadura; será imputada la semana que viene por la “independiente” Fiscalía, es decir, que recibirá su boleto de ida sin retorno al archipiélago de gulag venezolano.


Podemos anticipar sin mucho esfuerzo que –ante el desastre que se avecina- el GULAG Tropical próximamente alojará a miles de “traidores a la patria”, muchos como agentes de la fulana “guerra económica” en la que ya ni los militantes del PSUV creen, otros por el solo hecho de pensar diferente o participar en manifestaciones libertarias, y aun otros por ser “espías” de la CIA y el MOSSAD.


Sin embargo, con más del 82% de rechazo cuando todavía la sociedad no ha sentido el impacto de la caída de los precios del petróleo, del aumento desmesurado que tendrá la inflación en 2015, de la pavorosa escasez que se aproxima, de la debacle económica que las políticas criminales de un régimen que no solamente ha dejado sin reservas al país, sino que ha pedido prestado a China para maquillar dichas reservas y ha hipotecado a la nación con la más brutal e inimaginable deuda externa, vale decir, de una sociedad que todavía no ha visto el fondo del abismo que enfrenta y no ha explotado en cataclismo como lo hará muy pronto; tendrá que enviar a miles, si no a decenas de miles, a ese GULAG Tropical que no será suficiente para albergar a una disidencia que comprende a casi todos los venezolanos.



Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe



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