domingo, 16 de noviembre de 2014

Falta de ignorancia



Hace unas cuatro semanas Nicolás Maduro aseguró en cadena nacional (para quienes no sepan qué son las cadenas: son un método de tortura del socialismo del siglo XXI por lo demás, muy poco efectivo pues se realizan por radio y televisión, y como nunca hay electricidad en revolución, nadie las puede ver; y si hay electricidad, los venezolanos simplemente cambiamos a cable o apagamos el receptor) que si el petróleo bajaba a $40 e incluso a 0, el régimen tenía ya los planes y estaba preparado para evitar algún impacto en la economía del país; que sencillamente no sucedería nada y la vida continuaría sin contratiempos. Entonces el barril de crudo estaba por encima de $80.


Esta semana, cuando la única fuente de divisas que financia a la revolución bolivariana y a unos cuantos chulos de la escoria internacional como Cuba tocó los $70, Maduro entró en pánico y envió en viaje de emergencia al Rey Midas inverso (porque todo lo que toca lo convierte en hez) de la industria petrolera, el autor de la debacle de PDVSA y de la otrora poderosa industria de hidrocarburos venezolana, Rafael Ramírez, ingeniero que no solamente por incapacidad, sino por preocuparse más por sus finanzas personales que por las del país, es corresponsable principal de la ruina económica que vive Venezuela; en un periplo a lo largo de países petroleros -Rusia, Argelia, Qatar e Irán- para intentar formar un frente protector de los precios del petróleo; algo así como un cartelito coyuntural al margen del cartelote fundado por Venezuela y los países árabes hace casi 60 años, la OPEP.


Como en todo régimen marxista que se respete, las culpas por los hechos negativos se adjudican a terceros. En el caso de las abruptas fluctuaciones del precio del petróleo, no es necesario decir que se las achacan al capitalismo, al imperialismo, a la ultraderecha, y a su guerra económica contra Venezuela. Esto es, con respecto a las fluctuaciones hacia abajo porque las de incremento son obra y milagro del comandante eterno. De manera que el régimen anunció que la gira de Ramírez tenía por objeto neutralizar esta conspiración planetaria contra nuestra temida patria.


El actual desplome de los precios del crudo tiene lugar luego de que en años recientes se incorporaron al mercado nuevos exportadores como Canadá y Colombia, que entraron compitiendo contra otros suplidores como el cártel de la OPEP.


Desde el inicio del abrupto descenso del precio del crudo, el gobierno revolucionario, en un despliegue de ignorancia, ingenuidad y déficit  neuronal, comenzó a maniobrar ante sus socios de la OPEP para reducir producción y así apuntalar los precios.


En primer lugar, el régimen actuó como si desconociera que desde hace muchos años, con la entrada en producción de los yacimientos del Mar del Norte, la OPEP perdió mucho de su palanca para manipular precios debido a la reducción de su cuota de mercado. Desconoció, además, una historia que mostró a una OPEP maniatada ante el descenso vertiginoso de los precios a comienzos de los años 80 como reacción al Boom Petrolero de los años 70, incapaz de impedir ese descenso.

En segundo lugar, el gobierno revolucionario actuó haciendo gala de analfabetismo en una materia en la que Venezuela fue líder también intelectual dentro de la OPEP, proponiendo un recorte en producción absolutamente contrario a los intereses del cártel y sus principales miembros y socios en el largo plazo. Los expertos de países líderes dentro de la organización son lúcidos estrategas que comprenden que reducir cuotas de producción y por consiguiente, participación de la OPEP en el mercado internacional, es ceder terreno a los nuevos exportadores emergentes, y en consecuencia, implica pérdida de mercado que lesiona los intereses del cártel.


De esta manera, socios como Arabia Saudita, con un enfoque correcto, prefieren vender a precios bajos antes que experimentar una pérdida de mercado muy difícil de revertir posteriormente. E incluso, no es aventurado especular que teniendo la capacidad financiera para hacerlo, debido a una inteligente política de inversiones de su renta petrolera, caso opuesto al despilfarro ruinoso de la dictadura bolivariana; estarían en capacidad de implementar tácticas de dumping para neutralizar a los nuevos exportadores.


En tercer lugar, el régimen demuestra total incomprensión de conceptos básicos de Economía, de los mercados de comodities, del mercado de petróleo, y de sus ciclos. Históricamente, los períodos de elevados precios han sido seguidos por caídas de gran magnitud y lapsos de precios bajos. Es cierto, en abono de la tesis paranoide del comunismo, que los consumidores reaccionan a los altos precios con ajustes en el comportamiento de su consumo dirigidos a reducir la demanda y por ende, el precio. ¿Acaso no reemplazamos los bombillos incandescentes de nuestras casas con equivalentes fluorescentes para reducir la factura de electricidad? Pues los consumidores de petróleo hacen lo mismo, y desarrollan tecnologías más eficientes en el consumo de combustibles fósiles. Y como la mayor cuota corresponde a consumidores que son países capitalistas cuyas poderosas economías demandan crudo para su funcionamiento y crecimiento, los comunistas se sienten con base para generar el mito de la conspiración capitalista contra el precio del petróleo; haciendo, además, caso omiso de que son los dólares de esos países capitalistas, sus clientes, los que financian su comunismo y sus ambiciones expansionistas.


Por último, hagamos un ejercicio de empatía y pongámonos en las sandalias de nuestros socios árabes. ¿No le preguntaríamos a Ramírez por qué ellos tendrían que sacrificar el interés de sus respectivos países y pagar por la corrupción, indolencia, desidia, irresponsabilidad e incapacidad criminal de unos gobernantes que llevaron al país más rico del mundo a la ruina económica?
 



De forma que no requiere mayor análisis ni esfuerzo concluir que el efecto del viaje del David Copperfield de la industria petrolera -verdadero mago que logró en una década que una de las primeras empresas del mundo y la flamante industria petrolera venezolana quedaran convertidas en ruinas y chatarra- tendrá beneficios exactamente iguales a cero. Sus declaraciones en esta fecha anunciando que logró con Argelia la colaboración para defender el precio del petróleo “manipulado por intereses geopolíticos” (imperialistas y contrarrevolucionarios, por supuesto), son delirantes, disociadas o producto de mentes incapaces de comprender el comportamiento de la economía mundial y del mercado de hidrocarburos.


Así que podemos decir con toda confianza que el viaje de Rafael Ramírez para “defender” el precio del petróleo de los enemigos de la patria, no es más que un saludo a la bandera que demuestra una vez más la “falta de ignorancia” de los líderes revolucionarios; cita del gran Cantinflas que me permito ante esta conducta disparatada de estos incapaces (incapaces de gobernar porque de otras cosas sí que son muy capaces).


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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