jueves, 16 de octubre de 2014

Independencia energética y económica





Con el descubrimiento de petróleo y el comienzo de la producción en 1908, el rol de Venezuela en el mundo económico comenzó a mutar. Para 1935, el país era ya el primer exportador de crudo del mundo después de Estados Unidos de América. Esta posición la mantuvo hasta mediados de la década de 1950, cuando Arabia Saudita entró de lleno en mercado internacional de hidrocarburos.



Muchos venezolanos no saben que nuestra nación cumplió un papel decisivo en la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial, mucho más importante que su posible participación militar, según afirmara el presidente Franklin Delano Roosevelt: exportó el 65% de todo el combustible que impulsó la maquinaria de guerra de los aliados. Sencillamente, sin el petróleo venezolano tal victoria no hubiera sido posible o hubiera sido extremadamente costosa en vidas y materiales.



Después del fin del conflicto bélico, en el segundo lustro de los años 40 y durante toda la década de 1950, las exportaciones de petróleo venezolano propulsaron el boom económico del capitalismo mundial y la recuperación de Europa, en una era de inaudito crecimiento para la economía del planeta y para Venezuela, que se convirtió junto con Alemania, en el país de mayor crecimiento económico durante los años 50. Para entonces, Venezuela era el segundo exportador de petróleo, después de Arabia Saudita.


Posteriormente, durante la era democrática y después de la fundación de la OPEP en 1960, el país se consolidó como el tercer exportador de petróleo del mundo. Esta posición la mantuvo hasta la década de 1990.



Con el ascenso de Chávez al poder y la instauración de nuevas políticas petroleras y económicas, las exportaciones de petróleo se contrajeron desde 3,2 millones de barriles diarios en el año 2000, a 2,2 millones en el presente; pasando a ser actualmente, el quinto exportador mundial. Tal descenso ha tenido lugar a pesar de que el gobierno revolucionario anunció una expansión de estas exportaciones a casi 6 millones de barriles diarios antes de 2015. Es decir, que la baja en producción y exportación fue contraria a la ambiciosa planificación estatal, lo que implica que el régimen fue incompetente en el manejo de la industria al punto de ser incapaz de alcanzar sus propios objetivos.



En la actualidad el escenario se muestra desesperado para la economía venezolana dependiente de la exportación petrolera, aquejada de escasez, desabastecimiento y la más alta inflación del planeta, que para finales de 2014 podría tocar el 100%. Además de haber experimentado un menoscabo de 31% de su capacidad exportadora, el precio del petróleo ha tenido un abrupto descenso hasta unos $ 80 por barril en fechas recientes, cuando este había alcanzado en años pasados el nivel de los $ 160 el barril; hecho que permitió prosperar a la revolución pese a sus disparatadas y obsoletas políticas económicas, y a financiar su permanencia en el poder con los grandes ingresos por petróleo, por medio de un elevado gasto público; un altísimo gasto en bienes de consumo en su mayoría importados, equivalentes a más de un tercio de todos los ingresos de los años del gobierno revolucionario que ascienden a unos $ 2,3 billones; y a la transferencias dadivosas canalizadas por las llamadas misiones, dirigidas a los sectores más pobres, el principal objetivo de proselitismo del populismo clientelar de la revolución, pues es la fuente de votos que le ha permitido ganar los numerosos procesos electorales amañados de los últimos 15 años. Y el futuro se presenta catastrófico si tomamos en cuenta que, como ha mostrado la historia, el precio de las comodities (materias primas) suele tener altibajos abruptos de gran magnitud, lo que sugiere que podemos esperar una disminución aún mayor de los precios internacionales de crudo.



Hoy los venezolanos nos enteramos de un hecho inédito en más de 106 años de historia: un buque tanquero partió de Argelia con la primera importación de petróleo que realiza Venezuela, 2 millones de barriles, hacia el país con las mayores reservas de crudo en el mundo, equivalente al 20% de las reservas mundiales. El gran exportador de petróleo ahora lo importa.



De esta manera, la revolución bonita, la revolución que “nos dio patria”, la revolución de los patriotas, por fin llevó al país a alcanzar la tan cacareada independencia energética y económica que hará de Venezuela una de las grandes potencias mundiales; esto es, en las palabras del máximo líder eterno y de sus herederos.


Leonardo Silva Beauregard

@LeoSilvaBe

No hay comentarios:

Publicar un comentario