miércoles, 23 de abril de 2014

¿Diálogo a puertas cerradas?




Cuba propició el diálogo del gobierno con la oposición porque alguna ventaja vio para sus intereses, en vista del deterioro del régimen de Nicolás Maduro. En efecto, agobiado por las protestas en todo el país a las cuales ha respondido con una brutalidad tal que demostró al mundo inequívocamente el carácter dictatorial y sanguinario de la revolución bolivariana, Maduro recibió instrucciones de buscar un salvador diálogo con la “oposición útil”.


Si con el diálogo se logra acabar con la protesta callejera (lo que parece ser el móvil del régimen), entonces la MUD le habrá prestado un gran servicio a la dictadura. Si por el contrario, las conversaciones complementan a la  protesta popular, se potenciarán esta última.


Aun en la guerra los adversarios se reúnen para dialogar, de manera que no es posible oponerse a una maniobra que puede interpretarse como colaboracionista como las conferencias gobierno-MUD, sin lucir como troglodita. Esto es especialmente cierto si las conversaciones son televisadas y todo el pueblo es testigo de lo dicho en tales reuniones.


En este sentido, Venezuela vio por primera vez en 15 años a una oposición con acceso a cadena nacional de televisión en donde tuvo oportunidad –como en efecto lo hizo- de poner en evidencia al régimen, cuyos voceros quedaron en ridículo y confesos de sus fechorías, para decirlo benévolamente.


En cuanto a opinión pública se refiere, la primera sesión de diálogo significó una tremenda derrota para la revolución, cuyas mentiras, fracasos, crímenes, errores y excesos fueron denunciados por los opositores, ante lo cual los revolucionarios sencillamente no pudieron defender lo indefendible.


Y esta es la razón por la cual no habrá más sesiones de diálogo a puertas abiertas con cámaras de televisión como testigo. A partir de la segunda reunión de diálogo las mismas se harán a puertas cerradas.


Demás está decir que un diálogo a puertas cerradas –que por lo demás solo puede perseguir darle un respiro al desesperado gobierno- no satisface las exigencias del pueblo y en este sentido carece de validez. Más grave aún: traiciona los intereses del pueblo.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe